¿Hacia dónde gira el mundo del vino?

MARK O’NEILL http://www.elmundo.es

Las tendencias en el consumo de vino son resultado de cómo percibimos su consumo, del cuándo, y el dónde, formando parte de un estilo de vida concreto. Para la bodega es imprescindible conocer las tendencias del mercado ya que el consumidor está cada vez más informado y es más selectivo en lo que respecta al vino. En este artículo presento las últimas tendencias a nivel global.

Los vinos rosados de alta calidad siguen creciendo en popularidad. Un rosado bien elaborado es realmente más costoso de hacer que un vino tinto o blanco, ya que el volumen de mosto que se obtiene por el kilo de uva es mucho menor al tratarse de un prensado muy suave. Así que es un error pensar en el rosado como un vino de inferior calidad.

Servir vinos de mejor calidad por copa en restaurantes y bares. Hoy en día, disponemos de muchos sistemas para poder conservar el vino durante bastante tiempo en óptimas condiciones una vez abierta la botella, lo que facilita el consumo de vinos de mayor calidad.

Crecen los vinos con una graduación moderada, sobre todo los tintos. Un vino con un contenido más ligero en alcohol es un vino más fresco y ligero. Este tipo de vinos abre las puertas a nuevas zonas de producción, las denominadas regiones frías. Los consumidores son cada vez más conscientes del nivel de alcohol en el vino y las bodegas están ofreciendo vinos con niveles más moderados, y con esto no me refiero a los vinos de bajo contenido alcohólico, que es otra cosa totalmente diferente.

Las temperaturas de servicio tienden a subir en los blancos y bajar en los tintos. Siempre se recomienda consumir los vinos blancos un poco más templados, sacándolos 20 minutos antes de la nevera, para poder apreciar mejor los sabores y aromas del vino, mientras que ocurre al contrario con los tintos que cada vez se sirven más fresquitos, sobre todo en los meses de calor, para facilitar su paso por boca y proporcionándoles ligereza.

Se incrementa el consumo de vinos naturales, incluyendo los biodinámicos, orgánicos o vinos con mínima intervención. Se trata de vinos cuya calidad ha mejorado en las últimas décadas. Cada vez hay más eventos en los que con catas y degustaciones se trata de acercar y familiarizar al consumidor este tipo de vinos naturales. Un ejemplo es el Vins Singulars i de poble de La Marina Alta que tendrá lugar en junio. A día de hoy es bastante difícil, por no decir imposible, distinguir entre un vino ecológico bien elaborado y otro tipo de vino de calidad.

Hay un creciente interés por los vinos de nuevas zonas vitivinícolas. España es un país rico en variedad vitivinícola y hay muchas zonas y sub zonas desconocidas que poco a poco se están haciendo hueco en un mercado que demanda descubrir nuevos vinos. A esta tendencia se suma la globalización y un creciente consumo de vinos internacionales. Hay también una tendencia a un uso más moderado del roble con la intención de elaborar vinos más sutiles, potenciando los aromas frutales o ensalzando la fruta madura en boca. Esto supone un giro de 180 grados a la antigua forma de elaborar que hace años pusieron de moda los australianos con sus Chardonnays madurados en barrica.

Otra clara tendencia es el interés que genera el mundo del vino. Aprender sobre vino. Los consumidores quieren saber más sobre cómo se hace, las diferentes regiones y estilos. Cada vez hay más cursos y seminarios para profesionales y aficionados que facilitan un acercamiento al mundo del vino desde distintas perspectivas. Por ejemplo, el Wine & Spirit Education Trust, WSET es el instituto con más prestigio y reconocimiento a nivel internacional. España, de hecho, es uno de los mercados en donde estos cursos crecen más rápidamente en popularidad.

Características del vino

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El vino es una bebida derivada de la uva que se puede disfrutar solo o en compañía de alimentos. Además de tener la función de estimular el apetito, también es encargado de resaltar el sabor de algunos alimentos y agregar un toque de fiesta a la hora del almuerzo o la cena.

En un restaurante es importante que el mesero o el sommelier (experto en vinos) tengan los conocimientos necesarios para hacerle saber al cliente cuaá es el tipo de vino más adecuado a sus alimentos.

La mejor manera de identificar la calidad de un vino es conociendo por separado sus características:

Color

Los vinos son blancos o tintos dependiendo de la calidad de uva, de lo jóvenes que sean y del tiempo en que la piel de la fruta pase en el jugo de uva mientras se fermenta. Mientras los vinos blancos se hacen fermentando el jugo de la uva sin la piel, los vinos rosados se hacen separando la piel apenas comienza la fermentación. En cambio, para los vinos tintos, la piel de la uva permanece en el jugo mientras este se fermenta.

Cuerpo

El cuerpo es la consistencia del vino, es decir, lo denso o líquido que este sea. Es posible determinar la consistencia al girar la copa suavemente. Un vino ligero fluye de forma más rápida que uno con más cuerpo. Esta sensación luego se traduce en la boca de quien lo está bebiendo.

Aroma

Hay una gran cantidad de aromas en los vinos. Los hay frutales, florales o con olor a madera. La clave para apreciar la fragancia de un vino es dejar que respire durante algunos minutos una vez que la botella ha sido abierta.

Sabor

El sabor va desde seco hasta dulce. Un sabor seco se produce cuando se deja una fermentación completa y el dulce al interrumpir el proceso. Dependiendo del sabor del vino se determina en que momento del consumo de alimentos se bebe; antes, durante o después.

Nombre y variedad

Existen tres manera de identificar los vinos: 1) Por el tipo de varietal: nombre de la principal uva utilizada para hacer el vino (Cabernet, Merlot, Sauvignon, etc.). 2) Añada: año de producción, proceso y añejamiento. 3) Denominación de origen: Región geográfica de donde provienen las uvas.

Cosecha

Año en que las uvas para hacer el vino fueron cosechadas. Normalmente, se coloca en la etiqueta para que un conocedor pueda evaluar si se trató de un año con buena cosecha.

Características del vino joven, crianza, reserva y gran reserva

Anna Vicens https://www.grosmercat.es

Los vinos se dividen en vinos jóvenes, que son los que se embotellan después de la fermentación alcohólica, y los vinos con crianza, que son los que pasan un tiempo en barricas de roble. Tanto los jóvenes como los vinos con crianza pueden ser blancos, rosados y tintos, aunque es más normal que los de crianza sean los tintos.

El tiempo de permanencia de un vino tanto en barrica como en botella, determina que sea Crianza, Reserva o Gran Reserva. El tiempo establecido puede variar según los Consejos Reguladores de las diferentes Denominaciones de Origen.

La crianza en barrica aportará sabores y olores al vino, según el tipo de roble (normalmente francés y americano), según el nivel de tostado que se le haya dado a la madera y según la edad de la barrica. En ellas se sucederán una serie de procesos físico–químicos que irán “envejeciendo” el vino, estabilizando su color y enriqueciendo sus aromas.

Características del vino según su crianza

Según el tiempo de envejecimiento de los vinos en barrica y en botella, los vinos tintos se pueden clasificar en jóvenes, semi-crianza, crianza, reserva y gran reserva:

Joven o del año: También conocido como vino cosechero, no ha pasado ningún tiempo en la barrica o no el suficiente para ser considerado “crianza”. Se comercializa en su primer o segundo año de vida, no es necesario almacenarlo mucho tiempo y, en general, se caracteriza por mantener sus propiedades durante unos dos años como máximo.

Semi-crianza o Roble: Es el vino que ha pasado menos de seis meses en la barrica, pero sin llegar a los periodos de crianza de los distintos consejos reguladores. Una de las características más relevante de los vinos semi-crianza, es que tiene una vida un poco más larga que la de los vinos jóvenes.

Crianza: Se comercializa en su tercer año de vida, después de pasar al menos un año en barrica, en el caso de los tintos. El resto del tiempo envejece en botella antes de ser etiquetado. Estos vinos pueden aguantar de cinco a diez años de vida, en función de las condiciones de almacenaje.

Reserva: El vino “Reserva” ha sido sometido al menos a tres años completos de envejecimiento, aunque el periodo mínimo de permanencia en barrica coincide con el de crianza: un año.

Gran reserva: A esta categoría solo llegan las cosechas excepcionales, se caracteriza porque para su elaboración es necesaria uva de gran calidad. Se suelen etiquetar después de permanecer como mínimo dos años en barrica y tres en botella. Es decir, el vino gran reserva necesita envejecer al menos cinco años.

Cada vez más bodegas renuncian a etiquetar los vinos como jóvenes, crianzas o reservas porque dan prioridad a los tiempos que necesita el vino y no a los tiempos que marcan las leyes.

Características de un buen vino tinto

ANTONIA TAPIA  http://www.vix.com

Si bien hay muchas personas que afirman que no hay buenos ni malos vinos pues todo depende de lo que a nosotros nos guste. Sin embargo sí existen determinadas características que nos pueden ayudar a determinar si un vino tinto es bueno. Los vinos tintos tienen cinco características básicas: dulzura, acidez, taninos, fruta y cuerpo. A continuación ampliamos cuáles son las características de un buen vino tinto 

Características del vino tinto de calidad

La dulzura o nivel de sequedad en un vino está determinada por el azúcar residual que queda después de la fermentación. Esta característica la puedes percibir a la vista en los bordes de la copa de vino: entre más dulce es más viscoso. Al gusto se percibe en la punta de la lengua como una ligera agitación que pasará a ser una textura oleaginosa en el centro de la lengua.

La acidez está determinada por las condiciones climáticas de la zona donde se sembró la vid. Esto puede variar de un año al otro haciendo al mismo vino, pero de una diferente cosecha más o menos ácido. Entre más acidez presente, será un vino más ligero, ahora si prefieres un vino con más cuerpo, un vino con poca acidez es ideal. Se percibe en la punta y en los costados de la lengua como un ligero cosquilleo. Así mismo, la cavidad de la boca se siente húmeda, como al morder una manzana.

Fruta y cuerpo

Algo muy característico de los vinos es que, si bien son hechos de uva presentan gusto a diferentes frutas como fresas, cerezas o moras. Esto lo determina el tipo de uva con la cual se elabora cada vino, pudiendo diferenciarse la varietal de uva elegida.

El cuerpo de un vino tinto depende fundamentalmente de tres factores que son la varietal de la que está hecho, su nivel de alcohol y el proceso de elaboración. Para determinar el cuerpo del vino puedes mirarlo a través de la copa y ver su mayor o menor transparencia. Entre más viscoso sea tiene un mayor volumen de alcohol. Al paladar determinará el tiempo que el sabor se queda en la boca, con lo que un buen vino tinto deberá dejar su sabor por más de 30 segundos una vez pasa a la garganta.

 

Vinos tintos para tomar fríos

MARK O’NEILL http://www.elmundo.es

Esta semana ha sido muy calurosa y, para los amantes de los vinos tintos, se nos plantea una pregunta elemental, ¿qué vinos tintos se pueden refrescar sin que esto distorsione o perjudique su sabor?

La temperatura es un factor determinante en la cata. Para entender mejor su importancia pensemos, por ejemplo, en la cerveza, ¿fría o a temperatura ambiente? Lo mismo si tomamos un refresco ¿con o sin hielo? Seguro que tú lo tienes claro.

En cuanto al vino, es quizás algo más confuso y, muchas veces, recurrimos a guías o notas indicativas en la contra etiqueta, que nos den una idea de la temperatura ideal en cada caso. Un factor importante a tener en cuenta es la temperatura ambiente. No servirás igual un vino en una terraza un día de verano, que frente a la chimenea en invierno.

Es cierto que, no todos los vinos tintos pueden servirse fríos, ya que en estas condiciones, es muy probable que los taninos cobren protagonismo y tengamos más sensación de astringencia. Paralelamente, la sensación de fruta en boca se reduce considerablemente.

Así que, para algunos tintos estas condiciones son nefastas, mientras que para otros, son una ventaja evidente; Es el caso de vinos con una tanicidad moderada, como puede ser el caso de un Pinot Noir de Nueva Zelanda o un vino tinto típico del sur de Francia, cuyos sabores se benefician de estas temperaturas más frescas. En concreto la Pinot Noir es una variedad que agradece que la refresquen para abrirse a un paladar lleno de frutas rojas, que lejos de saturar, son jugosas e invitan a un segundo trago.

Otra de las variedades que disfrutar fresca es la Garnacha o también denominada Grenache, muy recomendable para maridar con carnes en esta época en la que triunfa la barbacoa.

La clave para poder decidir sobre la temperatura más adecuada, es la estructura del vino en cuestión. Piensa siempre que los vinos que más ganan cuando los enfriamos son los jóvenes.

Otro factor a tener en cuenta es la graduación alcohólica. Si servimos el vino fresquito, le otorgamos más ligereza y una sensación menos alcohólica.

Como enfriar correctamente un vino. Una forma sencilla y rápida es usando la típica cubitera con hielo, agua y un puñado de sal gorda. Sumerge la botella durante 10 minutos y lo tendrás rápidamente atemperado pero, cuidado con pasarse de tiempo, demasiado frío desvirtúa y apaga, no sólo los aromas, sino también el paladar.

Un Rioja joven, un Beaujolais francés, un Chianti italiano, o un Sangiovese, caracterizado precisamente este por su alta acidez, son también vinos recomendables para disfrutar frescos. Olvídate de vinos con mucho cuerpo y alta graduación como pueden ser los Shiraz australianos o el Cabernet SauvignonCaliforniano, estos, resérvalos mejor para cuando baje el mercurio.

Como todo en esta vida, es cuestión de experimentar e ir probando como te gusta más el vino en cuestión pero, con estas pautas, te resultará más sencillo saber que la temperatura ideal para cada vino y cada momento….