Vinos clásicos de España, los Rioja

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Vinos clásicos de España

Cuando uno piensa en vinos clásicos de España, aquello que primero le viene a la cabeza son los riojanos, sin ninguna duda. Por supuesto, también hay algunos en la Ribera del Duero, y con seguridad otros muchos en el Marco de Jerez… Pero nos centraremos en los vinos clásicos de Rioja porque se trata de una de las regiones con más tradición vinícola de la península.

Las bodegas

Después de la filoxera se fundan en la zona de Rioja las bodegas que, con los años, se convertirán en las grandes bodegas clásicas, que harán historia gracias a la longevidad de sus vinos y a la riqueza de sus botelleros. Bodegas como Cune, fundada en 1879; Marqués de Riscal, creada en 1858; Viña Tondonia, hace 138 años; Marqués de Murrieta desde 1852; Conde de Valdemar, con 125 años; La Rioja Alta, desde 1890; Bodega Luis Cañas, que nació en 1928; Bodegas Ramón Bilbao, fundada en 1924; Bodegas Bilbaínas, nacida en 1901, y Bodegas Muga en 1932, por poner algunos ejemplos.

Vino clásico de Rioja

La tipificación del vino clásico de Rioja es mayoría de tempranillo, a veces con algo de mazuelo, graciano, garnacha… e incluso puede haber algo de viura (variedades muy interesantes para mezclar con la tempranillo y conseguir vinos de calidad), con buena acidez, y un grado alcohólico aproximado al 13%, y en botella clásica bordelesa.

La etiqueta suele ser austera, seria y emblemática, haciendo referencia a su historia y a su tradición familiar.

Los buenos vinos clásicos de Rioja se diferencian del resto porque son vinos que tienden a evolucionar bien, tienen un gran potencial de envejecimiento. Y cuando las añadas son buenas… ¡a saber los años que pueden llegar a durar!

“vino fino”

El color de un vino clásico de Rioja suele estar un poco evolucionado, se aprecian los reflejos caoba detrás de su rojo granate de capa media, pues son vinos que no destacan por su intensidad y sí, en cambio, por su finura. Los expertos suelen decir de un buen vino clásico de la Rioja que es un “vino fino”.

En nariz son vinos rectos, equilibrados, sabrosos y muy complejos, con ciertos recuerdos de fruta roja más que negra, algo de carne o cuero y notas ahumadas y especies (los típicos especiados del buen rioja maduro, con muchos matices).

No suelen presentar demasiada golosidad, pero pueden parecernos licorosos, con amables recuerdos de las guindas en licor.

Están muy presentes las notas aportadas por la larga crianza en madera, mayoritariamente envejecidos en roble americano y de varios usos.

En boca también se presentan muy complejos, con buena acidez y con un gran equilibrio. Son vinos frescos, amables, pulidos, francos, complejos y persistentes.

Grandeza de los vinos clásicos

Cada vez es más difícil encontrar buenos vinos maduros, ahora se guardan pocas botellas, bien por falta de paciencia o de espacio,  y se beben cada vez más vinos jóvenes.

Pero cuando se abre un buen vino con años, de esos que llevan mucho tiempo en barrica, de los que se han ido afinando en botella y en la paz, oscuridad y soledad de la bodega, de los que necesitan tiempo para hacerse, de los que  alcanzan una edad madura manteniendo el equilibrio y la armonía… cuando abrimos una de estas botellas nos damos cuenta de la grandeza de los vinos clásicos.

Anna Vicens

http://vinodelariojabio.es/blog/

Autor: miguel graham

El sello de ‘vino ecológico’ con el que se diferencia a estas botellas

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