Cómo calcular el precio del vino en restaurantes

El vino es sin duda una de las ventas que más margen generan al restaurante,  es por ello que calcular el precio del vino es tan importante y con un esfuerzo proporcional pequeño.

Pero para generar un margen importante en la venta de una botella de vino es imprescindible ofrecerlo en su correcta cosecha y dar un buen servicio, es decir, copa limpia y adecuada, y en su temperatura correcta de consumo.

Carta de vinos

Confeccionar bien una carta de vinos para restaurante es importante, porque el cliente que sea algo conocedor de vinos con solo mirarla  ya puede percibir la profesionalidad del restaurante.

No hace falta una carta muy amplia ni muy densa, sino bien hecha: bien ordenada, bien estructurada, pensada en relación a los platos del restaurante y teniendo en cuenta la localización del local.

Y bien presentada, sin tachaduras, ni espacios vacíos, ni manchas… Con un ordenador y una pequeña impresora hoy en día es muy fácil tener la oferta de precios de vinos y platos actualizada.

 Precio

Para poner precio a los vinos de la carta, se suele tomar el precio de coste y multiplicarlo por dos, los más baratos incluso por 3 ó 4, y redondeando el precio obtenido.

Los vinos de coste de hasta 6€, se pueden multiplicar por 3 y por 4; los vinos entre 7€ y 12€, se pueden multiplicar por 2; los vinos que cuestan entre  13€ y 18€, también se multiplican por 2; y los vinos de más de 19€ en adelante sufren un aumento de entre 6 y 12€ en concepto de copa y servicio.

Es importante que la copa se adecue al nivel del vino, y que la temperatura y el servicio sean los adecuados.

Rotación de los vinos

De esta manera cumpliremos con nuestro objetivo, que es que nuestra bodega tenga rotación, que los vinos se muevan y que el cliente consuma. Porque cuando los vinos no se venden no es responsabilidad de la bodega, ni del distribuidor, ni del vino.

Lo más probable es que no hayamos realizado bien la compra o no sepamos venderla, bien por precio, bien por servicio.

Tipos de copas

Como comentaba, una buena copa es vital para disfrutar de un buen vino. No tienen que ser de lujo, pero tienen que ser decentes. Tener distintos tipos de copas en relación con el tipo de vino sería lo suyo.

Las copas más sencillas, para los vinos más económicos, y otras especiales para vinos blancos de un cierto nivel, y otras para los tintos.

El coste de la botella

Los vinos a copas son  un consumo cada vez más demandado. En este caso, el precio de la botella de vino en restaurante la dividiremos entre 5 para saber el precio al que cobraremos la copa, aunque de una botella puedan salir de 8 a 10 copas de venta.

De esta forma nos aseguramos cubrir el coste de la botella. Sin embargo, para poder ofrecer vinos a copas correctamente, es necesario un sistema para dejar la botella bien cerrada, de forma hermética, después de cada servicio.

Solo así nos aseguraremos que el cliente disfruta de lo que le estamos ofreciendo. La satisfacción del cliente es nuestro máximo reto.

Anna Vicens

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Aromas de los vinos

Los olores y el vino

El vino posee más de 800 compuestos aromáticos que se unen y forman aromas conocidos, reconocibles en su mayoría. Cada persona identificará los aromas que le sean más familiares y los que estén en cantidad suficiente como para ser reconocidos. (Los olores y el vino)

Los aromas de los vinos, así como su intensidad, varían en función del tipo de vino y dependen de la variedad de uva, de los procesos de viticultura, de la vinificación y de su crianza.

Es importante tener en cuenta que no se le agrega nada al vino. El vino simplemente es producto de la fermentación alcohólica del mosto.

Existen tres tipos de aromas en los vinos:
aromas primarios de los vinos.

•La mayoría de los aromas del vino proceden de la uva, y se encuentran en la piel del grano de uva. Son los llamados aromas primarios de los vinos. Serán los aromas que podremos reconocer como frutas y como flores en su mayoría: rosas, violetas, jazmín, cítricos, cerezas, ciruelas, etc.

aromas secundarios de los vinos

•Los aromas secundarios de los vinos proceden de la maceración y las fermentaciones (alcohólica y malo láctica) y los más conocidos son los aromas lácteos y las levaduras o las reacciones que ellas provocan junto a la glucosa o fructosa. Podemos detectar aromas a manteca, queso o yogurt, estos viene de la transformación de ácido málico en ácido láctico. El málico está normalmente en la uva y es el que nos recuerda a la acidez de la manzana verde, el segundo es el ácido que se encuentra en los lácteos.

aromas terciarios de los vinos

•Los aromas terciarios son los que aparecen en el vino cuando éste entra en contacto con el roble u otro tipo de madera. Estos aromas no se encontrarán en los vinos jóvenes. La madera es utilizada en el vino para darle cuerpo y complejidad y la elección del tipo de madera y su grado de tostado, ya sea roble americano o roble francés influirá en los aromas del vino. Podemos reconocer al olor a caramelo, coco, vainilla, canela o café tostado, entre otros.

Existen cientos de miles de aromas

Cuando olemos en un cabernet sauvignon el pimiento verde lo que estamos reconociendo es la piracina, es decir el 3-isobutil-2-metoxipiracina. Nombre que rara vez recordaremos, pero no olvidaremos el aroma a pimiento verde. Existen cientos de miles de aromas, con nombres científicos, que podemos oler pero no identificar en su totalidad.

Algunas descripciones varietales

Procedentes de la variedad de la uva (aromas primarios), pueden ser:

Sauvignon blanc: aromas a cítricos, espárragos e incluso aromas a maracuyá y pomelo.

Chardonnay: puede recodar a peras y manzanas verdes junto a plátano con notas finales de coco y vainilla.

Pinot Noir: aromas a frutas rojas de bosque y sutiles notas de hongos y hojas secas.

Cabernet Sauvignon: maduro recuerda al aroma a rosas con notas de frutas rojas maduras y sutiles notas a cedro. Algunos con notas de mina de lápiz, eucalipto y tabaco.

El universo aromático es infinito y lo más divertido y enriquecedor es oler y reconocer los aromas de los vinos que tenemos a nuestro alcance.

Anna Vicens

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El color del vino

El aspecto y color del vino

El aspecto y color del vino nos habla de su edad, juventud o madurez; de su limpieza, limpio o turbio; del tipo de uva, blanca o tinta; del tiempo de contacto del mosto con las pieles, la maceración; de la fluidez del vino, denso o ágil; y de su momento de evolución, entre otras informaciones útiles que cabe considerar.

Por lo general

El color del vino se lo proporciona principalmente la piel de la uva con la que se haya elaborado. Por lo general, un vino blanco proviene de uvas verdes o blancas; un vino rosado se obtendrá de macerar durante un corto periodo de tiempo el mosto con la piel de la uva tinta; y un vino tinto se obtendrá dejando macerar más horas el mosto con la piel de la uva tinta hasta conseguir el color deseado del vino. La excepción está en los vinos “blanc de noirs”, que son vinos blancos obtenidos de uva tinta en los que no ha habido maceración del mosto con las pieles.

Los vinos blancos

Los vinos blancos suelen tener tonos pálidos cuando se acaban de elaborar, y su color va del amarillo verdoso, limón o pajizos en sus primeros años, con bordes blanquecinos, hasta tonalidades doradas, incluso ámbar a medida que van evolucionando. El dorado será normal en un vino blanco con crianza en barrica o con  mucha maceración con sus pieles, es decir, elaborado como si fuese un tinto. Mientras que el ámbar se suele identificar con los vinos dulces, rancios, mistelas o brandis.

Los vinos rosados

Los vinos rosados destacan, en su momento óptimo de consumo, por ser de color rosa brillante con borde frambuesa, aunque ahora se hayan puesto de moda los de color piel de cebolla. A medida que van evolucionando, los rosados van cogiendo tonos anaranjados.

Los vinos tintos

La cosa se complica un poco cuando nos fijamos en el color de los vinos tintos. La piel de la uva tinta tiene unas substancias colorantes naturales en las que domina el color azul, un color que con el tiempo va desapareciendo para dejar lugar a los tonos rojizos. Con lo cual, cuanto más azul, púrpura o violeta sea el vino tinto, menos evolucionado está.

Envejecimiento y guarda

Además de la uva que se utiliza para la elaboración, el color también depende del envejecimiento y guarda, y del momento de su evolución. Los vinos tintos se van aclarando con el tiempo.  El color del vino tinto puede variar desde un púrpura, pasando por diferentes tonalidades de rojo, hasta llegar al color teja y a los ocres.

Elementos puramente naturales

Además de los métodos de elaboración y conservación, hay elementos puramente naturales que influyen también en el tono y en la coloración final de un vino, como son el tipo de uva, por ejemplo la Pinot Noir es una variedad que tiñe poco; y las condiciones climatológicas, como son el frío, la lluvia, las horas de sol a las que ha sido expuesta la uva y la altitud de los viñedos, entre otros factores, influyen decisivamente en el color final de un vino.

Anna Vicens

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El vino más caro, ¿es mejor o no?

¿si el vino es mejor porque es más caro?

¿Existe una relación directa entre el precio de un vino y su calidad, o los precios de los vinos se mueven según las modas, las tendencias,  los líderes de opinión  y la ineludible ley de la oferta y la demanda? Hoy trataremos de aclarar si el vino es mejor porque es más caro.

En una cata a ciegas

Los catadores un poco expertos deberían ser capaces de valorar un vino en relación a su precio, pues realmente debería existir esa relación. En mi opinión, sí existe relación entre lo que se paga por un vino y el placer que se recibe al beberlo.

Está demostrado, en distintas catas, que cuando conocemos el precio de un vino, y el precio nos parece alto, disfrutamos más de ese vino y valoramos más su calidad que cuando desconocemos su precio.

Es evidente, pues, que ante las fronteras habituales entre qué consideramos un vino caro o no hay que añadir la psicológica: la percepción subjetiva de lo que bebemos en función de nuestra experiencia y situación personales.

¿Qué entendemos, pues, por vino caro y por vino barato?

Un vino barato sería el que está por debajo del precio que estaríamos dispuestos a pagar por una botella de esa calidad, y un vino caro sería aquel que está por encima del precio de su calidad.

También podemos suponer como un vino caro, el que supera aquello que nos gastamos normalmente al comprar una botella.

Ante el gasto en un vino caro, esperamos encontrar un vino con la máxima calidad y que cumpla con nuestras expectativas, aunque a veces nos llevemos alguna que otra sorpresa.

Y por el otro lado, seguramente también habremos encontrado algún vino económico que nos haya gustado más que otros vinos más caros.

ni que el vino es mejor siempre porque es más caro

Somos plenamente conscientes de que los vinos con capacidad de envejecer, que son los que consideramos de mejor calidad, tienen un coste más elevado que los vinos sin crianza y sin capacidad de añejar, pero esto no significa que  tengamos que disfrutar más con unos que con otros, ni que el vino es mejor siempre porque es más caro.

Podemos disfrutar igual o más con otro tipo de vinos, como por ejemplo con los vinos blancos, los rosados y los tintos jóvenes. Alguna vez hemos oído decir eso de “me compré un vino carísimo y no me gustó”, no porque la calidad no fuera la correcta (no ponemos en duda eso), sino porque ese vino no coincidía con nuestros gustos. O bien, lo contrario, lo de “por ser un vino de 3€ no está nada mal”.

el precio de una botella de vino

Lo que debería determinar el precio de una botella de vino debería ser el trabajo en el campo, el rendimiento por hectárea, la mano de obra, los procesos y los materiales de la crianza, el tipo de botella, el corcho… aunque a veces también intervienen elementos que percibimos de forma más personal y subjetiva como pueden ser la marca, la denominación de origen, el nombre del enólogo, su trayectoria, los reconocimientos y puntuaciones en guías famosas, etc…

Anna Vicens

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Almacenaje y recepción de vinos

La vida del vino depende en buena medida de su correcta conservación del vino. Para que esto se produzca, hay que tener en cuenta varios aspectos. Lo primero que tenemos que hacer si queremos almacenar vinos es tener el espacio idóneo para ello.

Lo ideal sería disponer de un sótano o garaje, en caso de no disponer de un espacio similar se puede aislar alguna habitación. Las estanterías para las botellas deben ser rígidas, estables y de fácil acceso y limpieza.

En caso de no disponer de una dispensa adecuada, existen en el mercado armarios frigoríficos capaces de mantener las condiciones ideales de almacenaje y que se pueden guardar en cualquier sitio.

Luz

Cómo regla general para el almacenaje del vino debe estar protegido de la luz. Aunque en muchos locales veamos que las botellas están expuestas, hay que evitarlo.

Lo mejor es guardarlas en un lugar oscuro, alejadas de las ventanas y la luz directa. La luz puede estropear un vino, especialmente los blancos.

Ruido

Tampoco le van muy bien las vibraciones, ni los ruidos en el proceso de almacenaje del vino.

Temperatura

Es la gran asignatura pendiente de la restauración aunque por suerte esta tendencia va cambiando y cada vez son más los que cuentan con neveras especiales para vinos. La temperatura del vino tiene mucha importancia, es un requisito fundamental para poder disfrutar de la botella como se merece. El vino debe guardarse a una temperatura constante de entre 5ºC y 18ºC, siendo el punto óptimo entre 10ºC – 12ºC. Hay que evitar los cambios de temperatura bruscos pues afectan principalmente al corcho, que cambia de tamaño y permite filtraciones de vino.

Humedad

Se recomienda que haya humedad en el ambiente, lo ideal es entre el 60% y el 70%. La humedad y la posición horizontal de las botellas son responsables de la buena conservación del corcho.

Olores

En la conservación y almacenaje del vino hay que evitar los olores fuertes cerca de las botellas. Se debe evitar almacenar otros objetos en la bodega, especialmente aquellos que desprendan olores.

Movimientos

El vino debe moverse lo menos posible, cuanto más añejo sea el vino más posibilidades tiene de estropearse.

Posición

Las botellas de vino deben guardarse en posición horizontal para que estén en contacto con el corcho y el tapón no se seque. Otra forma de colocarlas es ligeramente inclinada hacia arriba, para que el sedimento del vino se acumule en el fondo de la botella, siempre y cuando el corcho se mantenga húmedo. Si el tapón del vino es de silicona o de plástico se pueden conservar las botellas en posición vertical. Igualmente, para los vinos espumosos, cavas, champagnes, lambruscos, vinos de aguja, prossecos… hay una tendencia actual que indica que estarán mejor de pie.

Registro

Por último, es muy útil en la conservación de las botellas de vino, evitar moverlas demasiadas veces,  realizar un registro de cada entrada de nueva referencia con los datos básicos y poder colgar esta información en el cuello de las botellas para tenerla a mano en cuanto se necesite.

Anna Vicens

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Aprende a catar vino paso a paso

Catar vino paso a paso

Una actividad muy recomendada para hacer con clientes y amigos es catar vinos, pues siempre resulta ser una experiencia divertida y una buena excusa para compartir un buen rato. No es necesario ser un catador profesional para organizar una cata de vinos aunque a simple vista pueda parecer complicado.

TEMÁTICA.

Lo primero que hay que buscar es el tema para la sesión de cata. Lo más fácil sería recurrir a una bodega para que su enólogo pudiese guiar la cata. Pero acaba siendo una sesión promocional de la bodega, con lo que se desaconseja.

PROFESIONAL.

Una vez se haya escogido el tema, hay que buscar el profesional que la guíe, que debe ser una persona conocedora de la temática a tratar.

SALA.

La sala donde se vaya a realizar la cata de vinos debe estar limpia y aireada, sin ningún olor que pueda distorsionar la detección de los aromas de los vinos, y con una buena luz.

MESA.

Disponer de una buena mesa donde haya espacio para que todos los asistentes puedan estar sentados en la cata, y cubierta con un mantel blanco, que es la mejor base para apreciar bien el color del vino.

VINOS.

Es conveniente tener los vinos que se vayan a catar en posición horizontal, por lo menos 48 horas antes de la cata, para que reposen, y a la temperatura de servicio ideal. Hay que contar una botella de vino para 10 personas, y tener alguna botella de más de cada tipo de vino por si aparece alguna defectuosa. En catas de vinos para iniciados, lo ideal serán unos 5 vinos, pero no muchos más, porque no están acostumbrados.

COPAS.

Es importante escoger las copas adecuadas. Hay miles de propuestas. Lo ideal es escoger copas versátiles, evitar las copas de flauta y Pompadour para los espumosos, así como las copas excesivamente anchas. El vidrio no debe ser demasiado grueso, la pierna de la copa tiene que ser alta y el ancho de la copa con un diámetro de unos 6 cm de diámetro.

Una vez escogidas las copas, lo mejor sería tener una copa para cada vino, para que se puedan ir comparando y se aprecie su evolución. Pero si no se tiene más que una copa o dos por persona, se deberán aclarar entre vino y vino, y enjuagarlas después con el vino que se vaya a servir, acción que se le llama envinar las copas.

RESTO DE MATERIAL.

A parte de las botellas de vino y las copas, hay que tener preparado el resto de material con antelación: los sacacorchos, los decantadores, las escupideras, las servilletas, el agua y el pan.

COMIDA.

Hay que procurar tener listo algo de comida para después, según la hora del día, algo de cena, de comida, de aperitivo,… Será el momento de relax y de comentar las cosas que hayan surgido durante la sesión.

FICHAS DE CATA.

Los asistentes agradecen poder llevarse a casa las fichas de cata de los vinos que se hayan catado, así como información de las bodegas, los viñedos, y otra información que pueda ser de utilidad y de recuerdo de su asistencia a la cata de vinos.

Anna Vicens

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6 secretos que cambiarán totalmente tu forma de beber vino

Secretos del Vino que cambiarán totalmente tu forma de beber vino

Sabemos que el vino es un asunto serio. Si has escuchado alguna vez a un sommelier estás al tanto de la cantidad de características que se pueden analizar sólo en una copa de vino. Pero a menos que hayas estudiado sobre la temática, es probable que tengas algunas dudas con respecto a los vinos o simplemente te gustaría conocer algunos secretos para hacer que beber un vino sea una experiencia completa y sumamente gratificante. Por eso hoy te contamos 6 consejos de la sommelier Whitney Adams que garantizan los mejores resultados. ¡A por ellos!

1# El corcho es la niñera sofisticada del vino

Whitney asegura que la mejor forma de conservar el vino es utilizando el mismo corcho que trae la botella. Simplemente ajusta el corcho lo más que puedas en la misma botella del vino recién abierto. De allí, a la heladera. Por supuesto, cada vino tendrá un tiempo de conservación distinto pero de seguro podrás disfrutarlo por un par de días más, sin desperdicio y sin gastos extra.

2# Sírvelo de la forma adecuada

El acto de servir el vino parece una mera acción que minimiza la distancia entre tu boca y ese néctar maravilloso. Sin embargo, Whitney afirma que la forma en que se sirve tiene un impacto importante en el sabor que luego experimentarás. Por ejemplo, si llenas la copa hasta el tope puedes apagar su sabor potencial (sobre todo el del vino tinto). La sommelier recomienda llenar la copa a la altura de tres dedos. Esta es la medida óptima para que el vino se airee y luego puedas deleitarte con el máximo de su sabor.

3# Refrigéralo con cuidado

Muchas personas prefieren beber el vino superfrío y, según Whitney, no tienen por qué avergonzarse de ello. (Los amantes del rosado saben a qué nos referimos). Sin embargo, existe una forma mucho más efectiva que colocar hielos dentro del vino: congelarlo en cubeteras. De esta manera, te aseguras de que el vino no estará rebajado y podrás disfrutar de su sabor a pleno.

4# El frío transforma el vino malo… ¡para mejor!

Seamos sinceros, no siempre podemos o queremos comprar un vino extremadamente caro. Para estas ocasiones existe una salvación: servirlo frío. Con este proceso eliminas los sabores indeseados y suavizas aquellas notas demasiado fuertes. En caso de que el frío no mejore la situación, Whitney aconseja mezclarlo con frutas y jugo para transformarlo en un delicioso cóctel.

5# El tamaño de la botella importa

Muchas veces nos vemos tentados de comprar una botella chica porque pensamos que así ahorramos dinero. Whitney asegura que resulta más conveniente comprar siempre las de 1 litro porque de esta forma obtienes más cantidad de vino por un precio menor que si llevaras dos de 750 ml.

6# Cambia las botellas dudosas por recipientes sexies

De acuerdo con Whitney, «la presentación es clave». Ella aconseja colocar el contenido de una botella de dudoso aspecto en botellas o recipientes glamorosos que te estimulen a beberlo con gusto. Eso sí, elige un recipiente por el que pueda ingresar suficiente aire al vino (esto dependerá de qué vino elijas).

Los trucos de Whitney Adams pueden cambiar por completo la experiencia de beber vino. Esperamos que los tengas en cuenta para la próxima vez que vayas a beber este elíxir de los dioses.

AGUSTINA LÓPEZ   http://www.vix.com

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¿Por qué el Tempranillo huele a fresas?

¿Importa la añada?

Errores sobre la añada del vino

La añada del vino es uno de los errores más comunes es pensar que el vino mejora con el tiempo. Como regla general esto no es así, la mayoría de los vinos mantienen sus características durante algún tiempo, pero luego empiezan a deteriorarse.

Elegir el vino puede ser ya bastante complicado como para además tener que pensar en que añada del vino es la mejor. Recuerda que los vinos que están a la venta es porque ya están listos para consumirse y la mayoría deberían disfrutarse entre el primer y el tercer año desde su lanzamiento.

Importancia de la añada del vino

La añada del vino es importante cuando se trata de los grandes clásicos, principalmente franceses o italianos, en los que por su forma de elaboración pueden tardar muchos años, incluso décadas, en llegar a su punto álgido, pero esto es la excepción a la regla.

Este tipo de vinos son muy caros debido principalmente a la baja disponibilidad y la alta demanda.

Influencia del año de vendimia

El año de la vendimia determinará la calidad del vino y su capacidad de envejecimiento. Recientemente hemos publicado un artículo sobre una degustación vertical de los vinos de Clos Rougeard en la que precisamente me impresionaron las diferencias tan marcadas entre diferentes añadas.

En la mayoría de los vinos la añada viene impresa en la etiqueta, indicando el año de la vendimia. Para madurar adecuadamente las uvas necesitan una combinación de agua, sol, calor y frío en las proporciones adecuadas, en el momento adecuado.

Pensamos en un buen año cuando hay un invierno frío y húmedo, seguido por una primavera suave y un largo verano seco con días calurosos y noches frías, produciendo vinos con un buen equilibrio entre fruta y acidez.

Un año malo es cuando hace demasiado frío durante la primavera, o demasiada humedad en verano, que impide que la uva madure correctamente, resultando en vinos desequilibrados.

¿ Cuando es importante la añada ?

La añada del vino es de suma importancia cuando se trata de las grandes bodegas de Burdeos, Borgoña, Rioja, Ribera del Duero, Alemania y en el norte de Italia, cuyos vinos son muy apreciados y donde no hay dos vendimias iguales, lo que hace muy difícil predecir la calidad hasta el mismo momento de la vendimia. En España nos encontramos con esa situación en el noroeste, siendo el Levante y la región de Valencia, por lo general, más uniforme.

En lo que respecta a los vinos del día a día, los enólogos pueden producir una calidad relativamente constante año tras año, apoyándose en los avances tecnológicos, que les permiten controlar y todo el proceso de elaboración, a lo que se suma la posibilidad de selección de uvas procedentes de diferentes viñedos, para lograr el coupage deseado.

Consecuentemente hay menos variación entre unas añadas y otras. Muchas veces, el productor indica en la etiqueta el periodo ideal en el que el vino debe ser consumido. La calidad de los vinos jóvenes ha mejorado mucho durante la última década. Los consumidores demandan vinos que estén listos tomar y en general no buscan vinos de guarda.

Cuando vayas a comprar una botella de vino y tengas dudas sobre la añada, presta atención a las recomendaciones del elaborador que aparecen en la etiqueta. Si vas a comprar vinos de cierta categoría, lo normal es que haya un profesional probablemente un sommelier o un experto en la materia, para ayudarte. Y un consejo para terminar, cuando se trata de vinos jóvenes y especialmente blancos y rosados pide siempre que te sirvan la última añada.

MARK O’NEILL   http://www.elmundo.es

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Características del vino

Las Características del vino derivada de la uva que se puede disfrutar solo o en compañía de alimentos. Además de tener la función de estimular el apetito, también es encargado de resaltar el sabor de algunos alimentos y agregar un toque de fiesta a la hora del almuerzo o la cena.

En un restaurante es importante que el mesero o el sommelier (experto en vinos) tengan los conocimientos necesarios para hacerle saber al cliente cuaá es el tipo de vino más adecuado a sus alimentos.

La mejor manera de identificar la calidad y sus características del vino es conociendo por separado sus características:

Color

Los vinos son blancos o tintos dependiendo de la calidad de uva, de lo jóvenes que sean y del tiempo en que la piel de la fruta pase en el jugo de uva mientras se fermenta. Mientras los vinos blancos se hacen fermentando el jugo de la uva sin la piel, los vinos rosados se hacen separando la piel apenas comienza la fermentación. En cambio, para los vinos tintos, la piel de la uva permanece en el jugo mientras este se fermenta.

Cuerpo

El cuerpo es la consistencia del vino, es decir, lo denso o líquido que este sea. Es posible determinar la consistencia al girar la copa suavemente. Un vino ligero fluye de forma más rápida que uno con más cuerpo. Esta sensación luego se traduce en la boca de quien lo está bebiendo.

Aroma

Hay una gran cantidad de aromas en los vinos. Los hay frutales, florales o con olor a madera. La clave para apreciar la fragancia de un vino es dejar que respire durante algunos minutos una vez que la botella ha sido abierta.

Sabor

El sabor va desde seco hasta dulce. Un sabor seco se produce cuando se deja una fermentación completa y el dulce al interrumpir el proceso. Dependiendo del sabor del vino se determina en que momento del consumo de alimentos se bebe; antes, durante o después.

Nombre y variedad

Existen tres manera de identificar los vinos: 1) Por el tipo de varietal: nombre de la principal uva utilizada para hacer el vino (Cabernet, Merlot, Sauvignon, etc.). 2) Añada: año de producción, proceso y añejamiento. 3) Denominación de origen: Región geográfica de donde provienen las uvas.

Cosecha

Año en que las uvas para hacer el vino fueron cosechadas. Normalmente, se coloca en la etiqueta para que un conocedor pueda evaluar si se trató de un año con buena cosecha.

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Características del vino joven, crianza, reserva y gran reserva

Tipos de Vinos se dividen en vinos jóvenes, que son los que se embotellan después de la fermentación alcohólica, y los vinos con crianza, que son los que pasan un tiempo en barricas de roble. Tanto los jóvenes como los vinos con crianza pueden ser blancos, rosados y tintos, aunque es más normal que los de crianza sean los tintos.

El tiempo de permanencia de un vino tanto en barrica como en botella, determina que sea Crianza, Reserva o Gran Reserva. El tiempo establecido puede variar según los Consejos Reguladores de las diferentes Denominaciones de Origen.

La crianza en barrica aportará sabores y olores al vino, según el tipo de roble (normalmente francés y americano), según el nivel de tostado que se le haya dado a la madera y según la edad de la barrica. En ellas se sucederán una serie de procesos físico–químicos que irán “envejeciendo” el vino, estabilizando su color y enriqueciendo sus aromas.

Características del vino según su crianza

Según el tiempo de envejecimiento de los vinos en barrica y en botella, los vinos tintos se pueden clasificar en jóvenes, semi-crianza, crianza, reserva y gran reserva:

Joven o del año

También conocido como vino cosechero, no ha pasado ningún tiempo en la barrica o no el suficiente para ser considerado “crianza”. Se comercializa en su primer o segundo año de vida, no es necesario almacenarlo mucho tiempo y, en general, se caracteriza por mantener sus propiedades durante unos dos años como máximo.

Semi-crianza o Roble

Es el vino que ha pasado menos de seis meses en la barrica, pero sin llegar a los periodos de crianza de los distintos consejos reguladores. Una de las características más relevante de los vinos semi-crianza, es que tiene una vida un poco más larga que la de los vinos jóvenes.

Crianza

Se comercializa en su tercer año de vida, después de pasar al menos un año en barrica, en el caso de los tintos. El resto del tiempo envejece en botella antes de ser etiquetado. Estos vinos pueden aguantar de cinco a diez años de vida, en función de las condiciones de almacenaje.

Reserva

El vino “Reserva” ha sido sometido al menos a tres años completos de envejecimiento, aunque el periodo mínimo de permanencia en barrica coincide con el de crianza: un año.

Gran reserva

A esta categoría solo llegan las cosechas excepcionales, se caracteriza porque para su elaboración es necesaria uva de gran calidad. Se suelen etiquetar después de permanecer como mínimo dos años en barrica y tres en botella. Es decir, el vino gran reserva necesita envejecer al menos cinco años.

Cada vez más bodegas renuncian a etiquetar los tipos de vinos como jóvenes, crianzas o reservas porque dan prioridad a los tiempos que necesita el vino y no a los tiempos que marcan las leyes.

Anna Vicens https://www.grosmercat.es

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Características de un buen vino tinto

Si bien hay muchas personas que afirman que no hay buenos ni malos vinos pues todo depende de lo que a nosotros nos guste. Sin embargo sí existen determinadas características que nos pueden ayudar a determinar si un vino tinto es bueno. Los vinos tintos tienen cinco características básicas: dulzura, acidez, taninos, fruta y cuerpo. A continuación ampliamos cuáles son las características de un buen vino tinto 

Características del vino tinto de calidad

La dulzura o nivel de sequedad en un vino está determinada por el azúcar residual que queda después de la fermentación.

Esta característica la puedes percibir a la vista en los bordes de la copa de vino: entre más dulce es más viscoso. Al gusto se percibe en la punta de la lengua como una ligera agitación que pasará a ser una textura oleaginosa en el centro de la lengua.

La acidez está determinada por las condiciones climáticas de la zona donde se sembró la vid. Esto puede variar de un año al otro haciendo al mismo vino, pero de una diferente cosecha más o menos ácido.

Entre más acidez presente, será un vino más ligero, ahora si prefieres un vino con más cuerpo, un vino con poca acidez es ideal. Se percibe en la punta y en los costados de la lengua como un ligero cosquilleo. Así mismo, la cavidad de la boca se siente húmeda, como al morder una manzana.

Fruta y cuerpo

Algo muy característico de los vinos es que, si bien son hechos de uva presentan gusto a diferentes frutas como fresas, cerezas o moras. Esto lo determina el tipo de uva con la cual se elabora cada vino, pudiendo diferenciarse la varietal de uva elegida.

El cuerpo de un vino tinto depende fundamentalmente de tres factores que son la varietal de la que está hecho, su nivel de alcohol y el proceso de elaboración. Para determinar el cuerpo del vino puedes mirarlo a través de la copa y ver su mayor o menor transparencia.

Entre más viscoso sea tiene un mayor volumen de alcohol. Al paladar determinará el tiempo que el sabor se queda en la boca, con lo que un buen vino tinto deberá dejar su sabor por más de 30 segundos una vez pasa a la garganta.

ANTONIA TAPIA  http://www.vix.com

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¿Qué vino beben los carnívoros?

Esta semana voy a hablar del Vino y carne qué  maridan bien con diferentes cortes y tipos de carne. En Valencia encontramos muy buenos restaurantes especializados en carnes y que merece la pena descubrir. Un ejemplo es Meat Market, el último con el que he colaborado ayudándoles a seleccionar los vinos para su menú degustación.

El sabor y la textura de la carne de vacuno varían dependiendo de la edad del animal, el tipo de corte, el tiempo de envejecimiento y de cómo se cocina. Como regla general en el maridaje, lo más importante es combinar bien la intensidad de los sabores.

El Steak Tartare es un plato en el vamos a encontrar una interesante variedad de texturas y sabores; Especias, notas picantes entrelazadas con notas dulces, y un alto nivel de umami, hacen de este plato un bocado suculento. Es importante que para maridar este plato elijamos un vino que no domine el paladar.

En este caso optaría por un Pinot Noir de Languedoc, un tinto ligero y elegante, pero igualmente funcionarían muy bien un Champagne o un buen Cava.

Los cortes más grasos, tienen sabores intensos y requieren de un vino con más cuerpo y con un tanino potente que contrarreste y devuelva el equilibrio al paladar. Para estos casos pensaría en un Shiraz Australiano con tiempo en barrica, o un Malbec Argentino con mucho cuerpo.

La carne de ternera es más suave que la de vaca vieja, cuyos sabores y texturas son mucho más complejos. Por tanto, el vino adecuado en cada caso es diferente. Para una ternera pensaríamos en un vino tinto con carácter frutal como un Rioja joveno un Primitivo del sur de Italia. Para una vaca vieja buscaríamos más estructura, como la que nos daría un buen vino de Toro.

¿Cómo te gusta la carne?

Poco hecha, al punto, muy hecha; La carne poco hecha tiene un alto contenido de sangre y esto hace que las papilas gustativas se saturen y por ello es recomendable acompañarla de un vino con altos niveles tánicos y una buena acidez, por ejemplo, un Cabernet Sauvignon Chileno. Si prefieres la carne un poquito más hecha, entonces es mejor pensar en un Garnacha que marida mejor con los sabores caramelizados que poco a poco adquiere la carne cuando se cocina lentamente en las brasas de carbón.

Las hamburguesas por lo general maridan muy bien con vino tinto. Todo dependerá de cómo esté sazonada la carne, pero casi seguro que acertamos con un tinto con estructura media y buena acidez que contrarreste las grasas de la carne y se complemente con los sabores dulces de las salsas de ketchup o barbacoa. Entre mis recomendaciones barajaría un Zinfandel de California o un Shiraz sudafricano y también un Garnacha de Calatayud.

Si eres de los que acompañas la carne con salsas tipo Chimichurri, entonces necesitas un vino con algo más de estructura como por ejemplo un Carmenere Chileno o un Bobal de Utiel Requena que consigan sobreponerse a la intensidad de sabores que aportan este tipo de salsas.

Hay múltiples combinaciones con las que disfrutar, no te limites a mis sugerencias, prueba y descúbrelas tú mismo…

MARK O’NEILL http://www.elmundo.es

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Vinos tintos para tomar fríos

Esta semana ha sido muy calurosa y, para los amantes de los vinos tintos, se nos plantea una pregunta elemental, ¿qué vinos tintos se pueden refrescar sin que esto distorsione o perjudique su sabor? El vino y temperatura es una combinación perfecta.

El vino y temperatura

La temperatura es un factor determinante en la cata. Para entender mejor su importancia pensemos, por ejemplo, en la cerveza, ¿fría o a temperatura ambiente? Lo mismo si tomamos un refresco ¿con o sin hielo? Seguro que tú lo tienes claro.

En cuanto al vino, es quizás algo más confuso y, muchas veces, recurrimos a guías o notas indicativas en la contra etiqueta, que nos den una idea de la temperatura ideal en cada caso. Un factor importante a tener en cuenta es la temperatura ambiente. No servirás igual un vino en una terraza un día de verano, que frente a la chimenea en invierno.

No todos los vinos tintos pueden servirse fríos

Es cierto que, no todos los vinos tintos pueden servirse fríos, ya que en estas condiciones, es muy probable que los taninos cobren protagonismo y tengamos más sensación de astringencia. Paralelamente, la sensación de fruta en boca se reduce considerablemente.

Así que, para algunos tintos estas condiciones son nefastas, mientras que para otros, son una ventaja evidente; Es el caso de vinos con una tanicidad moderada, como puede ser el caso de un Pinot Noir de Nueva Zelanda o un vino tinto típico del sur de Francia, cuyos sabores se benefician de estas temperaturas más frescas.

En concreto la Pinot Noir es una variedad que agradece que la refresquen para abrirse a un paladar lleno de frutas rojas, que lejos de saturar, son jugosas e invitan a un segundo trago.

Otra de las variedades que disfrutar fresca es la Garnacha o también denominada Grenache, muy recomendable para maridar con carnes en esta época en la que triunfa la barbacoa.

La temperatura más adecuada

La clave para poder decidir sobre la temperatura más adecuada, es la estructura del vino en cuestión. Piensa siempre que los vinos que más ganan cuando los enfriamos son los jóvenes.

Otro factor a tener en cuenta es la graduación alcohólica. Si servimos el vino fresquito, le otorgamos más ligereza y una sensación menos alcohólica.

Como enfriar correctamente un vino. Una forma sencilla y rápida es usando la típica cubitera con hielo, agua y un puñado de sal gorda. Sumerge la botella durante 10 minutos y lo tendrás rápidamente atemperado pero, cuidado con pasarse de tiempo, demasiado frío desvirtúa y apaga, no sólo los aromas, sino también el paladar.

Un Rioja joven, un Beaujolais francés, un Chianti italiano, o un Sangiovese, caracterizado precisamente este por su alta acidez, son también vinos recomendables para disfrutar frescos. Olvídate de vinos con mucho cuerpo y alta graduación como pueden ser los Shiraz australianos o el Cabernet SauvignonCaliforniano, estos, resérvalos mejor para cuando baje el mercurio.

Como todo en esta vida, es cuestión de experimentar e ir probando como te gusta más el vino en cuestión pero, con estas pautas, te resultará más sencillo saber que la temperatura ideal para cada vino y cada momento….

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¿Qué son los vinos naturales?

La demanda de ‘vinos naturales

La demanda de ‘vinos naturales‘ sigue creciendo en todo el mundo. Cada vez es más habitual encontrar referencias a vinos naturales en prensa, blogs o en las cartas de los restaurantes y bares de vinos. Sin embargo, no hay una definición clara de que es un vino natural, y ésta, queda abierta a la interpretación del enólogo.

Para mí, un vino natural es un vino resultado de una agricultura respetuosa con el medio ambiente, auténtico, con personalidad, que expresa fielmente las características de un suelo y un clima determinados. Es, en este tipo de vinos, donde el enólogo es capaz de mostrar la mejor versión de un terroir determinado.

«Vinos Naturales» incluye, vinos ecológicos, orgánicos y biodinámicos

El término «Vinos Naturales» incluye, vinos ecológicos, orgánicos y biodinámicos, pero los vinos naturales no requieren de una calificación oficial para ser considerados naturales. Una de las razones que ha impulsado el crecimiento de la demanda de «vinos naturales» es, que los aficionados al mundo del vino buscan cada vez más la originalidad, evitando los vinos de corte estandarizado.

Muchas bodegas se ciñen a las tendencias comerciales replicando estilos de vino que ya funcionan. Esto es comprensible y tiene un claro sentido comercial, sin embargo, es importante no descuidar la búsqueda de la tipicidad como elemento diferenciador y que aporta valor a la elaboración.

La popularidad de los vinos naturales es también resultado de las tendencias del mercado, y si el incremento de la demanda nos facilita el acceso a vinos con personalidad y calidad a precios razonables, bienvenida sea esta tendencia, que espero sea cada vez más popular…..

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