Vinos naturales sin aditivos

Vino tintos ecológicos

“vinos naturales”

El vino es un producto natural pues el proceso por el que se convierte de mosto a vino, la fermentación alcohólica, es un proceso natural.  Sucede, no obstante, que este proceso natural se produce a veces de forma libre y espontánea y otras, de forma más tutelada.

La corriente que ahora está de moda, la de los llamados “vinos naturales”, pretende precisamente eso: hacer vinos lo más naturales posible, es decir, con la menor intervención posible de la mano del hombre.

Tipos de vinos
• Vinos convencionales:

Cultivo convencional, permitiendo utilizar herbicidas, plaguicidas, abonos sintéticos, levaduras de todo tipo y todo lo autorizado en el cultivo de la viña convencional, así como en la bodega.

• Vinos certificados como ecológicos:

El cultivo ecológico de la uva y la elaboración están reguladas por la UE y la diferencia fundamental en relación a los anteriores es que no se permite el uso de organismos modificados genéticamente.

• Vinos biodinámicos :

Vinos elaborados siguiendo los principios de la agricultura biodinámica de Rudolf Steiner. Se trabaja respetando el equilibrio y la interrelación entre suelos, plantas y animales, asegurando la salud de la tierra.

• Vinos naturales:

Son los vinos obtenidos con la mínima intervención posible en todos los procesos desde el campo hasta la botella. Son vinos elaborados por pequeños productores y sin aditivos de ninguna clase y en ninguna fase del proceso. Contienen sulfitos en cantidades muy limitadas, normalmente inferiores a 20 mg/l, porque no se añaden artificialmente. Los sulfitos que contienen sus botellas son los que la fermentación alcohólica produce de forma natural.

“se hace lo que se dice, se dice lo que se hace”.

Desde la Asociación de Productores de Vinos Naturales se apuesta por contar la verdad y recomiendan a los elaboradores que pongan en las etiquetas la lista de ingredientes e informen a los consumidores de las manipulaciones que sufre el vino. Su lema es “se hace lo que se dice, se dice lo que se hace”.

Este modo de elaborar vinos, de la forma más auténtica y menos intervencionista posible (en este sentido, pues, lo más natural posible), muestra respeto, sensibilidad y amor hacia la tierra. Ser conscientes de esto se puede considerar como un gran avance en la conservación del campo, pues dejaremos a nuestros hijos una buena tierra, y, un avance en nuestra forma de alimentarnos. No hay que olvidar que todo lo que se echa al viñedo y a la cepa termina en forma de líquido dentro de una botella de vino.

La calidad y la salubridad

La preocupación por la calidad y la salubridad de lo que ingerimos nos ha llevado, a los consumidores, a buscar productos que respeten la tierra pero sobre todo a buscar productos que aporten su máximo valor nutricional  sin añadir tóxicos a nuestro cuerpo.

A nivel de cata, los vinos naturales bien hechos, bien elaborados, permiten que el vino no sepa a otra cosa que no sea aquello de donde viene, vinos que saben a tierra, a rusticidad, a sinceridad. Vinos que, sin utilizar levaduras industriales ni ninguna ayuda exterior, se muestren tal cual son.

Ante esta forma de elaboración, junto con el máximo cuidado e higiene que hay que mantener en todo momento en la bodega, uno se convence más de la sabia frase de Louis Pasteur: “el vino es el más saludable e higiénico de los brebajes”.

Anna Vicens

http://vinodelariojabio.es/blog/

Autor: miguel graham

El sello de ‘vino ecológico’ con el que se diferencia a estas botellas

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