Peculiaridades de los vinos de altura o de montaña

Vino y montaña

Calentamiento global del planeta

Plantar viñedos en altura se presenta hoy en día como una alternativa al calentamiento global del planeta, aunque se desconozca si los efectos del cambio climático ya están dejando huella en la calidad de los vinos o si es algo que hay que temer en un futuro.

Temperatura

En lo que coinciden la mayoría de los elaboradores es en que el aumento de temperatura ya está provocando un adelantamiento de las vendimias porque la maduración de la uva se acaba antes.

Sin embargo, los viñedos en alta montaña plantean otro tipo de problemas: una insolación más pura y directa provoca una fotosíntesis distinta; un riesgo de tormentas y, sobre todo, de granizo mayor, suele obligar a costosas protecciones; y la presencia de otros animales salvajes distintos de los habituales jabalíes y conejos.

Las cepas

Están situadas en altura, a más de 800 metros de altura sobre el nivel del mar (una plantación habitual se mueve entre los 200 y los 400 metros de altitud) son las que producen lo que llamamos vinos de montaña.  Estas cepas reciben menos calor que las cepas plantadas en la llanura y el ambiente más fresco permite mantener más tiempo la uva en la planta.

El viñedo necesita sol, pero el calor persistente y la escasez de lluvias perjudican la buena maduración de las uvas aumentando la graduación alcohólica de los vinos, perdiendo acidez, o pasificando las uvas, son algunos de los problemas más habituales que la sequía suele provocar en los vinos de altura.

Soluciones

Ante la necesidad de encontrar soluciones, se suele trabajar en dos frentes: el primero tiene que ver con el tipo de cultivo que se hace; el segundo es buscar prácticas vitícolas, en muchos casos ancestrales, que retrasen la maduración de la uva, plantando en las laderas y en las zonas más altas.

De hecho, hace ya años que en comarcas como el Priorato se están trabajando viñedos situados en cotas altas.

Plantar cepas en altura para buscar zonas más atemperadas que den como resultado vinos más elegantes representa ahora una nueva oportunidad, pero hace 60 / 80 años era una necesidad porque las zonas más llanas y cercanas a las casas y pueblos se reservaban para el cereal.

Ahora, casi como una paradoja, esos viejos viñedos (y otros muchos nuevos) del Priorat vuelven a dar grandes vinos.

El cambio climático

En un momento en que se producen vinos en prácticamente todo el territorio español, el cambio climático puede provocar que zonas altas que hasta ahora no eran aptas para el cultivo de la vid, lleguen a serlo.

En zonas del Pirineo y Prepirineo catalán por ejemplo, la altitud les permite alargar la vendimia y obtener vinos con menos graduación, más aromáticos, más elegantes, con más color,… en definitiva, unos vinos que cada vez son más valorados entre los consumidores.

Anna Vicens

http://vinodelariojabio.es/blog/

 

Autor: miguel graham

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