7 bondades “desconocidas” del vino tinto

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El vino es una bebida milenaria que, además de acompañar cenas románticas o comida de negocios, aporta beneficios a la salud porque previene enfermedades del corazón, reduce el riesgo de padecer cáncerdiabetes tipo 2 y obesidad.

Diversos estudios científicos comprueban que el vino tinto contiene vitaminas A, C y B que ayudan a contrarrestar el envejecimiento prematuro, la anemia, además, tiene una acción bactericida y depura el colesterol del organismo.

Roger Corder, investigador del William Harvey Institute, recomienda en su libro The Wine Diet, incluir en alguno de los alimentos un vaso de vino tinto por todos los beneficios que aporta a la salud.

bondades probablemente “desconocidas” del vino tinto. Recuerda que su consumo debe ser siempre con moderación.

Vino tinto y sus bondades

1. Impide la formación de nuevas células de grasa. El Instituto Tecnológico de Massachusetts(MIT) en una investigación confirma que el vino tinto activa un gen (SIRT1) que evita la formación de nuevas células de grasa y ayuda a movilizar las existentes.

Asimismo, otro efecto es que mejora el metabolismo, por lo que beberlo moderadamente podría prevenir la obesidad, ya que sólo aporta siete caloríaspor gramo, asegura un artículo publicado por la revista Archives of Internal Medicine.

2. Aumenta el placer. Las mujeres que toman dos vasos de vino al día tienen mejor desempeño en el Índice de la Función Sexual Femenina (FSFI), asegura un estudio de las Universidades de Torino y Florencia, Italia.

Los investigadores consideran que la presencia de polifenoles en el vino tinto podría explicar el aumento de la libido, así como de mayor lubricación, excitación y desempeño.

3. Ayuda a percibir mejor los sabores. Estudios afirman que ayuda a limpiar el paladar y a eliminar los sabores por sus propiedades astringentes, con lo que es posible degustar mejor los alimentos.

4. Previene infecciones bucales. Una investigación de la Universidad de Pavia, Italia comprueba que esta bebida ancestral ayuda a prevenir infecciones bucales, ya que evita el crecimiento de estreptococos de la boca, responsables de las cariesgingivitis y dolor de garganta.

Asimismo, otro estudio a cargo de la Universidad de Laval en Quebec afirma que el polifenol ayuda a reducir la inflamación de las encías y la enfermedad periodontal.

5. Previene la demencia. Investigadores de la Universidad de Columbia Británica y la Universidad australiana de Adelaida, al estudiar las variedades Merlot, Pinot Noir y Cabernet Sauvignon encontraron la presencia de 23 nuevas moléculas de la familia de los estilbenos, un polifenol natural presente en la cáscara de la uva.

Esto demuestra que los antioxidantes producidos por los estilbenos previenen enfermedades como el Alzheimer, por lo que consumir moderadamente vino tinto podría ayudar a tratar problemas de demencia.

Otro estudio de Mount Sinai School of Medicine afirma que resveratrol, presente en la cáscara de las uvas, activa la enzima kinase cuya función es regenerar las neuronas.

6. Evitar la pérdida de audición. Una reciente investigación muestra que el consumo moderado de vino tinto podría ayudar a contrarrestar la pérdida de laaudición causada por el ruido, dado los efectos de resveratrol.

“En esta investigación nos centramos en el estudio del resveratrol y sus efectos en la bioinflamación que cree la causa de muchos problemas de salud, como el Alzheimer, el cáncer, el envejecimientoy la pérdida de audición”, afirma el Michael D. Seidman, del Hospital Henry Ford en Detroit, Estados Unidos.

7. Mejora la flora intestinal. Los polifenoles contenidos en el vino tinto mejoran la flora intestinal, ya que reducen la presencia de bacterias dañinas para la salud y reproducen las benignas, afirma un estudio del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) de España.

La lista de las bondades del vino tinto es larga, ya que de acuerdo con The Royal Society of Chemistry Journal Food and Function beberlo moderadamente también es benéfico para los diabéticos, dadas las propiedades de la uva.

La recomendación para las mujeres es tomar solamente un vaso pequeño al día y los hombres dos vasos pequeños. Hay razones saludables para incluirla en la dieta. Lo importante es no excederse, podría ser contraproducente. Y tú ¿gustas del vino tinto?

El vino es un alimento

MARK O’NEILL  http://www.elmundo.es

Disfrutar de buen vino es uno de los grandes placeres de la vida. A menudo la gente me pregunta cómo se elige un buen vino. Elegir y saber diferenciar los vinos que realmente merecen la pena a simple vista en un supermercado, o en una tienda especializada, no es tarea fácil; Tampoco ayuda la falsa idea que muchos tienen de pensar que son necesarios ciertos conocimientos para poder hacer la elección correcta.

En un artículo publicado recientemente en el New York Times, el crítico de vino Eric Asimov escribió, “el vino es un alimento”, cuando se refería a la creciente preocupación sobre el origen de los alimentos e ingredientes de la dieta diaria. El consumidor demanda cada vez más información en su búsqueda de unos mayores estándares de calidad.

El vino es un alimento más, en el conjunto una comida o una cena, y así se debería pensar en el momento de la compra.

Los alimentos procesados y producidos industrialmente y que habitualmente compramos en el supermercado, son similares a los vinos de producción industrial que encontramos en las estanterías de las grandes superficies de todo el mundo. Estos, son los vinos que se elaboran con varietales producidos a gran escala y cuyo ensamblaje se asemeja al de una receta.

Si solo bebes este tipo de vinos, producidos a gran escala, nunca sabrás el placer de disfrutar de otro tipo de elaboraciones que te pueden resultar muy interesantes. No hay nada de malo en ello, pero es lo mismo que ocurre si sólo pruebas carnes procesadas, te queda otro mundo por descubrir.

En España también se evidencia esta preocupación sobre el origen de nuestros alimentos; nos interesa saber cómo y dónde se criaron los animales cuya carne comemos, además de la clase de aditivos aplicados. Hasta no hace mucho, encontrar un alimento “orgánico” o “biológico”, sólo era posible en mercados tradicionales o tiendas especializadas, mientras que ahora son cada vez más habituales en todo tipo de comercios.

Para identificar aquellos alimentos, vinos, que nos ofrecen un plus de calidad, recurrimos a la información que nos proporciona el etiquetado, por ello, es importante averiguar si las uvas con las que se elabora el vino proceden de viñedos con mínima intervención, libres de químicos.

¿Te imaginas que en la etiqueta de un vino se especificaran los ingredientes al igual que figuran en cualquier otro alimento?

Cuando vas a comprar vino de calidad, los pasos son los mismos que seguirías cuando se tratara de carne, pescado, o bollería. Seguro que tienes un carnicero, un pescadero o un horno de confianza donde acudes a buscar producto de calidad. Pues lo mismo puede pasar con tu tienda de vinos, ya sea esta virtual, o física. El etiquetado y la recomendación del especialista son tus mejores guías.

La magia de un vino no es sólo el vino en sí mismo, sino también el camino que recorres hasta descubrirlo, no hay fronteras.

Una copa de vino tinto equivale a una hora de ejercicio

http://www.salud180.com

Todos soñamos con el mínimo esfuerzo para los mayores resultados en el gym, pero si te dijera que quizá solo te falta tomar una copa de vino tinto, ¿qué pensarías?

De acuerdo a un estudio de la Universidad de Alberta, el vino tinto es rico en resveratrol, el cual puede aumentar la frecuencia cardiaca y el rendimiento muscular.

Entonces, una copa de vino tinto al día podría tener los mismos efectos en el cuerpo que realiza una hora de ejercicios que te hacen sudar.

Mejora tu rendimiento físico

Una buena dosis de resveratrol mejora tu condición física, ya que tu funcion cardiaca se regula y tu fuerza muscular se incrementa.

Un consumo moderado de vino tinto con tu rutina de ejercicio, puede ser ese “empujoncito” que necesitas para bajar los kilitos de más.

Además con este descubrimiento, los científicos probarán con pacientes diabéticos, para conocer cuál es la respuesta a la exposición del resveratrol, con fines de mejorar su salud y su frecuencia cardiaca.

El vino tinto protege tus neuronas

http://cadenaser.com/ser/2017/03/15/ciencia/1489570764_810925.html
Algunos estudios afirman que el resveratrol puede ayudar a prevenir el cáncer y las enfermedades del corazón y diversas enfermedades neurodegenerativas.
Muchos alimentos aunque parezcan perjudiciales para la salud si se consumen en pequeñas dosis tienen en nuestro cuerpo el efecto contrario. Una copa de vino tinto al día puede tener efectos positivos en nuestro organismo debido a que el compuesto resveratrol, presente en algunas frutas como frambuesas, arándanos y moras, puede proteger nuestras neuronas contra los efectos no deseados del envejecimiento, según una investigación publicada en la revista The Journals of Gerontology, Series A: Biological Sciences and Medical Sciences’.
El estudio se realizó a través de experimentos con ratones de 2 años de edad, considerados viejos ya que la media de vida de un ratón es de 2 años, con la finalidad de descubrir el efecto que causaba este compuesto en sus neuronas. Así, los investigadores del Instituto de Investigación Virginia Tech Carilion en Roanoke, en Estados Unidos, administraron resveratrol a estos ratones durante un año y descubrieron que tenía los mismos beneficios que una buena dieta combinada con el deporte.
Una copa de vino para luchar contra los efectos no deseados de envejecer

Así este componente ayuda a mejorar el funcionamiento del corazón y los músculos al igual que lo hace el acto de hacer ejercicio durante una hora, según afirman en Tech Times. Además, este no es el único beneficio ya que otros estudios afirman que el resveratrol puede ayudar a prevenir graves enfermedades como el cáncer y enfermedades neurodegenerativa.

Por otro lado, los investigadores también examinaron el efecto de la metformina, un fármaco antidiabético y obsevaron que éste ralentizaba la tasa de envejecimiento de las fibras musculares por lo que podía ser acpaz de proteger la sinapsis, forma en la que nuestras neuronas se comunican y se relacionan unas con otras. Los científicos afirman que es importante continuar investigando para averiguar  el mecanismo exacto que hay detrás de los efectos neuroprotectores del resveratrol.

Si conocemos el mecanismo, podemos modificar el resveratrol o buscar otras moléculas que sean más efectivas en la protección de las sinapsis“, afirma Gregorio Valdez, líder de la investigación. “Trabajamos en la identificación de los cambios moleculares que disminuyen los déficits motores que se producen con el envejecimiento. Creo que nos estamos acercando a los mecanismos para reducir la degeneración inducida por la edad de los circuitos neuronales”, afirma.

El vino blanco también tiene beneficios para la salud

A pesar de que el vino tinto es más beneficioso que el vino blanco, no significa que éste último vaya a perjudicarnos si lo consumimos en pequeñas dosis. Beber una copa de vino blanco al día previene las enfermedades pulmoras y también el desarrollo de cáncer. Además, limpia las arterias, acelera la pérdida de peso y protege el cerebro protegiendonos de enfermedades neurogenerativas.

El vino blanco, al igual que el tinto, también contrarresta los efectos de llevar una vida sedentaria pero esto no significa que tenga los mismos efectos que practicar deporte. Por ello, hay que tener claro que consumir una copa de vino al día, o cada dos días, no perjudica a nuestra salud pero al mismo tiempo habrá que continuar con una dieta sana y equilibrada y con prácticas en las que ejercitemos el cuerpo. El vino es un buen complemento, pero nunca un sustitutivo.

Desvelado el secreto de por qué el vino es bueno para la salud

http://www.muyinteresante.es

Es probable que la mayoría de nosotros hayamos oído hablar ya del resveratrol, un compuesto que se encuentra en el vino tinto y, por tanto, en las uvas (aunque también en otros plantas como el cacao) que se ha relacionado con una serie de efectos beneficiosos para la salud, como la reducción del riesgo de enfermedades relacionadas con la edad. Ahora, tras muchos años de investigación, un equipo de científicos del Instituto de Investigación Scripps en La Jolla, California (EEUU) ha desvelado el secreto mejor guardado de este compuesto: el motivo por el que es tan beneficioso para la salud es porque el resveratrol estimula un gen de respuesta al estrés que activa una serie de genes que protegen el cuerpo de las infecciones o incluso de la radiación ultravioleta.

“Dicha respuesta de estrés representa una etapa de la biología que habíamos obviado, y parece que el resveratrol la activa en concentraciones mucho más bajas que las utilizadas en los estudios previos”, explica Paul Schimmel, coatur del estudio a la revista Nature.

La forma en la que resveratrol producía su efecto positivo en nuestro organismo era todo un misterio. Hasta ahora. Para llegar a su conclusión, los investigadores analizaron una antigua familia de enzimas, las Arlt sintetasas, que se ocupan principalmente de traducir material genético en los bloques de construcción de aminoácidos que luego forman las proteínas, descubriendo que el resveratrol en el proceso actuaba como un imitador de la tirosina (uno de los 20 aminoácidos que forman las proteínas).

Según los científicos, el resveratrol se adhiere a la proteína PARP-1, activándola y generando un factor de respuesta al estrés y de reparación de ADN. Esta teoría fue comprobada en un experimento con ratones a los que les fue inyectado el compuesto de resveratrol. La activación de esta proteína produjo en los ratones a la activación de varios genes protectores del organismo como el gen p53 (gen supresor de tumores) o los genes de la longevidad (FOXO3A y SIRT6), con los que siempre ha sido asociado el vino, o más concretamente, el resveratrol.

“Con estos resultados es más que posible que el consumo moderado de un par de vasos de vino tinto (rico en resveratrol) aportaría a una persona la cantidad suficiente de resveratrol para causar un efecto protector a través de esta vía”, aclara Mathew Sajish, líder del estudio.

Creemos que esto es sólo la punta del iceberg. Pensamos que hay muchos mas imitadores de aminoácidos por ahí quepuede tener efectos beneficiosos como el resveratrol en los humanos”, explica Paul Schimmel.

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¿Hay que dejar el alcohol para adelgazar? No, con condiciones

KRISTIN SULENG 2 ABR 2017 – 10:36 CEST http://elpais.com

Muchos renuncian por completo al vino o a la cerveza cuando se ponen a régimen. La ciencia no es tan tajante.Manuel (nombre ficticio), empresario de 44 años, ha decidido ponerse a régimen para combatir el sobrepeso. Pero rara es la semana en la que en su agenda no aparezcan las comidas y las cenas de negocios o el tapeo entre amigos, todo regado con alcohol, bien con cerveza o vino en las comidas, bien con combinados para el postre. En el listado de hábitos que conviene abandonar, Manuel ha puesto en el número uno dejar toda bebida alcohólica, pensando que ese cambio le beneficiará para deshacerse de los kilos de más. Si usted es de los que le echan la culpa al alcohol por haber ganado peso, puede que esté incurriendo en un error para el que la ciencia tiene respuesta.

Nadie discute que el alcohol constituye uno de los elementos más controvertidos a la hora crear acuerdos en cómo diseñar una dieta adecuada, sobre todo si en la balanza se tienen en cuenta todos sus posibles efectos adversos, como recoge la OMS: es factor cuasal en más de 200 enfermedades y trastornos. Si se atiende solo a su composición nutricional, un gramo de alcohol supone siete calorías, frente a las nueve de un gramo de grasa y las cuatro de un gramo de azúcar. Por ese carácter hipercalórico, muchos asocian el consumo de alcohol a la obesidad y expresiones populares como barriga cervecera lo refrendan. Pero, ¿hay que renunciar al alcohol si se desea realizar una dieta de adelgazamiento?

“Decir que el alcohol puede ser la causa de la obesidad es dar una información demasiado escasa y poco realista” (María Astudillo, nutricionista)

Para empezar, nunca va a ser el culpable de todo

“Decir que el alcohol puede ser la causa de la obesidad es dar una información demasiado escasa y poco realista. La obesidad surge por una suma de razones que llevan a acumular kilos de más, ya que junto con el consumo regular de alcohol se encuentran otros factores como el desorden alimenticio, el consumo elevado de alimentos procesados o el picoteo entre horas. El alcohol se acumula en forma de grasa en nuestro organismo muy rápidamente en los diferentes tejidos. En el caso de que un adulto consuma cuatro cervezas durante una tarde de fútbol, habrá tomado más de 12 gramos de etanol y más de 400 calorías. Si acompaña esas bebidas con una bolsa de patatas fritas, acabará tomando más de 1.000 calorías en una tarde de forma innecesaria, por lo que en seis tardes como esa habrá engordado un kilo”, señala la nutricionista María Astudillo, autora de La dieta ALEA.

Con una o dos copas de vino o cerveza al día, se puede adelgazar

En un reciente artículo, Jane E. Brody, columnista de salud en el New York Times, abordaba el consumo moderado de alcohol como aliado de una dieta equilibrada, rompiendo la vieja dicotomía entre los defensores y detractores a ultranza de las bebidas fermentadas. “En un mundo en el que puritanismo o los fundamentalismos rodean al alcohol, está muy bien que el artículo refleje la realidad de la cuestión. No se trata de decir ‘alcohol sí’ o ‘alcohol no’, sino de hablar de un consumo moderado que beneficia a quienes desean acompañar su dieta saludable, con verduras, frutas y legumbres, con un poco de vino o cerveza”, sostiene el doctor Ramón Estruch, del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN) del Instituto de Salud Carlos III.

Tras seguir a 7.447 personas durante un periodo de cinco años, Estruch, coordinador nacional de PREDIMED, dirigió un estudio publicado en 2016 en The Lancet en el que se observó que las personas que siguen una dieta mediterránea a largo plazo, en la que incluyen un consumo de moderado de vino o de cerveza, pierden peso. “El consumo de alcohol en esos casos era una copa de vino o una caña de cerveza de media al día. La clave para adelgazar está en mantener una dieta saludable, reduciendo el número total de calorías que una persona toma al día, es decir, mermar el tamaño del plato”, asegura este especialista en los efectos cardiovasculares de la dieta mediterránea.

Para Estruch, la relación entre obesidad y alcohol depende de la dosis y el tipo de bebida que se consuma. “Las personas que son alcohólicas, que consumen altas cantidades, engordan al principio, pero en una fase posterior, por el propio metabolismo del alcohol y la ingesta alimentaria, se altera el intestino y aparecen alteraciones en el organismo, de forma que les hace bajar de peso, por lo que aquellos que abusan del alcohol suelen ser muy delgados. Estamos viendo que el alcohol puede inducir cáncer, en concreto cáncer de mama, pero hemos visto que si se consume moderadamente vino o cerveza dentro de una dieta saludable tiene un efecto protector. Por tanto, depende absolutamente del contexto en el que se dé el consumo de alcohol, no solo del alcohol en sí mismo”, explica.

Ahora bien, acompáñelo de hábitos realmente saludables, pues beber alcohol no lo es

No obstante, recuerda Pilar Botella, dietista-nutricionista del Hospital La Luz, que cualquier consumo de un alimento calórico y poco saciante como las bebidas alcohólicas, refrescos y zumos está asociado a un mayor consumo extra de calorías, y a medio o largo plazo, junto con otros hábitos poco saludables, a padecer obesidad. “Un estudio de cohortes donde se siguió a 23.712 personas durante casi doce años en Taiwán, concluyó que quienes padecían obesidad y consumían alcohol cuatro veces a la semana durante un año tenían ocho veces más posibilidades de padecer carcinoma hepatocelular que los participantes no obesos y no consumidores”.

Revisiones como la publicada en 2015 por Current Obesity Reports, que subrayan que el consumo moderado de alcohol no está vinculado a la obesidad (dos bebidas como mucho al día en hombres y una en mujeres) pero sí un consumo excesivo puntual (cinco bebidas en un solo día) o un hábito frecuente de envergadura (más de cuatro bebidas al día en hombres y más de tres en mujeres), no valoran, según Botella, los factores de confusión, es decir, la multiplicidad de factores que condicionan la obesidad. “La mala alimentación y el sedentarismo son las causas principales, pero el consumo de alcohol es una mezcla de ambas. Las bebidas alcohólicas son calóricas al igual que un refresco azucarado o un batido de chocolate, y además su consumo no está asociado a una actividad física aumentada. ¿Consumimos alcohol para irnos a correr o para estar sentados al sol leyendo el periódico o poniéndonos al día con los amigos?”, subraya esta nutricionista.

Y olvídese del gin-tonic

Teniendo en cuenta los posibles riesgos del consumo desmesurado de alcohol, ¿cuál es la dosis tope que puede tomar una persona que quiera ponerse a dieta sin renunciar a las bebidas fermentadas? “Dos copas de vino comiendo o cenando. Y no media botella de vino, un gin-tonic o un coñac: con eso no se puede en absoluto adelgazar. El alcohol es todo azúcares. Media botella de un reserva puede tener entre 1.200 y 1.400 calorías [como una hamburguesa de fast food, patatas fritas y refresco], cuando el gasto calórico medio puede estar entre 2.400 y 2.600 calorías”, asegura Carlos Ballesta, director del Centro Laparoscópico Dr. Ballesta del Hospital Ruber Internacional.

Tras intervenir en 3.000 cirugías bariátricas, este especialista en cirugía de la obesidad reconoce, desde el ámbito clínico, que uno de los problemas de reganancia de peso más importantes, sobre todo en los hombres, reside en ese abuso de bebidas con etanol. “El alcohol influye en la obesidad, pero el hábito de beber una copa de vino al día no impide llevar una dieta. A aquellas personas con mucha vida social, como los empresarios, les indicamos que eliminen de sus hábitos la media botella de vino y el gin-tonic diario, para que el índice de glucemia se normalice, y les recomendamos que se tomen en su lugar una copa de vino blanco, porque de esa manera no engordarán”, recomienda Ballesta.

“El consumo moderado de alcohol es —anota Ramón Estruch— una o dos copas de vino o cañas de cerveza al día en los varones, y entre una o una y media en las mujeres, pero siempre dentro de un patrón de dieta mediterránea saludable. De ese modo, nadie tiene por qué tener miedo a ganar peso por beber alcohol”.

Si se pasa un poco, la cosa sale a entre 500 gramos y un kilo al mes

Si una persona no modificara su estilo de vida y añadiera a su consumo habitual dos latas de cerveza diarias podría subir de peso medio kilo al mes, “algo muy poco apreciable, porque se puede ganar fácilmente por el hecho de haber dejado de tomar leche desnatada y pasarse a la entera. Existe un estudioen ratas en el que no se observan cambios en el peso, pero sí en la función y la estructura del hígado”, apunta la nutricionista Botella.

“Para engordar un kilo de grasa —recuerda la nutricionista María Astudillo—, una persona necesita consumir 7.000 calorías más de las que su cuerpo requiere. Para llegar a este extra, habría que beber, de más, dos cervezas al día durante un mes o dos botellas de vino a la semana durante el mismo periodo de tiempo, así como cinco copas con alcohol y refresco durante cuatro fines de semana seguidos”

foto del http://elpais.com