4 situaciones que pueden modificar el sabor del vino

Sabor del vino puede gustarnos más (o menos) según en qué copa lo bebamos, en dónde y con quiénes. Es decir, su sabor no siempre será el mismo y depende de varios factores que podrían alterarlo. A continuación, algunos de los más curiosos.

La forma de la copa

“La forma y el tamaño de la copa afectan como percibimos el sabor y los aromas del vino”, explica Martín Bruno, sommelier y brand ambassador de Cafayate-Bodegas Etchart. Por eso podemos ver, en los restaurants que le dan mucha importancia al vino, que hay casi tantas copas como varietales.

Por supuesto, no hace falta tener en casa una enorme variedad de copas, pero lo más importante, según el experto, es que para vinos complejos la copa tenga el cáliz (donde se deposita el vino) de buen tamaño, “ya que los aromas del vino están formados por compuestos volátiles, que necesitan espacio para ‘abrirse'”.

Además, conviene evitar copas de vidrio muy grueso o de colores, ya que alterarían la percepción del sabor, la textura y el color del vino.

Viajar en avión

Las papilas gustativas y el sentido del olfato son las primeras cosas que desaparecen a alrededor de 10 mil metros de altura. Por eso, nuestra percepción de los sabores es menor cuando estamos dentro de una cabina presurizada.

“El 80% de lo que la gente percibe como sabor, es en realidad olor. Es necesario que evaporemos la mucosidad nasal para oler, pero en las cabinas presurizadas nuestros receptores olfativos no funcionan bien y el efecto hace que nuestra copa de vino no se exprese como en tierra”, cuenta Rodrigo Kohn, head sommelier.

Es probable que percibamos los aromas un poco más apagados y los taninos un poco más astringentes, según Bruno, quien recomienda beber a bordo vinos bien expresivos, aromáticos y suaves, para que se puedan apreciar mejor. Otra buena opción son los vinos espumosos.

El precio

Investigadores de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford y del Instituto de Tecnología, ambos en California EEUU, hallaron que si a una persona se le dice que está probando dos vinos diferentes, y que uno cuesta $5 y el otro $45 (aunque en realidad se trate del mismo vino), el sujeto evaluará como mejor y más sabroso el ejemplar más caro.

Resulta que la parte del cerebro que experimenta placer se vuelve más activa cuando el bebedor piensa que está disfrutando de la cosecha más costosa, según explicaron los investigadores. “El precio no sólo infiere en la calidad, sino que realmente puede afectarla”, explica en el sitio, Stanford Business, Baba Shiv, profesor de Marketing y coautor del estudio.

El entorno en el que bebemos vino

A la hora de catar un vino, la música ambiente impactaría en el sabor y en el disfrute del mismo, datos que arrojó un estudio de 2015, llevado a cabo por Charles Spence, profesor de psicología experimental en la Universidad de Oxford.

Resulta que la música influiría en la percepción que tiene el bebedor de la acidez, la dulzura, la astringencia y la duración del vino. Y también cualquier cambio en el estado de ánimo o estado emocional de la persona que escucha la música, influiría en la percepción de gusto y en el aroma de la bebida.

En cuanto al ámbito profesional, el entorno es fundamental. Para una cata técnica se recomienda hacerlo en un lugar tranquilo, sin aromas que distraigan y con luz natural. “No es lo mismo probar un vino en un lugar donde estamos cómodos y están dadas las condiciones para concentrarnos, que en un sitio donde hay mucha gente, ruido, mala iluminación y olor a comida”, aclara Bruno.

Y también con quiénes bebemos vino, tendría un gran impacto en nuestra percepción del sabor del vino y Rodrigo Kohn lo manifiesta con una anécdota personal: “Un comensal venia junto a su pareja todos los sábados y pedía el mismo vino de la región de Borgoña. Siempre me comentaban lo maravilloso de esa región y de los momentos felices que pasaron allí. Por eso, escogían ese vino. La pareja dejó de venir por un tiempo, Hasta que un día nos visitó el señor, pero estaba solo, seleccionó el mismo vino y me confesó, entre lágrimas, que ya no sentía lo maravilloso del vino sin ella”.

Pilar Tapia LA NACION 

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¿Cómo beber una copa de vino cada día?

Beber la copa de vino desde la primera hasta la última gota, el vino envasado con el sistema hermético ‘Bag in Box conserva todas sus características.

Bolsa dentro caja. No es un sin sentido. Es la traducción literal de la expresión en inglés Bag in Box, un envase creado en la década de los 60 en Australia. En España se utiliza desde la década de los setenta. El objetivo es conseguir que el típico vino de garrafa no se eche a perder.
«Todos sabemos que si compras una garrafa de 5 litros en una bodega, y te dura un mes o más, es posible que las últimas semanas el vino no esté en las mismas condiciones de los primeros días», detalla la sumiller y enóloga Anna Casabona. En estas condiciones las probabilidades de que el vino resulte defectuoso, se oxide o se avinagre, son mayores.

El sistema
Desde la primera hasta la última copa el vino tendrá las mismas características. El sistema es muy sencillo de utilizar. Consiste en una bolsa (normalmente metalizada) provista de una válvula o grifo para el consumo del producto. La bolsa, que se halla dentro de la caja, se irá contrayendo impidiendo que el vino entre en contacto con la luz y el aire, evitando así su oxidación y alargando la conservación del vino desde el primer servicio.

«El vino siempre está a resguardo del oxígeno, ya que la bolsa hace el vacío», detalla la sumiller. Es una forma de vender vino a granel pero con las máximas garantías de higiene (el vino está protegido de cualquier bacteria) y estabilidad, ya que conservará el sabor y aroma desde el primer día. Según la enóloga una vez se sirva la primera copa la vida útil del sistema es de poco más de 30 días, mientras que precintado puede durar muchos más meses a buen recaudo.

Tamaños para todos los gustos. Desde 3 hasta 20 litros, son algunos de los formatos disponibles. Sepa que el tamaño ‘XXL’ está pensado para el sector de la hostelería. «El envase pequeño es perfecto para tener en la nevera y que el vino esté siempre fresco, especialmente si es un vino blanco», asegura Anna Casabona, quien también recomienda, ahora en verano, servir el vino tinto fresco, sobre todo si es joven.
En Estados Unidos y los países nórdicos nos llevan ventaja en la utilización del Bag in Box. En cambio más cerca de casa, según la sumiller, «todavía somos reticentes a utilizarlo, se opta por la garrafa o bien por el vino embotellado». Vermut, aceite de oliva,… son otras bebidas que se pueden comprar en el formato Bag in Box, en cambio el sistema no es apto para bebidas carbónicas, como espumosos o cervezas.

Vino cotidiano

No siempre se tiene el ánimo para descorchar una botella. El Bag in Box es una gran solución para el vino del día a día, y si quiere seguir al pie de la letra la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que estima que dos copas de vino al día son, dentro de un consumo moderado, fuente de salud.

Vino de mesa o con denominación de origen

Vino de mesa o con denominación de origen. Son los tipos de Bag in Box que puede encontrar en el mercado. No se preocupe por el precio porque, según Anna Casabona, «no son vinos de alta gama, sino que son vinos cotidianos». El envase también destaca, además de por su facilidad de uso, por su practicidad así como por su reducido peso y volumen. Además el Bag in Box es un envase económico, ecológico (con una huella de carbono muy favorable ) y fácil de reciclar.
Pase lo que pase con el sistema Bag in Box siempre tendrá la garantía de que el vino estará bueno desde el primer hasta el último día.

Sílvia Fornós https://www.diaridetarragona.com

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El vino tinto protege tus neuronas

Vino y neuronas. Algunos estudios afirman que el resveratrol puede ayudar a prevenir el cáncer y las enfermedades del corazón y diversas enfermedades neurodegenerativas.
Muchos alimentos aunque parezcan perjudiciales para la salud si se consumen en pequeñas dosis tienen en nuestro cuerpo el efecto contrario.
Una copa de vino tinto al día
Una copa de vino tinto al día puede tener efectos positivos en nuestro organismo debido a que el compuesto resveratrol, presente en algunas frutas como frambuesas, arándanos y moras, puede proteger nuestras neuronas contra los efectos no deseados del envejecimiento, según una investigación publicada en la revista ‘The Journals of Gerontology, Series A: Biological Sciences and Medical Sciences’.
El estudio se realizó a través de experimentos con ratones de 2 años de edad, considerados viejos ya que la media de vida de un ratón es de 2 años, con la finalidad de descubrir el efecto que causaba este compuesto en sus neuronas. Así, los investigadores del Instituto de Investigación Virginia Tech Carilion en Roanoke, en Estados Unidos, administraron resveratrol a estos ratones durante un año y descubrieron que tenía los mismos beneficios que una buena dieta combinada con el deporte.
Una copa de vino para luchar contra los efectos no deseados de envejecer
Así este componente ayuda a mejorar el funcionamiento del corazón y los músculos al igual que lo hace el acto de hacer ejercicio durante una hora, según afirman en Tech Times.
Además, este no es el único beneficio ya que otros estudios afirman que el resveratrol puede ayudar a prevenir graves enfermedades como el cáncer y enfermedades neurodegenerativa.

Por otro lado, los investigadores también examinaron el efecto de la metformina, un fármaco antidiabético y obsevaron que éste ralentizaba la tasa de envejecimiento de las fibras musculares por lo que podía ser acpaz de proteger la sinapsis, forma en la que nuestras neuronas se comunican y se relacionan unas con otras.

Los científicos afirman que es importante continuar investigando para averiguar  el mecanismo exacto que hay detrás de los efectos neuroprotectores del resveratrol.

Si conocemos el mecanismo, podemos modificar el resveratrol o buscar otras moléculas que sean más efectivas en la protección de las sinapsis“, afirma Gregorio Valdez, líder de la investigación.

“Trabajamos en la identificación de los cambios moleculares que disminuyen los déficits motores que se producen con el envejecimiento. Creo que nos estamos acercando a los mecanismos para reducir la degeneración inducida por la edad de los circuitos neuronales”, afirma.

El vino blanco también tiene beneficios para la salud

A pesar de que el vino tinto es más beneficioso que el vino blanco, no significa que éste último vaya a perjudicarnos si lo consumimos en pequeñas dosis.

Beber una copa de vino blanco al día previene las enfermedades pulmoras y también el desarrollo de cáncer. Además, limpia las arterias, acelera la pérdida de peso y protege el cerebro protegiendonos de enfermedades neurogenerativas.

El vino blanco, al igual que el tinto, también contrarresta los efectos de llevar una vida sedentaria pero esto no significa que tenga los mismos efectos que practicar deporte.

Por ello, hay que tener claro que consumir una copa de vino al día, o cada dos días, no perjudica a nuestra salud pero al mismo tiempo habrá que continuar con una dieta sana y equilibrada y con prácticas en las que ejercitemos el cuerpo. El vino es un buen complemento, pero nunca un sustitutivo.

Desvelado el secreto de por qué el vino es bueno para la salud

Es probable que la mayoría de nosotros hayamos oído hablar ya del resveratrol, un compuesto que se encuentra en el vino tinto y, por tanto, en las uvas (aunque también en otros plantas como el cacao) que se ha relacionado con una serie de efectos beneficiosos para la salud (vino y la salud), como la reducción del riesgo de enfermedades relacionadas con la edad.

Investigación

Tras muchos años de investigación, un equipo de científicos del Instituto de Investigación Scripps en La Jolla, California (EEUU) ha desvelado el secreto mejor guardado de este compuesto: el motivo por el que es tan beneficioso para la salud es porque el resveratrol estimula un gen de respuesta al estrés que activa una serie de genes que protegen el cuerpo de las infecciones o incluso de la radiación ultravioleta.

“Dicha respuesta de estrés representa una etapa de la biología que habíamos obviado, y parece que el resveratrol la activa en concentraciones mucho más bajas que las utilizadas en los estudios previos”, explica Paul Schimmel, coatur del estudio a la revista Nature.

La forma en la que resveratrol producía su efecto positivo en nuestro organismo era todo un misterio. Hasta ahora. Para llegar a su conclusión, los investigadores analizaron una antigua familia de enzimas, las Arlt sintetasas, que se ocupan principalmente de traducir material genético en los bloques de construcción de aminoácidos que luego forman las proteínas, descubriendo que el resveratrol en el proceso actuaba como un imitador de la tirosina (uno de los 20 aminoácidos que forman las proteínas).

El resveratrol

Según los científicos, el resveratrol se adhiere a la proteína PARP-1, activándola y generando un factor de respuesta al estrés y de reparación de ADN. Esta teoría fue comprobada en un experimento con ratones a los que les fue inyectado el compuesto de resveratrol. La activación de esta proteína produjo en los ratones a la activación de varios genes protectores del organismo como el gen p53 (gen supresor de tumores) o los genes de la longevidad (FOXO3A y SIRT6), con los que siempre ha sido asociado el vino, o más concretamente, el resveratrol.

Consumo moderado

“Con estos resultados es más que posible que el consumo moderado de un par de vasos de vino tinto (rico en resveratrol) aportaría a una persona la cantidad suficiente de resveratrol para causar un efecto protector a través de esta vía”, aclara Mathew Sajish, líder del estudio.

Creemos que esto es sólo la punta del iceberg con relación al vino y la salud  . Pensamos que hay muchos mas imitadores de aminoácidos por ahí quepuede tener efectos beneficiosos como el resveratrol en los humanos”, explica Paul Schimmel.

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Por primera vez en décadas aumenta el consumo de vino en España

Consumo de vino en España

Los españoles volvemos a brindar más con vino. Después de todos los años de la crisis en descenso, el año pasado aumentó su consumo de vino un cuatro por ciento. Bebimos 1.000 millones de litros en total, 21 por persona de media, la mitad de lo que se consumía en los años 70.  Otros países productores, como la vecina Francia, beben el doble de vino que nosotros. Durante la crisis, consumimos menos caldos, sobre todo en restaurantes, pero ahora esa tendencia ha empezado a cambiar. Las bodegas han mejorado la calidad de sus vinos y se les están abriendo nuevos mercados como Estados Unidos y China. Y fuera de España, lo aprecian. Aquí consumimos menos de la mitad del vino que exportamos.-Redacción-

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¿Hay que dejar el alcohol para adelgazar? No, con condiciones

¿ Vino para adelgazar ? Muchos renuncian por completo al vino o a la cerveza cuando se ponen a régimen. La ciencia no es tan tajante.Manuel (nombre ficticio), empresario de 44 años, ha decidido ponerse a régimen para combatir el sobrepeso. Pero rara es la semana en la que en su agenda no aparezcan las comidas y las cenas de negocios o el tapeo entre amigos, todo regado con alcohol, bien con cerveza o vino en las comidas, bien con combinados para el postre.
En el listado de hábitos que conviene abandonar, Manuel ha puesto en el número uno dejar toda bebida alcohólica, pensando que ese cambio le beneficiará para deshacerse de los kilos de más. Si usted es de los que le echan la culpa al alcohol por haber ganado peso, puede que esté incurriendo en un error para el que la ciencia tiene respuesta.
El alcohol y la dieta
Nadie discute que el alcohol constituye uno de los elementos más controvertidos a la hora crear acuerdos en cómo diseñar una dieta adecuada, sobre todo si en la balanza se tienen en cuenta todos sus posibles efectos adversos, como recoge la OMS: es factor cuasal en más de 200 enfermedades y trastornos. Si se atiende solo a su composición nutricional, un gramo de alcohol supone siete calorías, frente a las nueve de un gramo de grasa y las cuatro de un gramo de azúcar.
Por ese carácter hipercalórico, muchos asocian el consumo de alcohol a la obesidad y expresiones populares como barriga cervecera lo refrendan. Pero, ¿hay que renunciar al alcohol si se desea realizar una dieta de adelgazamiento?

“Decir que el alcohol puede ser la causa de la obesidad es dar una información demasiado escasa y poco realista” (María Astudillo, nutricionista)

El alcohol puede ser la causa de la obesidad

Para empezar, nunca va a ser el culpable de todo

“Decir que el alcohol puede ser la causa de la obesidad es dar una información demasiado escasa y poco realista. La obesidad surge por una suma de razones que llevan a acumular kilos de más, ya que junto con el consumo regular de alcohol se encuentran otros factores como el desorden alimenticio, el consumo elevado de alimentos procesados o el picoteo entre horas.

El alcohol se acumula en forma de grasa en nuestro organismo muy rápidamente en los diferentes tejidos. En el caso de que un adulto consuma cuatro cervezas durante una tarde de fútbol, habrá tomado más de 12 gramos de etanol y más de 400 calorías. Si acompaña esas bebidas con una bolsa de patatas fritas, acabará tomando más de 1.000 calorías en una tarde de forma innecesaria, por lo que en seis tardes como esa habrá engordado un kilo”, señala la nutricionista María Astudillo, autora de La dieta ALEA.

Con una o dos copas de vino o cerveza al día, se puede adelgazar

En un reciente artículo, Jane E. Brody, columnista de salud en el New York Times, abordaba el consumo moderado de alcohol como aliado de una dieta equilibrada, rompiendo la vieja dicotomía entre los defensores y detractores a ultranza de las bebidas fermentadas.

“En un mundo en el que puritanismo o los fundamentalismos rodean al alcohol, está muy bien que el artículo refleje la realidad de la cuestión. No se trata de decir ‘alcohol sí’ o ‘alcohol no’, sino de hablar de un consumo moderado que beneficia a quienes desean acompañar su dieta saludable, con verduras, frutas y legumbres, con un poco de vino o cerveza”, sostiene el doctor Ramón Estruch, del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN) del Instituto de Salud Carlos III.

Estudio publicado en 2016

Tras seguir a 7.447 personas durante un periodo de cinco años, Estruch, coordinador nacional de PREDIMED, dirigió un estudio publicado en 2016 en The Lancet en el que se observó que las personas que siguen una dieta mediterránea a largo plazo, en la que incluyen un consumo de moderado de vino o de cerveza, pierden peso.

“El consumo de alcohol en esos casos era una copa de vino o una caña de cerveza de media al día. La clave para adelgazar está en mantener una dieta saludable, reduciendo el número total de calorías que una persona toma al día, es decir, mermar el tamaño del plato”, asegura este especialista en los efectos cardiovasculares de la dieta mediterránea.

la relación entre obesidad y alcohol

Para Estruch, la relación entre obesidad y alcohol depende de la dosis y el tipo de bebida que se consuma. “Las personas que son alcohólicas, que consumen altas cantidades, engordan al principio, pero en una fase posterior, por el propio metabolismo del alcohol y la ingesta alimentaria, se altera el intestino y aparecen alteraciones en el organismo, de forma que les hace bajar de peso, por lo que aquellos que abusan del alcohol suelen ser muy delgados.

Estamos viendo que el alcohol puede inducir cáncer, en concreto cáncer de mama, pero hemos visto que si se consume moderadamente vino o cerveza dentro de una dieta saludable tiene un efecto protector. Por tanto, depende absolutamente del contexto en el que se dé el consumo de alcohol, no solo del alcohol en sí mismo”, explica.

Pues beber alcohol

No obstante, recuerda Pilar Botella, dietista-nutricionista del Hospital La Luz, que cualquier consumo de un alimento calórico y poco saciante como las bebidas alcohólicas, refrescos y zumos está asociado a un mayor consumo extra de calorías, y a medio o largo plazo, junto con otros hábitos poco saludables, a padecer obesidad.

“Un estudio de cohortes donde se siguió a 23.712 personas durante casi doce años en Taiwán, concluyó que quienes padecían obesidad y consumían alcohol cuatro veces a la semana durante un año tenían ocho veces más posibilidades de padecer carcinoma hepatocelular que los participantes no obesos y no consumidores”.

Revisiones como la publicada en 2015 por Current Obesity Reports, que subrayan que el consumo moderado de alcohol no está vinculado a la obesidad (dos bebidas como mucho al día en hombres y una en mujeres) pero sí un consumo excesivo puntual (cinco bebidas en un solo día) o un hábito frecuente de envergadura (más de cuatro bebidas al día en hombres y más de tres en mujeres), no valoran, según Botella, los factores de confusión, es decir, la multiplicidad de factores que condicionan la obesidad.

“La mala alimentación y el sedentarismo son las causas principales, pero el consumo de alcohol es una mezcla de ambas. Las bebidas alcohólicas son calóricas al igual que un refresco azucarado o un batido de chocolate, y además su consumo no está asociado a una actividad física aumentada. ¿Consumimos alcohol para irnos a correr o para estar sentados al sol leyendo el periódico o poniéndonos al día con los amigos?”, subraya esta nutricionista.

Riesgos del consumo desmesurado

Teniendo en cuenta los posibles riesgos del consumo desmesurado de alcohol, ¿cuál es la dosis tope que puede tomar una persona que quiera ponerse a dieta sin renunciar a las bebidas fermentadas? “Dos copas de vino comiendo o cenando. Y no media botella de vino, un gin-tonic o un coñac: con eso no se puede en absoluto adelgazar. El alcohol es todo azúcares.

Media botella de un reserva puede tener entre 1.200 y 1.400 calorías [como una hamburguesa de fast food, patatas fritas y refresco], cuando el gasto calórico medio puede estar entre 2.400 y 2.600 calorías”, asegura Carlos Ballesta, director del Centro Laparoscópico Dr. Ballesta del Hospital Ruber Internacional.

¿ El alcohol influye en la obesidad ?

Tras intervenir en 3.000 cirugías bariátricas, este especialista en cirugía de la obesidad reconoce, desde el ámbito clínico, que uno de los problemas de reganancia de peso más importantes, sobre todo en los hombres, reside en ese abuso de bebidas con etanol.

“El alcohol influye en la obesidad, pero el hábito de beber una copa de vino al día no impide llevar una dieta. A aquellas personas con mucha vida social, como los empresarios, les indicamos que eliminen de sus hábitos la media botella de vino y el gin-tonic diario, para que el índice de glucemia se normalice, y les recomendamos que se tomen en su lugar una copa de vino blanco, porque de esa manera no engordarán”, recomienda Ballesta.

El consumo moderado de alcohol

“El consumo moderado de alcohol es —anota Ramón Estruch— una o dos copas de vino o cañas de cerveza al día en los varones, y entre una o una y media en las mujeres, pero siempre dentro de un patrón de dieta mediterránea saludable. De ese modo, nadie tiene por qué tener miedo a ganar peso por beber alcohol”.

Si se pasa un poco, la cosa sale a entre 500 gramos y un kilo al mes

Si una persona no modificara su estilo de vida y añadiera a su consumo habitual dos latas de cerveza diarias podría subir de peso medio kilo al mes, “algo muy poco apreciable, porque se puede ganar fácilmente por el hecho de haber dejado de tomar leche desnatada y pasarse a la entera. Existe un estudioen ratas en el que no se observan cambios en el peso, pero sí en la función y la estructura del hígado”, apunta la nutricionista Botella.

“Para engordar un kilo de grasa —recuerda la nutricionista María Astudillo—, una persona necesita consumir 7.000 calorías más de las que su cuerpo requiere. Para llegar a este extra, habría que beber, de más, dos cervezas al día durante un mes o dos botellas de vino a la semana durante el mismo periodo de tiempo, así como cinco copas con alcohol y refresco durante cuatro fines de semana seguidos”

KRISTIN SULENG 2 ABR 2017 – 10:36 CEST http://elpais.com

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foto del http://elpais.com

¿Por qué los médicos recomiendan tomar vino tinto?

¿Sabías que, entre otros beneficios del vino, el vino tinto puede ayudarnos a no tener problemas de audición? Gracias al resveratrol también ayuda a retrasar el deterioro cognitivo, así como problemas cardíacos

¿Qué hace tan bueno a este vino?

El vino tinto contiene una sustancia (presente en las uvas rojas) que se llama resveratrol químico y que parece ser que contribuye a retardar el proceso inflamatorio del cuerpo, retrasando así temas tan importantes como la pérdida de audición, el envejecimiento en general e incluso en aspectos cognitivos. El vino tinto además de ser beneficioso para el corazón, puede prevenir la sordera según afirman los estudiosos del tema.

Existen algunos alimentos que tienen gran cantidad de antioxidantes, entre ellos el vino y el té verde. Lo más interesante es que las investigaciones llevadas a cabo en la Universidad de Leeds, Inglaterra, concluyen que estos antioxidantes retrasan los signos de la edad y también ayudan en la lucha contra enfermedades tremendas como el Alzheimer.

Algunos de sus numerosos beneficios
  • Evita el cáncer.

 

Los flavonoides que tiene el vino -tomados de forma continuada- reducen en un 25% las posibilidades de los enfermos de cáncer de próstata de sufrir la dolencia en su forma más potente, según investigaciones de la Universidad de Carolina del Sur.

 

Favorece la asimilación de las proteínas

Por eso es muy bueno tomar una copa de vino con los quesos y las carnes de todo tipo.

 

Incrementa el colesterol bueno.

Sus características como antioxidante evitan la oxidación del colesterol malo.

 

Mejora las várices.

 

Retrasa el envejecimiento y contribuye a mejorar la piel.

 

Favorece la visión.

Estudios de la Universidad de Washington avalan que los antioxidantes que contiene reducen el desarrollo de vasos sanguíneos que derivan normalmente en dolencias de la vista como la retinopatía diabética, entre otras.

 

Reduce la probabilidad de tener hemorroides.

 

Evita infecciones urinarias.

 

Disminuye las alergias

Debido a que tiene un efecto antihistamínico y antibacteriano.

 

Favorece la circulación de la sangre en general, disminuyendo las posibilidades de coágulos.

 

Previene la formación de cálculos renales.
Usos del vino en el pasado

Es curioso saber que el vino y sus efectos sobre la salud son un tema de controversia y estudio continuo. Es innegable que el vino ha tenido una importante trayectoria en el pasado como medicación, como antiséptico para curar heridas, para favorecer digestiones e incluso se planteaba la conveniencia de beber vino a falta de agua potable.

Obviamente hay muy buenas razones para tomar vino con frecuencia, pero como todo en esta vida, con moderación. Uno o dos vasos al día y tu salud te lo agradecerá.

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