Cambiar rutinas

Somos “animales de costumbres”

Somos “animales de costumbres”: nos ayuda a sentirnos seguros y nos da comodidad. Pero hacer siempre las mismas cosas, de idéntica manera, a la larga nos puede provocar aburrimiento. (El vino y las costumbres)

Ser consumidores por rutina del mismo vino, de la misma marca, de la misma zona, de la misma variedad… hace que nos perdamos muchas oportunidades para descubrir, para experimentar, para conocer y para ampliar nuestro conocimiento.

Menos creativos y más apáticos

Hace años asistí a la conferencia de un gran publicitario de este país. Recuerdo que nos dijo, y desde aquel día me lo aplico siempre que puedo, que alimentamos nuestra creatividad haciendo las cosas de distinta manera. En cambio, nos volvemos menos creativos y más apáticos si funcionamos de forma mecánica y rutinaria.

 Nos puede sorprender algún tipo de vino que creíamos que no iba a ser de nuestro agrado

En la actualidad, tenemos a nuestro alcance multitud de vinos con características bien distintas y con aportaciones sensitivas muy diferentes. Incluso nos puede sorprender algún tipo de vino que creíamos que no iba a ser de nuestro agrado… Cuántas personas en las formaciones que ofrecemos descubren vinos que pensaban que no les gustaban. He oído frases como: “yo es que no soy muy de rosados, en cambio éste…”, o “a mí solo me gustan los vinos tintos… pero este blanco está espectacular”, “el cava me da acidez, pero el que hemos probado, no…”.

Por suerte cada vez existe más gente con ganas de romper esas estructuras mentales preconcebidas para ir más allá de sus zonas de confort y comodidad. Cada vez son más los que muestran interés por servirse de todos los sentidos, vista, olfato, tacto y gusto para descubrir nuevas sensaciones.

Vivimos en un mundo demasiado mecanizado

Vivimos en un mundo demasiado mecanizado, donde casi todo nos viene dado y forzamos poco nuestros sentidos. Sólo exprimimos al máximo el sentido de la vista, los demás apenas los usamos. Cuántas cosas nos perdemos por no experimentar más con nuestros sentidos… Además, no solo es bueno para descubrir nuevas sensaciones sino que a la salud de nuestro cerebro le viene fantástico. Los neurólogos ya nos lo vienen diciendo desde hace tiempo: “todo lo que el cerebro no usa, se pierde”.

Anna Vicens

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Cómo leer las etiquetas de los vinos

las etiquetas de los vinos

La única información que tenemos de un vino, la mayoría de las veces, es la que nos da la etiqueta de vino. Pero ¿sabemos desentrañar los misterios que encierra una botella de vino antes de ser abierta? En función de su procedencia y origen, su clasificación según edad y crianza y las distintas denominaciones de origen, son algunas de las informaciones que nos dan las etiquetas de los vinos, solo falta saberla descifrar. La etiqueta es además, junto con la botella, la contra etiqueta, el tapón y la cápsula, una potente herramienta de marketing. Pero este tema lo vamos a dejar para otro post.

El nombre del vino

Lo primero que veremos o que más nos llamará la atención en la etiqueta de vino será el nombre del vino, la marca. Normalmente se utiliza una tipografía acompañada de alguna imagen para llamar la atención del consumidor.

la denominación de origen

En segundo lugar y por importancia, en las etiquetas veremos la denominación de origen, o lugar de procedencia de la uva de la cual está hecho ese vino y el lugar donde se elabora el vino y se embotella. Sería bueno que informaran de la variedad (vino monovarietal) o las variedades (vino de ensamblaje) de las que está compuesto ese vino. Esta información no es obligatoria por parte del elaborador, pero el consumidor un poco curioso e interesado en el vino lo agradecerá enormemente.

El año de cosecha del vino

El año de cosecha del vino es imprescindible indicarlo en la etiqueta, tanto para saber la edad del vino que vamos a comprar como para saber cuándo deberemos consumirlo. Los vinos blancos y rosados se recomienda beberlos durante el año siguiente a su cosecha; los tintos sin crianza hasta el segundo año de su cosecha; y los tintos con crianza se pueden consumir con algunos años de guarda.

El productor o el viñedo

El productor o el viñedo que se indique en la etiqueta también nos podrán informar sobre la calidad del vino. Para saber acerca del cuerpo y la suavidad del vino, el porcentaje de alcohol nos servirá como guía. Los vinos con un grado alcohólico de alrededor de 14% suelen ser vinos con gran cuerpo, mientras que si están sobre los 11-12% son vinos más suaves y ligeros.

la contra etiqueta

En la contra etiqueta, o etiqueta de la parte trasera de la botella de vino, aparecerá información tanto legal como descriptora del vino. En algunos casos, además del tipo de crianza, pueden aparecer sugerencias de maridaje y temperatura óptima de consumo, incluso la nota de cata del vino en el momento de su embotellado. Solo son dos los datos que siempre deben estar presentes en el envase: el número de lote que nos permite seguir el origen del producto y en caso de que el vino contenga sulfitos y superen la cantidad de 10 mg/l, es obligatorio desde 2005 incluir una advertencia para aquellos consumidores que sean sensibles o alérgicos a este componente.

La capacidad de la botella

La capacidad de la botella o el contenido neto, que nos puede aparecer en cualquiera de las dos etiquetas. Los formatos más comunes son los de 75cl, las botellas magnum de 1500cl o los formatos pequeños que van desde los 18cl hasta  los 50cl.

En las etiquetas de los vinos espumosos habrán otras informaciones, en función del contenido en azúcar (extra brut, brut, brut nature, extra seco, seco, semiseco, dulce) y de los tiempos de contacto con las levaduras (Reserva, Gran Reserva).

Anna Vicens

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El vino es un alimento

Disfrutar de buen vino es uno de los grandes placeres de la vida y además el vino es un alimento . A menudo la gente me pregunta cómo se elige un buen vino. Elegir y saber diferenciar los vinos que realmente merecen la pena a simple vista en un supermercado, o en una tienda especializada, no es tarea fácil; Tampoco ayuda la falsa idea que muchos tienen de pensar que son necesarios ciertos conocimientos para poder hacer la elección correcta.

Artículo publicado  en el New York Times

En un artículo publicado recientemente en el New York Times, el crítico de vino Eric Asimov escribió, “el vino es un alimento”, cuando se refería a la creciente preocupación sobre el origen de los alimentos e ingredientes de la dieta diaria. El consumidor demanda cada vez más información en su búsqueda de unos mayores estándares de calidad.

El vino es un alimento más, en el conjunto una comida o una cena, y así se debería pensar en el momento de la compra.

Los alimentos procesados y producidos industrialmente y que habitualmente compramos en el supermercado, son similares a los vinos de producción industrial que encontramos en las estanterías de las grandes superficies de todo el mundo. Estos, son los vinos que se elaboran con varietales producidos a gran escala y cuyo ensamblaje se asemeja al de una receta.

Si solo bebes este tipo de vinos, producidos a gran escala, nunca sabrás el placer de disfrutar de otro tipo de elaboraciones que te pueden resultar muy interesantes. No hay nada de malo en ello, pero es lo mismo que ocurre si sólo pruebas carnes procesadas, te queda otro mundo por descubrir.

Biológico

En España también se evidencia esta preocupación sobre el origen de nuestros alimentos; nos interesa saber cómo y dónde se criaron los animales cuya carne comemos, además de la clase de aditivos aplicados. Hasta no hace mucho, encontrar un alimento “orgánico” o “biológico”, sólo era posible en mercados tradicionales o tiendas especializadas, mientras que ahora son cada vez más habituales en todo tipo de comercios.

Para identificar aquellos alimentos, vinos, que nos ofrecen un plus de calidad, recurrimos a la información que nos proporciona el etiquetado, por ello, es importante averiguar si las uvas con las que se elabora el vino proceden de viñedos con mínima intervención, libres de químicos.

¿Te imaginas que en la etiqueta de un vino se especificaran los ingredientes al igual que figuran en cualquier otro alimento?

Cuando vas a comprar vino de calidad, los pasos son los mismos que seguirías cuando se tratara de carne, pescado, o bollería. Seguro que tienes un carnicero, un pescadero o un horno de confianza donde acudes a buscar producto de calidad. Pues lo mismo puede pasar con tu tienda de vinos, ya sea esta virtual, o física. El etiquetado y la recomendación del especialista son tus mejores guías.

La magia de un vino no es sólo el vino en sí mismo, sino también el camino que recorres hasta descubrirlo, no hay fronteras.

MARK O’NEILL  http://www.elmundo.es

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PRENSA DE VINO DE 1600 AÑOS DE ANTIGÜEDAD ES DESCUBIERTA EN EL NÉGUEV

Vino antigüedad
Una prensa de vino de 1600 años de antigüedad que fue descubierta en el Néguev, pudo haber sido utilizada por soldados romanos para la producción del líquido, el cual era muy apreciado en la época si su origen era de esta zona árida de Israel. Vino antigüedad una ecuación interesante.
Arqueólogos

Un grupo de arqueólogos de la Autoridad de Antigüedades de Israel excavó una estructura que data del siglo IV después de nuestra era, en cuyo interior se descubrió una prensa de vino, en la región de Ramat Néguev.

Todo gracias a un trabajo de mantenimiento que se realizaba en la zona que accidentalmente dejó al descubierto la construcción.

PRENSA DE VINO DE 1600 AÑOS DE ANTIGÜEDAD

El edificio mide alrededor de 40 por 40 metros, y está hecha a base de piedra cincelada, lo que indicaría que la prensa de vino sirvió para una unidad del ejército romano en la región.

El pozo destinado para el almacenamiento del vino tiene un diámetro de 2.5 metros y una profundidad de 2 metros.

Se piensa que la producción de esta prensa alcanzaba los 6500 litros de vino.

“En toda la región sur del Néguev, solo hay otra prensa de vino que está dentro de una estructura cerrada, que es la que se localiza en la localidad de Avdat” comenta el arqueólogo Yoram Jaimi.

Junto con el equipo de arqueólogos, también participó un grupo de jóvenes de la yeshiváBelevav Shalem de la localidad cercana de Yerujam, para que se involucraran y se conectara con la historia de su entorno físico.

“El sur del Néguev es conocido como una región cultural que creció viñedos para la producción de vino, el cual se exportaba hasta los confines más lejanos del Imperio Bizantino” comenta la directora de la excavación Tali Gini. Debido a que se producía en una zona árida, era muy apreciado.

Según Gini, la prensa de vino pudo haber dejado de trabajarse en el siglo VI debido a alguna plaga que tuvo como efecto que menos vino se consumiera en la región. A esto se suma la invasión árabe musulmana del siglo VII que trajo a su fin la producción del líquido.

Fuente: The Times of IsraelThe Jerusalem Post

¿Qué nos dice la etiqueta del vino?

La etiqueta del vino

La etiqueta del vino en una botella es como la portada de un libro y debería ser un avance de su contenido: un clásico, un thriller, una historia romántica, una novela de caballerías…

El productor decide no solo sobre el estilo de vino que desea elaborar, sino también el tipo de etiquetado con el que quiere presentarlo. Ser capaz de expresar en la etiqueta el tipo de vino que representa, es una tarea complicada y requiere un entendimiento profundo del público con el que se quiere conectar.

¿A qué elementos debemos prestar atención? La ley obliga a que la etiqueta del vino muestre el contenido alcohólico, que para los denominados vinos tranquilos, oscila entre los 8-15%vol.; Además, debe incluir el nombre del productor, el origen del vino, y el volumen del contenido, que en general para una botella de vino es de 75cl. Toda esta información debería plasmarse en la etiqueta principal, que por lógica debería ser la frontal.

La contra-etiqueta del vino

La contra-etiqueta del vino es el espacio donde se suelen encontrar referencias sobre el tipo de elaboración, las variedades utilizadas, la añada, la historia de la marca o de la bodega, si el vino es orgánico y cualquier otra información que el productor considere relevante.

La añada se refiere al año en el que se han cultivado las uvas y es importante, porque dependiendo del origen, la calidad puede variar mucho de un año a otro. Hay aplicaciones de teléfono móvil bastante útiles, a las que puedes recurrir en caso de duda, y aunque no te puedes creer todo al 100%, puede ser una guía.

Cuando se trate de vinos jóvenes, independientemente de la procedencia, elige la última añada. La mayoría de los vinos se conciben para un consumo inmediato y no mejoran con el tiempo.

El nivel de alcohol es importante porque nos adelanta si se trata de un vino con cuerpo o si es un vino ligero. La mayoría de los vinos tienen entre 12% y 13.5% de graduación alcohólica. Normalmente los vinos procedentes de regiones cálidas suelen tener una graduación más alta que los de zonas frías.

La marca

La marca. Hay unas cuantas marcas de vino que han logrado hacerse con cierta popularidad y son inmediatamente reconocibles. Las etiquetas del vino muchas veces incluyen términos como QuintaBodegaCastilloChateauDomaine … refiriéndose a su origen. En otro artículo entraremos a hablar más a fondo de estos términos y en qué se diferencian unos de otros.

El varietal. Cada persona tiene sus preferidos, y por medio de los varietales podemos descubrir similitudes y diferencias en las distintas zonas de producción. Si te gusta la Garnacha española es muy probable que te guste la del sur de Francia. En ocasiones en la etiqueta no hace referencia un varietal, pero sí a una zona como por ejemplo, RiojaBordeaux Chablis. Si este es el caso, tenemos que profundizar un poco en la cultura del vino y es necesario saber que, por ejemplo, si se trata de un Chablis, hablaremos irremediablemente de un Chardonnay; Si es un Rioja, hablamos de Tempranillo y si es un Bordeaux, es Cabernet Sauvignon o Merlot.

Cuando vamos a comprar un vino, la mayoría de las veces no tenemos claro lo que buscamos. Dependiendo de la ocasión elegimos uno u otro. Insisto, déjate llevar por aquello que te llama más la atención, prueba y desarrolla tu paladar para ir descubriendo vinos increíbles con los que disfrutar..

MARK O’NEILL  http://www.elmundo.es

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Un vino para cada ocasión

El origen, varietal o forma de elaboración, hacen del vino un mundo realmente fascinante. Desde los grandes clásicos, hasta los vinos de diario, siempre hay un vino perfecto para cualquier ocasión para disfrutar el vino.

la ocasión muchas veces marca que tipo de vino que será el adecuado

Es de suponer, que si estás leyendo este artículo, es porque de alguna forma el mundo del vino te interesa. En ese caso, puede que también te interese saber, que la ocasión muchas veces marca que tipo de vino que será el adecuado. A veces un Rioja joven puede ser mejor opción que un Vega Sicilia, y eso no se debe a que uno sea mejor que otro en cuanto a estructura, elaboración o matices, pero dada la ocasión, será más adecuado…

Puede que con tus mejores intenciones buscaras algo especial para disfrutar el vino, pero no te paraste a pensar si era el ideal para esa ocasión. Quizás hubieras triunfado con un vino más sencillo, joven y con mucha fruta.

Para un enólogo hacer un vino con una buena carga de fruta, accesible a todos los paladares y de corte popular, puede ser bastante más complicado de lo que parece. La madera bien utilizada es una aliada que nos ayuda a redondear matizar y dar riqueza al vino, el no contar con este elemento reduce las opciones del enólogo que sólo cuenta con su pericia y la pureza y calidad de la fruta.

¿Cómo sabes que vino es el adecuado en cada ocasión?

¿Cómo sabes que vino es el adecuado en cada ocasión? Por poner un símil, piensa en tu selección de vinos como si fuera tu colección de LPs. Cada momento y compañía te pide un tipo de música, que puede variar desde Bach a Nirvana pasando por el Jazz. Pues, con el vino es un poco lo mismo, valora la situación, si es algo informal, social, la cantidad de gente que acude, y con qué crees que se encontrarán mas cómodos…

MARK O’NEILL http://www.elmundo.es

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4 situaciones que pueden modificar el sabor del vino

Sabor del vino puede gustarnos más (o menos) según en qué copa lo bebamos, en dónde y con quiénes. Es decir, su sabor no siempre será el mismo y depende de varios factores que podrían alterarlo. A continuación, algunos de los más curiosos.

La forma de la copa

“La forma y el tamaño de la copa afectan como percibimos el sabor y los aromas del vino”, explica Martín Bruno, sommelier y brand ambassador de Cafayate-Bodegas Etchart. Por eso podemos ver, en los restaurants que le dan mucha importancia al vino, que hay casi tantas copas como varietales.

Por supuesto, no hace falta tener en casa una enorme variedad de copas, pero lo más importante, según el experto, es que para vinos complejos la copa tenga el cáliz (donde se deposita el vino) de buen tamaño, “ya que los aromas del vino están formados por compuestos volátiles, que necesitan espacio para ‘abrirse'”.

Además, conviene evitar copas de vidrio muy grueso o de colores, ya que alterarían la percepción del sabor, la textura y el color del vino.

Viajar en avión

Las papilas gustativas y el sentido del olfato son las primeras cosas que desaparecen a alrededor de 10 mil metros de altura. Por eso, nuestra percepción de los sabores es menor cuando estamos dentro de una cabina presurizada.

“El 80% de lo que la gente percibe como sabor, es en realidad olor. Es necesario que evaporemos la mucosidad nasal para oler, pero en las cabinas presurizadas nuestros receptores olfativos no funcionan bien y el efecto hace que nuestra copa de vino no se exprese como en tierra”, cuenta Rodrigo Kohn, head sommelier.

Es probable que percibamos los aromas un poco más apagados y los taninos un poco más astringentes, según Bruno, quien recomienda beber a bordo vinos bien expresivos, aromáticos y suaves, para que se puedan apreciar mejor. Otra buena opción son los vinos espumosos.

El precio

Investigadores de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford y del Instituto de Tecnología, ambos en California EEUU, hallaron que si a una persona se le dice que está probando dos vinos diferentes, y que uno cuesta $5 y el otro $45 (aunque en realidad se trate del mismo vino), el sujeto evaluará como mejor y más sabroso el ejemplar más caro.

Resulta que la parte del cerebro que experimenta placer se vuelve más activa cuando el bebedor piensa que está disfrutando de la cosecha más costosa, según explicaron los investigadores. “El precio no sólo infiere en la calidad, sino que realmente puede afectarla”, explica en el sitio, Stanford Business, Baba Shiv, profesor de Marketing y coautor del estudio.

El entorno en el que bebemos vino

A la hora de catar un vino, la música ambiente impactaría en el sabor y en el disfrute del mismo, datos que arrojó un estudio de 2015, llevado a cabo por Charles Spence, profesor de psicología experimental en la Universidad de Oxford.

Resulta que la música influiría en la percepción que tiene el bebedor de la acidez, la dulzura, la astringencia y la duración del vino. Y también cualquier cambio en el estado de ánimo o estado emocional de la persona que escucha la música, influiría en la percepción de gusto y en el aroma de la bebida.

En cuanto al ámbito profesional, el entorno es fundamental. Para una cata técnica se recomienda hacerlo en un lugar tranquilo, sin aromas que distraigan y con luz natural. “No es lo mismo probar un vino en un lugar donde estamos cómodos y están dadas las condiciones para concentrarnos, que en un sitio donde hay mucha gente, ruido, mala iluminación y olor a comida”, aclara Bruno.

Y también con quiénes bebemos vino, tendría un gran impacto en nuestra percepción del sabor del vino y Rodrigo Kohn lo manifiesta con una anécdota personal: “Un comensal venia junto a su pareja todos los sábados y pedía el mismo vino de la región de Borgoña. Siempre me comentaban lo maravilloso de esa región y de los momentos felices que pasaron allí. Por eso, escogían ese vino. La pareja dejó de venir por un tiempo, Hasta que un día nos visitó el señor, pero estaba solo, seleccionó el mismo vino y me confesó, entre lágrimas, que ya no sentía lo maravilloso del vino sin ella”.

Pilar Tapia LA NACION 

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¿Guardas el vino en la puerta de la nevera?

La temperatura del  vino en la nevera tiene una influencia capital en como lo acabamos percibiendo, unos cuantos grados de más o de menos, pueden desvirtuar o acentuar sus características organolépticas.

Si hablamos de un electrodoméstico convencional, en el cual refrigeramos alimentos y otras bebidas, la misión se pone difícil. La parte inferior de una nevera suele ser más fresca, así como las partes posteriores, por lo que se puede usar para blancos y rosados.

La temperatura de estos aparatos oscila entre los 2º C y los 5º C aunque enfriar el vino en la nevera es más lento que hacerlo en un recipiente que contenga agua y hielo. Especialmente en verano me gusta dejar los tintos 20 minutos en la nevera antes de abrirlos, es un tiempo estimado y dependerá de la temperatura de cada aparato.

Con la premisa de que a mayor complejidad y envejecimiento más elevada debe ser la temperatura de servicio, vamos a aprovechar esta pregunta para hacer un repaso:

La temperatura del  vino en la nevera
Blancos
jóvenes: 4-8º C, crianza: 8-10º C
Rosados: 4-8º C
Tintos
Jóvenes: 12-14º C, crianza: 14-19º C, reserva o gran reserva: 16-19º C

 

 

 

 

 

 

 

Espumosos: 4-8º C

 

Finos y manzanillas: 4-8º C
Vinos dulces: 4-12º C

 

FERRAN CENTELLES http://www.lavanguardia.com

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El origen del vino en el Mundo Antiguo

“Según la literatura griega, el inicia del vino se sitúa en la prehistoria”

Las obras literarias de la Grecia y Roma antiguas situaban el origen del vino en la prehistoria y rodeaban su nacimiento de multitud de leyendas. Descartado ese origen fabuloso del vino, podemos suponer que el primer vino surgió a partir de una fermentación accidental de uvas de vides silvestre, recolectados por algún nómada, el cual probó el caldo obtenido quedando fascinado. El éxito de este zumo fermentado, provocó que, con la llegada del sedentarismo, el hombre empezase a cultivar vides para asegurarse la disponibilidad de frutos para producir vino.

Origen del vino ocurrió alrededor del año 6.000 a.C.

Evidencias científicas nos permiten asegurar que esto ocurrió alrededor del año 6.000 a.C. en la región transcaucásica. Concretamente, el hallazgo más antiguo de la producción y consumo de vino, son  los restos encontrados en una vasija datada en el año 5400 a. C., hallada en el poblado neolítico de Hajji Firuz Tepe, en los montes Zagros (actuales Irán e Irak) que  contiene un residuo rojizo, que los análisis  posteriores consideran restos de vino; también se han recogido numerosas evidencias arqueológicas en Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán datadas desde el neolítico hasta comienzos de la época de bronce.

Es sabido que en toda esta región,el clima y relieve son particularmente propicios para el cultivo de la vid, y que ésta crecía antaño en estado silvestre. Recientemente, se ha encontrado en Georgia lo que podrían ser los restos de la bodega más antigua conocida, con vasijas datadas en el año 8000 a. C., si bien este hallazgo aún no ha sido científicamente confirmado. Incluso hay quien sostiene la existencia de dataciones anteriores en Ohalo II (cerca del mar de Galilea) que señalan hacia el 20.000 a.C.; sin embargo ninguna de ellas está confirmada. 

La antigua Mesopotamia.

Los arqueólogos también han encontrado indicios que fijan el origen de los primeros cultivos de la vid, realizado por el hombre, en Súmer, en las fértiles tierras regadas por los ríos Tigris y Éufrates en el Próximo Oriente, en la antigua Mesopotamia. Con el paso de los años, y con la llegada del comercio y la apertura de rutas comerciales, el consumo y producción del vino se extendió hacia occidente, llegando a Anatolia y Grecia; y hacia el sur, llegando hasta Egipto sobre el año 3.000 a.C., donde las orillas del Nilo fueron tierras de cultivo de la vid y en torno a estas plantas se desarrolló toda una actividad laboral e industrial arqueológicamente documentada, que rivalizaría con la cerveza que ya se elaboraba en el Antiguo Egipto por aquel entonces.

Los egipcios elaboraban el vino en grandes vasijas de barro, y producían vino tinto, el cual se convirtió en símbolo del estatus social y era empleado en ritos religiosos y festividades paganas. Gran número de faraones fueron enterrados con vasijas de barro que contenían vino y en las pirámides se han encontrado grabados y mosaicos que representan el cultivo de la vid, la recolección, elaboración y disfrute del vino en fiestas y actos religiosos. Ya en esta época el vino se guardaba en ánforas durante varios años, teniendo más valor el vino viejo que el nuevo y los alfareros grababan en las ánforas destinadas a la guarda del vino quién había cultivado las uvas, la fecha de elaboración y la calidad del mosto.

Indicios de que el cultivo de la vid (al principio salvaje)

​Por tanto, aunque existen indicios de que el cultivo de la vid (al principio salvaje) y la elaboración de bebidas a partir de uvas silvestres ya se realizaban en torno a los años 6.000 y 5.000 a.C., no es hasta la Edad de Bronce (3.500 a.C.) cuando se estima que se empezó a producir vino de forma intencionada, siendo en esta época cuando se produjo el verdadero nacimiento del vino. Desde Egipto, siguiendo su proceso expansivo, el vino llega hasta la Grecia clásica sobre el 700 a.C. Los griegos tomaban el vino aguado, lo empleaban en ritos religiosos, funerarios y festejos, y asignado al vino una divinidad: el dios Dionisos, que aparece siempre representado con una copa de vino en la mano.

Los griegos

Mejoraron enormemente las técnicas de producción y conservación; crearon recipientes de diferentes tamaños para el almacenamiento y servicio del vino: ánforas de gran tamaño, que se sellaban con resina de pino; cráteras de tamaño medio; y pequeños aoinojé y ritones, preludio de las actuales botellas. Elaboraban vinos con particularidades propias de las diferentes regiones de Grecia, como Rodas, Icaria, Quíos, Lesbos, Eritrea, Naxos, Taasos, Corinto o Mende, adquiriendo especial relevancia los vinos de Creta y Chipre, así como el vino conocido como frigio, de un color rojo intenso.

Incluso existen documentos que demuestran que importaban vinos procedentes de países exóticos, como Líbano o Palestina, muy apreciados por su suavidad y graduación, el vino ligero del valle del Sharón, y el vino etíope, estos últimos ya desaparecidos, generalmente destinados a las mesas de las clases nobles. Para finalizar nuestro repaso a la historia del vino en el mundo antiguo, la elaboración de vino se introduce en Italia en el 200 a.C. Los romanos adoptan al dios griego Dionisos cambiándole el nombre por Baco.

Los romanos “tecnológicos”

Los avances “tecnológicos” en el cultivo de la vid y elaboración del vino, y comienzan a experimentar con los injertos de vides. En su obra “Naturalis Historiae”, Plinio el Viejo dedica un libro entero a las diferentes variedades de uva existentes en la época, y al más de medio centenar de distintos vinos que ya se elaboraban. También son los romanos quienes abandonan la cerámica y comienzan a utilizar cubas de madera para transportar el vino, según se recoge en las crónicas de Julio César sobre la Guerra de las Galias.

La fiesta de la vendimia

Los romanos celebraban cada año la fiesta de la vendimia. Mezclaban el primer mosto con miel y obtenían lo que se conocía como mulsum, apreciada bebida que se servía al comienzo de los banquetes importantes. También en época de los romanos aparece la figura del vinatero (antecesor del enólogo moderno), quien añadía al vino sustancias para blanquearlos mediante procesos de clarificación, dado que los vinos blancos eran los más apreciados, realizaba maceraciones con hierbas para proporcionarles aromas o guardaba parte de la cosecha en ánforas durante 15 o 25 años para que el vino madurase.

La elaboración y comercio del vino se convierte en una importante actividad económica, incluso se importan vinos traídos de Grecia y de oriente próximo. Desde Italia, los romanos extendieron el cultivo de la vid hacia la Galia y desde ahí, los visigodos heredaron la tradición romana del cultivo de la vid y elaboración del vino. Una tercera parte de la vieja Europa se siembra de vides y se empieza a producir vino en Alemania, Francia, Italia y España.

AUTOR ​Álvaro Hinrichs  http://mas.farodevigo.es

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ERROR nº 18 GARRAFAL CON EL VINO

Error nº 18: El vino en garrafa es un asco
Los recipientes para vino no siempre. “En Francia esos contenedores de cinco litros son muy, muy habituales para el vino cotidiano. Y están bien vistos. Es simplemente una forma de tener mejor conservado el vino que te vas a tomar en quince días”, nos ilustra Alicia Estrada. “En España no están nada bien vistos. La razón, creo, es que tendemos a consumir cada vez menos pero de mayor calidad. Ese tipo de envases se asocian a un perfil de consumo más básico y cotidiano, y eso precisamente es lo que estamos perdiendo en este país: el vino de todos los días en la mesa. Su calidad puede ser la misma que la de uno joven, por ejemplo”.

ERROR nº 17 GARRAFAL CON EL VINO

Error nº 17: Cambio de un vino a otro en la misma copa
Genial, pero antes de verter el nuevo no olvides efectuar lo que se conoce como envinado: enjuagar la copa con unas gotas del vino que nos vamos a servir. “Si se va a utilizar la misma copa para tomar varios vinos hay que
Envinado
envinar: quita los restos del vino anterior y permite continuar con el siguiente”, explica Guillermo Cruz. Obviamente no te bebas esa pequeña cantidad: descártala y estarás listo para disfrutar del siguiente caldo.

ERROR nº 16 GARRAFAL CON EL VINO

Error nº 16: Sirvo el vino en una copa húmeda
Copas secas. Los maestros cerveceros recomiendan una jarra húmeda para que el líquido se deslice mejor. No así los expertos en vino. Para ellos, una copa limpia y seca, basta. “Si son copas que se utilizan una vez al mes conviene pasarlas un paño para quitarles el polvo, que a veces distorsiona los matices del vino. Lo mejor es secarlas, si se puede, con un trapo que solo sea de copas”, dice Guillermo Cruz. Como indica Iván Martínez, “del agua siempre van a quedar gotas que, aunque en un tanto por ciento mínimo, van a diluirse y van a restar al vino”.

ERROR nº 15 GARRAFAL CON EL VINO

Error nº 15: El tinto, siempre del tiempo

Temperatura del vino tinto es un mandamiento que conviene matizar: no es lo mismo el tiempo en agosto que en enero. Guillermo Cruz, el premiado sumiller de Mugaritz, opina que “para disfrutar más del vino, una temperatura perfecta son 15 grados. Tapa esa puntita de más de alcohol que tienen algunos vinos, se enmascara un poco sobre todo en la primera copa, y ya se pondrá a 18 grados en copa. Pero si lo servimos a 18 grados o del tiempo, que son 20, pues imagínate cómo acaba esa copa”.

MIGUEL ÁNGEL BARGUEÑO

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ERROR nº 14 GARRAFAL CON EL VINO

Error nº 14: Me pierdo con eso del maridaje
 Vale, he aquí unas pistas: “Los vinos de una zona suelen maridar muy bien con las comidas tradicionales de esa región”, argumenta el sumiller Iván Martínez. Por ejemplo, un albariño funcionará siempre bien con un plato de marisco gallego. “Otra pista son los colores. El color de un plato nos puede inducir a qué tipo de vino enfocarlo: los blancos suelen armonizar bien con platos de tonos claros: pescados blancos, carnes blancas…; los tintos, con carnes rojas, salsas oscuras… Aunque siempre hay matices”.

ERROR nº 13 GARRAFAL CON EL VINO

Error nº 13: Solo bebo vino tinto (o blanco), independientemente de lo que coma
Hay devotos del tinto que desprecian la ligereza del blanco; también quienes no se salen de un blanco fresquito (muy apreciado por el público femenino). Combinar una comida con el vino idóneo (lo que se conoce como maridaje) no solo es algo que agradecen nuestras papilas gustativas, sino que mejora la comida y el vino. “Básicamente, los blancos siempre cuadran mejor con los pescados, mariscos y entrantes más ligeros porque no tienen taninos, son más acidez, más frescos, más fáciles de beber…; y los tintos se adaptan muy bien a las carnes porque un maridaje que siempre funciona es el de taninos y proteína. Aquí nunca fallamos. Es una norma quizá demasiado general pero siempre funciona”, dice Guillermo Cruz.

MIGUEL ÁNGEL BARGUEÑO

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