¿Hacia dónde gira el mundo del vino?

MARK O’NEILL http://www.elmundo.es

Las tendencias en el consumo de vino son resultado de cómo percibimos su consumo, del cuándo, y el dónde, formando parte de un estilo de vida concreto. Para la bodega es imprescindible conocer las tendencias del mercado ya que el consumidor está cada vez más informado y es más selectivo en lo que respecta al vino. En este artículo presento las últimas tendencias a nivel global.

Los vinos rosados de alta calidad siguen creciendo en popularidad. Un rosado bien elaborado es realmente más costoso de hacer que un vino tinto o blanco, ya que el volumen de mosto que se obtiene por el kilo de uva es mucho menor al tratarse de un prensado muy suave. Así que es un error pensar en el rosado como un vino de inferior calidad.

Servir vinos de mejor calidad por copa en restaurantes y bares. Hoy en día, disponemos de muchos sistemas para poder conservar el vino durante bastante tiempo en óptimas condiciones una vez abierta la botella, lo que facilita el consumo de vinos de mayor calidad.

Crecen los vinos con una graduación moderada, sobre todo los tintos. Un vino con un contenido más ligero en alcohol es un vino más fresco y ligero. Este tipo de vinos abre las puertas a nuevas zonas de producción, las denominadas regiones frías. Los consumidores son cada vez más conscientes del nivel de alcohol en el vino y las bodegas están ofreciendo vinos con niveles más moderados, y con esto no me refiero a los vinos de bajo contenido alcohólico, que es otra cosa totalmente diferente.

Las temperaturas de servicio tienden a subir en los blancos y bajar en los tintos. Siempre se recomienda consumir los vinos blancos un poco más templados, sacándolos 20 minutos antes de la nevera, para poder apreciar mejor los sabores y aromas del vino, mientras que ocurre al contrario con los tintos que cada vez se sirven más fresquitos, sobre todo en los meses de calor, para facilitar su paso por boca y proporcionándoles ligereza.

Se incrementa el consumo de vinos naturales, incluyendo los biodinámicos, orgánicos o vinos con mínima intervención. Se trata de vinos cuya calidad ha mejorado en las últimas décadas. Cada vez hay más eventos en los que con catas y degustaciones se trata de acercar y familiarizar al consumidor este tipo de vinos naturales. Un ejemplo es el Vins Singulars i de poble de La Marina Alta que tendrá lugar en junio. A día de hoy es bastante difícil, por no decir imposible, distinguir entre un vino ecológico bien elaborado y otro tipo de vino de calidad.

Hay un creciente interés por los vinos de nuevas zonas vitivinícolas. España es un país rico en variedad vitivinícola y hay muchas zonas y sub zonas desconocidas que poco a poco se están haciendo hueco en un mercado que demanda descubrir nuevos vinos. A esta tendencia se suma la globalización y un creciente consumo de vinos internacionales. Hay también una tendencia a un uso más moderado del roble con la intención de elaborar vinos más sutiles, potenciando los aromas frutales o ensalzando la fruta madura en boca. Esto supone un giro de 180 grados a la antigua forma de elaborar que hace años pusieron de moda los australianos con sus Chardonnays madurados en barrica.

Otra clara tendencia es el interés que genera el mundo del vino. Aprender sobre vino. Los consumidores quieren saber más sobre cómo se hace, las diferentes regiones y estilos. Cada vez hay más cursos y seminarios para profesionales y aficionados que facilitan un acercamiento al mundo del vino desde distintas perspectivas. Por ejemplo, el Wine & Spirit Education Trust, WSET es el instituto con más prestigio y reconocimiento a nivel internacional. España, de hecho, es uno de los mercados en donde estos cursos crecen más rápidamente en popularidad.

Características del vino

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El vino es una bebida derivada de la uva que se puede disfrutar solo o en compañía de alimentos. Además de tener la función de estimular el apetito, también es encargado de resaltar el sabor de algunos alimentos y agregar un toque de fiesta a la hora del almuerzo o la cena.

En un restaurante es importante que el mesero o el sommelier (experto en vinos) tengan los conocimientos necesarios para hacerle saber al cliente cuaá es el tipo de vino más adecuado a sus alimentos.

La mejor manera de identificar la calidad de un vino es conociendo por separado sus características:

Color

Los vinos son blancos o tintos dependiendo de la calidad de uva, de lo jóvenes que sean y del tiempo en que la piel de la fruta pase en el jugo de uva mientras se fermenta. Mientras los vinos blancos se hacen fermentando el jugo de la uva sin la piel, los vinos rosados se hacen separando la piel apenas comienza la fermentación. En cambio, para los vinos tintos, la piel de la uva permanece en el jugo mientras este se fermenta.

Cuerpo

El cuerpo es la consistencia del vino, es decir, lo denso o líquido que este sea. Es posible determinar la consistencia al girar la copa suavemente. Un vino ligero fluye de forma más rápida que uno con más cuerpo. Esta sensación luego se traduce en la boca de quien lo está bebiendo.

Aroma

Hay una gran cantidad de aromas en los vinos. Los hay frutales, florales o con olor a madera. La clave para apreciar la fragancia de un vino es dejar que respire durante algunos minutos una vez que la botella ha sido abierta.

Sabor

El sabor va desde seco hasta dulce. Un sabor seco se produce cuando se deja una fermentación completa y el dulce al interrumpir el proceso. Dependiendo del sabor del vino se determina en que momento del consumo de alimentos se bebe; antes, durante o después.

Nombre y variedad

Existen tres manera de identificar los vinos: 1) Por el tipo de varietal: nombre de la principal uva utilizada para hacer el vino (Cabernet, Merlot, Sauvignon, etc.). 2) Añada: año de producción, proceso y añejamiento. 3) Denominación de origen: Región geográfica de donde provienen las uvas.

Cosecha

Año en que las uvas para hacer el vino fueron cosechadas. Normalmente, se coloca en la etiqueta para que un conocedor pueda evaluar si se trató de un año con buena cosecha.

Características del vino joven, crianza, reserva y gran reserva

Anna Vicens https://www.grosmercat.es

Los vinos se dividen en vinos jóvenes, que son los que se embotellan después de la fermentación alcohólica, y los vinos con crianza, que son los que pasan un tiempo en barricas de roble. Tanto los jóvenes como los vinos con crianza pueden ser blancos, rosados y tintos, aunque es más normal que los de crianza sean los tintos.

El tiempo de permanencia de un vino tanto en barrica como en botella, determina que sea Crianza, Reserva o Gran Reserva. El tiempo establecido puede variar según los Consejos Reguladores de las diferentes Denominaciones de Origen.

La crianza en barrica aportará sabores y olores al vino, según el tipo de roble (normalmente francés y americano), según el nivel de tostado que se le haya dado a la madera y según la edad de la barrica. En ellas se sucederán una serie de procesos físico–químicos que irán “envejeciendo” el vino, estabilizando su color y enriqueciendo sus aromas.

Características del vino según su crianza

Según el tiempo de envejecimiento de los vinos en barrica y en botella, los vinos tintos se pueden clasificar en jóvenes, semi-crianza, crianza, reserva y gran reserva:

Joven o del año: También conocido como vino cosechero, no ha pasado ningún tiempo en la barrica o no el suficiente para ser considerado “crianza”. Se comercializa en su primer o segundo año de vida, no es necesario almacenarlo mucho tiempo y, en general, se caracteriza por mantener sus propiedades durante unos dos años como máximo.

Semi-crianza o Roble: Es el vino que ha pasado menos de seis meses en la barrica, pero sin llegar a los periodos de crianza de los distintos consejos reguladores. Una de las características más relevante de los vinos semi-crianza, es que tiene una vida un poco más larga que la de los vinos jóvenes.

Crianza: Se comercializa en su tercer año de vida, después de pasar al menos un año en barrica, en el caso de los tintos. El resto del tiempo envejece en botella antes de ser etiquetado. Estos vinos pueden aguantar de cinco a diez años de vida, en función de las condiciones de almacenaje.

Reserva: El vino “Reserva” ha sido sometido al menos a tres años completos de envejecimiento, aunque el periodo mínimo de permanencia en barrica coincide con el de crianza: un año.

Gran reserva: A esta categoría solo llegan las cosechas excepcionales, se caracteriza porque para su elaboración es necesaria uva de gran calidad. Se suelen etiquetar después de permanecer como mínimo dos años en barrica y tres en botella. Es decir, el vino gran reserva necesita envejecer al menos cinco años.

Cada vez más bodegas renuncian a etiquetar los vinos como jóvenes, crianzas o reservas porque dan prioridad a los tiempos que necesita el vino y no a los tiempos que marcan las leyes.

Características de un buen vino tinto

ANTONIA TAPIA  http://www.vix.com

Si bien hay muchas personas que afirman que no hay buenos ni malos vinos pues todo depende de lo que a nosotros nos guste. Sin embargo sí existen determinadas características que nos pueden ayudar a determinar si un vino tinto es bueno. Los vinos tintos tienen cinco características básicas: dulzura, acidez, taninos, fruta y cuerpo. A continuación ampliamos cuáles son las características de un buen vino tinto 

Características del vino tinto de calidad

La dulzura o nivel de sequedad en un vino está determinada por el azúcar residual que queda después de la fermentación. Esta característica la puedes percibir a la vista en los bordes de la copa de vino: entre más dulce es más viscoso. Al gusto se percibe en la punta de la lengua como una ligera agitación que pasará a ser una textura oleaginosa en el centro de la lengua.

La acidez está determinada por las condiciones climáticas de la zona donde se sembró la vid. Esto puede variar de un año al otro haciendo al mismo vino, pero de una diferente cosecha más o menos ácido. Entre más acidez presente, será un vino más ligero, ahora si prefieres un vino con más cuerpo, un vino con poca acidez es ideal. Se percibe en la punta y en los costados de la lengua como un ligero cosquilleo. Así mismo, la cavidad de la boca se siente húmeda, como al morder una manzana.

Fruta y cuerpo

Algo muy característico de los vinos es que, si bien son hechos de uva presentan gusto a diferentes frutas como fresas, cerezas o moras. Esto lo determina el tipo de uva con la cual se elabora cada vino, pudiendo diferenciarse la varietal de uva elegida.

El cuerpo de un vino tinto depende fundamentalmente de tres factores que son la varietal de la que está hecho, su nivel de alcohol y el proceso de elaboración. Para determinar el cuerpo del vino puedes mirarlo a través de la copa y ver su mayor o menor transparencia. Entre más viscoso sea tiene un mayor volumen de alcohol. Al paladar determinará el tiempo que el sabor se queda en la boca, con lo que un buen vino tinto deberá dejar su sabor por más de 30 segundos una vez pasa a la garganta.

 

Vinos tintos para tomar fríos

MARK O’NEILL http://www.elmundo.es

Esta semana ha sido muy calurosa y, para los amantes de los vinos tintos, se nos plantea una pregunta elemental, ¿qué vinos tintos se pueden refrescar sin que esto distorsione o perjudique su sabor?

La temperatura es un factor determinante en la cata. Para entender mejor su importancia pensemos, por ejemplo, en la cerveza, ¿fría o a temperatura ambiente? Lo mismo si tomamos un refresco ¿con o sin hielo? Seguro que tú lo tienes claro.

En cuanto al vino, es quizás algo más confuso y, muchas veces, recurrimos a guías o notas indicativas en la contra etiqueta, que nos den una idea de la temperatura ideal en cada caso. Un factor importante a tener en cuenta es la temperatura ambiente. No servirás igual un vino en una terraza un día de verano, que frente a la chimenea en invierno.

Es cierto que, no todos los vinos tintos pueden servirse fríos, ya que en estas condiciones, es muy probable que los taninos cobren protagonismo y tengamos más sensación de astringencia. Paralelamente, la sensación de fruta en boca se reduce considerablemente.

Así que, para algunos tintos estas condiciones son nefastas, mientras que para otros, son una ventaja evidente; Es el caso de vinos con una tanicidad moderada, como puede ser el caso de un Pinot Noir de Nueva Zelanda o un vino tinto típico del sur de Francia, cuyos sabores se benefician de estas temperaturas más frescas. En concreto la Pinot Noir es una variedad que agradece que la refresquen para abrirse a un paladar lleno de frutas rojas, que lejos de saturar, son jugosas e invitan a un segundo trago.

Otra de las variedades que disfrutar fresca es la Garnacha o también denominada Grenache, muy recomendable para maridar con carnes en esta época en la que triunfa la barbacoa.

La clave para poder decidir sobre la temperatura más adecuada, es la estructura del vino en cuestión. Piensa siempre que los vinos que más ganan cuando los enfriamos son los jóvenes.

Otro factor a tener en cuenta es la graduación alcohólica. Si servimos el vino fresquito, le otorgamos más ligereza y una sensación menos alcohólica.

Como enfriar correctamente un vino. Una forma sencilla y rápida es usando la típica cubitera con hielo, agua y un puñado de sal gorda. Sumerge la botella durante 10 minutos y lo tendrás rápidamente atemperado pero, cuidado con pasarse de tiempo, demasiado frío desvirtúa y apaga, no sólo los aromas, sino también el paladar.

Un Rioja joven, un Beaujolais francés, un Chianti italiano, o un Sangiovese, caracterizado precisamente este por su alta acidez, son también vinos recomendables para disfrutar frescos. Olvídate de vinos con mucho cuerpo y alta graduación como pueden ser los Shiraz australianos o el Cabernet SauvignonCaliforniano, estos, resérvalos mejor para cuando baje el mercurio.

Como todo en esta vida, es cuestión de experimentar e ir probando como te gusta más el vino en cuestión pero, con estas pautas, te resultará más sencillo saber que la temperatura ideal para cada vino y cada momento….

¿Qué son los vinos naturales?

MARK O’NEILL  http://www.elmundo.es

La demanda de ‘vinos naturales‘ sigue creciendo en todo el mundo. Cada vez es más habitual encontrar referencias a vinos naturales en prensa, blogs o en las cartas de los restaurantes y bares de vinos. Sin embargo, no hay una definición clara de que es un vino natural, y ésta, queda abierta a la interpretación del enólogo.

Para mí, un vino natural es un vino resultado de una agricultura respetuosa con el medio ambiente, auténtico, con personalidad, que expresa fielmente las características de un suelo y un clima determinados. Es, en este tipo de vinos, donde el enólogo es capaz de mostrar la mejor versión de un terroir determinado.

El término «Vinos Naturales» incluye, vinos ecológicos, orgánicos y biodinámicos, pero los vinos naturales no requieren de una calificación oficial para ser considerados naturales. Una de las razones que ha impulsado el crecimiento de la demanda de «vinos naturales» es, que los aficionados al mundo del vino buscan cada vez más la originalidad, evitando los vinos de corte estandarizado.

Muchas bodegas se ciñen a las tendencias comerciales replicando estilos de vino que ya funcionan. Esto es comprensible y tiene un claro sentido comercial, sin embargo, es importante no descuidar la búsqueda de la tipicidad como elemento diferenciador y que aporta valor a la elaboración.

La popularidad de los vinos naturales es también resultado de las tendencias del mercado, y si el incremento de la demanda nos facilita el acceso a vinos con personalidad y calidad a precios razonables, bienvenida sea esta tendencia, que espero sea cada vez más popular…..

¿Qué nos dice la etiqueta del vino?

MARK O’NEILL  http://www.elmundo.es

La etiqueta en una botella de vino es como la portada de un libro y debería ser un avance de su contenido: un clásico, un thriller, una historia romántica, una novela de caballerías…

El productor decide no solo sobre el estilo de vino que desea elaborar, sino también el tipo de etiquetado con el que quiere presentarlo. Ser capaz de expresar en la etiqueta el tipo de vino que representa, es una tarea complicada y requiere un entendimiento profundo del público con el que se quiere conectar.

¿A qué elementos debemos prestar atención? La ley obliga a que la etiqueta muestre el contenido alcohólico, que para los denominados vinos tranquilos, oscila entre los 8-15%vol.; Además, debe incluir el nombre del productor, el origen del vino, y el volumen del contenido, que en general para una botella de vino es de 75cl. Toda esta información debería plasmarse en la etiqueta principal, que por lógica debería ser la frontal.

La contra-etiqueta es el espacio donde se suelen encontrar referencias sobre el tipo de elaboración, las variedades utilizadas, la añada, la historia de la marca o de la bodega, si el vino es orgánico y cualquier otra información que el productor considere relevante. La añada se refiere al año en el que se han cultivado las uvas y es importante, porque dependiendo del origen, la calidad puede variar mucho de un año a otro. Hay aplicaciones de teléfono móvil bastante útiles, a las que puedes recurrir en caso de duda, y aunque no te puedes creer todo al 100%, puede ser una guía.

Cuando se trate de vinos jóvenes, independientemente de la procedencia, elige la última añada. La mayoría de los vinos se conciben para un consumo inmediato y no mejoran con el tiempo.

El nivel de alcohol es importante porque nos adelanta si se trata de un vino con cuerpo o si es un vino ligero. La mayoría de los vinos tienen entre 12% y 13.5% de graduación alcohólica. Normalmente los vinos procedentes de regiones cálidas suelen tener una graduación más alta que los de zonas frías.

La marca. Hay unas cuantas marcas de vino que han logrado hacerse con cierta popularidad y son inmediatamente reconocibles. Las etiquetas del vino muchas veces incluyen términos como QuintaBodegaCastilloChateauDomaine … refiriéndose a su origen. En otro artículo entraremos a hablar más a fondo de estos términos y en qué se diferencian unos de otros.

El varietal. Cada persona tiene sus preferidos, y por medio de los varietales podemos descubrir similitudes y diferencias en las distintas zonas de producción. Si te gusta la Garnacha española es muy probable que te guste la del sur de Francia. En ocasiones en la etiqueta no hace referencia un varietal, pero sí a una zona como por ejemplo, RiojaBordeaux Chablis. Si este es el caso, tenemos que profundizar un poco en la cultura del vino y es necesario saber que, por ejemplo, si se trata de un Chablis, hablaremos irremediablemente de un Chardonnay; Si es un Rioja, hablamos de Tempranillo y si es un Bordeaux, es Cabernet Sauvignon o Merlot.

Cuando vamos a comprar un vino, la mayoría de las veces no tenemos claro lo que buscamos. Dependiendo de la ocasión elegimos uno u otro. Insisto, déjate llevar por aquello que te llama más la atención, prueba y desarrolla tu paladar para ir descubriendo vinos increíbles con los que disfrutar..

Mark O’Neill DipWSET es fundador de TheWinePlace.es y experto en vinos internacionales.

Un vino para cada ocasión

MARK O’NEILL http://www.elmundo.es

El origen, varietal o forma de elaboración, hacen del vino un mundo realmente fascinante. Desde los grandes clásicos, hasta los vinos de diario, siempre hay un vino perfecto para cualquier ocasión.

Es de suponer, que si estás leyendo este artículo, es porque de alguna forma el mundo del vino te interesa. En ese caso, puede que también te interese saber, que la ocasión muchas veces marca que tipo de vino será el adecuado. A veces un Rioja joven puede ser mejor opción que un Vega Sicilia, y eso no se debe a que uno sea mejor que otro en cuanto a estructura, elaboración o matices, pero dada la ocasión, será más adecuado.

Hace unos días, me encargaron una degustación de vinos para un acto que se celebraba en el Instituto Francés de Valencia. Entre los vinos franceses que seleccioné estaban Guilhem Rouge y Guilhem Blanc. El primero es un coupage de Garnacha y Syrah mientras que el segundo es de Garnacha blanca y Sauvignon Blanc. Ambos vinos, fáciles y sencillos de entender para cualquier aficionado, se elaboran en una conocida bodega de Languedoc, Moulin de Gassac. Podía haber elegido cualquier otro, pero me pareció que la informalidad de la ocasión requería este estilo y en efecto, fue un acierto. Es importante tener un poco de ojo a la hora de decidir el vino, no hace falta que sea caro, ni tampoco complejo. ¿Cuántas veces te has gastado una fortuna en un vino y resulta que tus invitados no han sabido valorarlo?

Puede que con tus mejores intenciones buscaras un vino especial, pero no te paraste a pensar si era el ideal para esa ocasión. Quizás hubieras triunfado con un vino más sencillo, joven y con mucha fruta. Para un enólogo hacer un vino con una buena carga de fruta, accesible a todos los paladares y de corte popular, puede ser bastante más complicado de lo que parece. La madera bien utilizada es una aliada que nos ayuda a redondear matizar y dar riqueza al vino, el no contar con este elemento reduce las opciones del enólogo que sólo cuenta con su pericia y la pureza y calidad de la fruta.

¿Cómo sabes que vino es el adecuado en cada ocasión? Por poner un símil, piensa en tu selección de vinos como si fuera tu colección de LPs. Cada momento y compañía te pide un tipo de música, que puede variar desde Bach a Nirvana pasando por el Jazz. Pues, con el vino es un poco lo mismo, valora la situación, si es algo informal, social, la cantidad de gente que acude, y con qué crees que se encontrarán mas cómodos…………………………………………………………………………………………………………………..

 

 

4 situaciones que pueden modificar el sabor del vino

Pilar Tapia LA NACION 
Un vino puede gustarnos más (o menos) según en qué copa lo bebamos, en dónde y con quiénes. Es decir, su sabor no siempre será el mismo y depende de varios factores que podrían alterarlo. A continuación, algunos de los más curiosos.

La forma de la copa

“La forma y el tamaño de la copa afectan como percibimos el sabor y los aromas del vino”, explica Martín Bruno, sommelier y brand ambassador de Cafayate-Bodegas Etchart. Por eso podemos ver, en los restaurants que le dan mucha importancia al vino, que hay casi tantas copas como varietales.

Por supuesto, no hace falta tener en casa una enorme variedad de copas, pero lo más importante, según el experto, es que para vinos complejos la copa tenga el cáliz (donde se deposita el vino) de buen tamaño, “ya que los aromas del vino están formados por compuestos volátiles, que necesitan espacio para ‘abrirse'”.

Además, conviene evitar copas de vidrio muy grueso o de colores, ya que alterarían la percepción del sabor, la textura y el color del vino.

Viajar en avión

Las papilas gustativas y el sentido del olfato son las primeras cosas que desaparecen a alrededor de 10 mil metros de altura. Por eso, nuestra percepción de los sabores es menor cuando estamos dentro de una cabina presurizada.

“El 80% de lo que la gente percibe como sabor, es en realidad olor. Es necesario que evaporemos la mucosidad nasal para oler, pero en las cabinas presurizadas nuestros receptores olfativos no funcionan bien y el efecto hace que nuestra copa de vino no se exprese como en tierra”, cuenta Rodrigo Kohn, head sommelier.

Es probable que percibamos los aromas un poco más apagados y los taninos un poco más astringentes, según Bruno, quien recomienda beber a bordo vinos bien expresivos, aromáticos y suaves, para que se puedan apreciar mejor. Otra buena opción son los vinos espumosos.

El precio

Investigadores de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford y del Instituto de Tecnología, ambos en California EEUU, hallaron que si a una persona se le dice que está probando dos vinos diferentes, y que uno cuesta $5 y el otro $45 (aunque en realidad se trate del mismo vino), el sujeto evaluará como mejor y más sabroso el ejemplar más caro.

Resulta que la parte del cerebro que experimenta placer se vuelve más activa cuando el bebedor piensa que está disfrutando de la cosecha más costosa, según explicaron los investigadores. “El precio no sólo infiere en la calidad, sino que realmente puede afectarla”, explica en el sitio, Stanford Business, Baba Shiv, profesor de Marketing y coautor del estudio.

El entorno en el que bebemos vino

A la hora de catar un vino, la música ambiente impactaría en el sabor y en el disfrute del mismo, datos que arrojó un estudio de 2015, llevado a cabo por Charles Spence, profesor de psicología experimental en la Universidad de Oxford.

Resulta que la música influiría en la percepción que tiene el bebedor de la acidez, la dulzura, la astringencia y la duración del vino. Y también cualquier cambio en el estado de ánimo o estado emocional de la persona que escucha la música, influiría en la percepción de gusto y en el aroma de la bebida.

En cuanto al ámbito profesional, el entorno es fundamental. Para una cata técnica se recomienda hacerlo en un lugar tranquilo, sin aromas que distraigan y con luz natural. “No es lo mismo probar un vino en un lugar donde estamos cómodos y están dadas las condiciones para concentrarnos, que en un sitio donde hay mucha gente, ruido, mala iluminación y olor a comida”, aclara Bruno.

Y también con quiénes bebemos vino, tendría un gran impacto en nuestra percepción del sabor y Rodrigo Kohn lo manifiesta con una anécdota personal: “Un comensal venia junto a su pareja todos los sábados y pedía el mismo vino de la región de Borgoña. Siempre me comentaban lo maravilloso de esa región y de los momentos felices que pasaron allí. Por eso, escogían ese vino. La pareja dejó de venir por un tiempo, Hasta que un día nos visitó el señor, pero estaba solo, seleccionó el mismo vino y me confesó, entre lágrimas, que ya no sentía lo maravilloso del vino sin ella”.

¿Guardas el vino en la puerta de la nevera?

FERRAN CENTELLES http://www.lavanguardia.com

La temperatura de servicio del vino tiene una influencia capital en como lo acabamos percibiendo, unos cuantos grados de más o de menos, pueden desvirtuar o acentuar sus características organolépticas.

Si hablamos de un electrodoméstico convencional, en el cual refrigeramos alimentos y otras bebidas, la misión se pone difícil. La parte inferior de una nevera suele ser más fresca, así como las partes posteriores, por lo que se puede usar para blancos y rosados.

La temperatura de estos aparatos oscila entre los 2º C y los 5º C aunque enfriar el vino en un frigorífico es más lento que hacerlo en un recipiente que contenga agua y hielo. Especialmente en verano me gusta dejar los tintos 20 minutos en la nevera antes de abrirlos, es un tiempo estimado y dependerá de la temperatura de cada aparato.

Con la premisa de que a mayor complejidad y envejecimiento más elevada debe ser la temperatura de servicio, vamos a aprovechar esta pregunta para hacer un repaso:

> Blancos jóvenes: 4-8º C

> Blancos con crianza: 8-10º C

> Rosados: 4-8º C

> Tintos jóvenes: 12-14º C

> Tintos con crianza: 14-19º C

> Tintos reserva o gran reserva: 16-19º C

> Espumosos: 4-8º C

> Finos y manzanillas: 4-8º C

> Vinos dulces: 4-12º C