El vino y la uva

Fermentación

El vino es la bebida que se obtiene a partir de la uva, que es el fruto de la vid, tras el proceso de fermentación alcohólica de su zumo (mosto). Dicha fermentación se consigue gracias a las levaduras que transforman los azucares de la uva en alcohol etílico y gas (dióxido de carbono).

A pesar de que su tamaño no es muy grande la uva posee todo lo necesario para poder obtener a partir de ella, el vino.

Àcido malico y ácido tartarico.

Si partimos una uva por la mitad y tomamos como punto de partida las pepitas veremos que la zona que las rodea es verdosa; dicha zona contiene ácido malico y es la parte que mayor concentración de azucares posee. A partir de aquí y dirigiendonos hacia la piel la cantidad de azucares va disminuyendo y se hace notable la presencia del acido tartarico.

Sales minerales, taninos y antocianinas

Ya cerca de la piel, encontramos una zona que almacena cantidad de elementos responsables del sabor de la uva, como son las sales minerales, (destacando el potasio), taninos, antocianinas que aportaran el color al vino, los aromas …

Por ello y dependiendo del prensado que se le de a la uva para extraer su mosto el resultado será muy diferente.

 Paola

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Corcho del cava y simbolos del corcho de los vinos espumosos

Corcho del cava

El corcho o tapón del cava como ya hemos dicho, posee una forma similar a la del “champiñón”, cuyo cuerpo es cónico. Para comprobar que el cava es de elaboración reciente solo tenemos que fijarnos en el tapón cuando descorchamos la botella.

Si al abrir la botella el cuerpo del tapón vuelve a adoptar esa forma de “champiñón”, es decir, recupera su forma cónica original nos indica que el cava, efectivamente, es de reciente elaboración.

Si por el contrario al abrir el cava el tapón mantiene una forma mas cilíndrica, indica que el tapón ya no tiene su elasticidad igual debido a que el cava lleva mucho tiempo envasado por lo que no es de elaboración reciente.

Simbolos del corcho de los vinos espumosos

En los vinos espumosos, debido a la alta presion que debe soportar el corcho, el diametro de este, es mayor. Si nos centramos en el corcho de los cavas, podemos percibir su forma de “champiñón” que ademas después de descorchar la botella, sigue aumentando su forma ovoide en la parte superior y cónica en la inferior.

Los símbolos que hay en la base del tapón nos permiten diferenciar los distintos métodos de elaboración de los vinos espumosos:

Estrella de cuatro puntas:

Nos indica que es una cava, una bebida elaborada por el método tradicional.

Rectángulo:

Bebida de fermentación en botella. Indica que, aunque la segunda fermentación se ha realizado en botella, solo ha tenido dos meses de reposo, y no se ha pasado por el proceso de degüelle y extracción de impurezas, sino que, simplemente, se ha cambiado de botella.

Circunferencia:

Bebida conocida como Granvás. Todo el proceso de fermentación se ha realizado en grandes tanques de fermentación, y de ahí, se embotella directamente para su comercialización.

Triángulo:

Vinos espumosos. Vino de calidad media al que se le añade gas carbónico de forma artificial.

 Paola

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Tips vino : Conservacion del vino abierto, como enfriar un rosado y un vino Blanco

Conservacion del vino abierto

(Tips vino)  – Una vez abierta una botella de vino, debemos consumirla en el menor tiempo posible no siendo aconsejable dejarla mas de 5 días, pues con el tiempo pierde sus propiedades.

Durante ese tiempo lo más importante es conseguir varios aspectos:

  • En primer lugar debemos taparla muy bien y la mejor manera de conseguirlo es adaptando un corcho para que quede lo mejor cerrada posible.
  • En Segundo lugar hay que evitar la luz directa y las altas temperaturas pues alteran su sabor.
Como enfriar un rosado

(Tips vino) – Al igual que ocurre con los blancos, los vinos rosados, necesitan ser consumidos fríos. Por ello la temperatura ideal de servicio está entre los 6 y los 8 grados, pues por debajo de los 5 grados tampoco es recomendable ya que no se perciben igual sus características de sabor y aroma.

Para conseguir dicha temperatura debemos mantener el vino en el frigorífico, nunca en el congelador, e ir consiguiendo gradualmente que llegue a la temperatura óptima. Una vez que lo servimos para su consumo debemos mantenerlo en una cubitera con agua.

Enfriar el vino blanco

(Tips vino) – Cuando vamos a consumir un vino blanco, debemos enfriarlo previamente en la nevera pues no se debe meter nunca en el congelador.

Lo ideal es tenerlo previamente a su consumo preparado a la temperatura ideal para así, servirlo muy frío y mantenerlo mientras lo tomamos, con hielo en una cubitera.

  • Temperatura de consumo

Si se trata de vinos jóvenes su correcto consumo estaría entre los 7 y los 10 grados y si por el contrario se trata de vinos crianza, su temperatura de consumo correcta, sería entre 10 y 12 grados. De esta manera obtendremos el maximo rendimiento de estos caldos

 Paola

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Calorías del vino, lugar de conservación del vino y posición de la botella de vino.

Calorias del vino

Una copa de vino blanco (150 ml. aprox.), contiene unas 87 calorías, y una de vino tinto (150 ml. aprox.) unas 72.

Si afirmamos que el vino no contiene grasa esto supone que no es un alimento que engorde. Además, si ahondamos en su composición veremos que un 85% aproximadamente es agua, a la que se le une un 12% de alcohol junto con la presencia de distintos minerales y pequeñas cantidades de ácido tartarico.

Cuando hablamos de vinos dulces, el aporte calórico aumenta debido a la presencia de azucares.

Lugar de conservación del vino

Efectivamente es aconsejable tener en cuenta que el lugar donde guardemos el vino en casa tenga cierta humedad, (tampoco en exceso, pues un exceso de humedad puede dañar también el corcho y como consecuencia el vino), ya que si dicha humedad no existe nos puede ocurrir que el corcho de las botellas se reseque demasiado y esto permita que pase aire y afecte al sabor del vino.

posición de la botella de vino.

La mejor posición para conservar botellas de vino en casa es la posición horizontal, ya que de esta manera conseguimos que el corcho no se reseque y mantenga su humedad.

Una excelente opción es colocar las botellas en un botellero de madera, ya que de esta manera aseguramos que dicho material, no altere el vino con los cambios de temperatura pues no es un material conductor.

 Paola

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Tiempo de conservación de un vino

Envejecimiento del vino

Muchas veces cuando nos encontramos frente a una botella de vino nos surgen dudas sobre si ese vino debe ser consumido ya, o por el contrario debe seguir envejeciendo para abrirlo en ese momento ideal en el que degustarlo. ( Envejecimiento del vino )

A pesar de esa duda que surge, hay algunas pautas generales que debemos tener en cuenta en ese momento para tomar la decisión de abrirla en ese momento o esperar.

Pautas generales

Los vinos blancos, los rosados y los tintos ligeros, debido a sus características de frescura, de juventud, deben consumirse jóvenes, es decir en su año.

Esto mismo les ocurre a los vinos de aguja, los chacolis, los cavas y los champagnes, son vinos que deben consumirse pronto, pues el hecho de permanencia no les hace mejorar, al contrario, pueden perder incluso sus cualidades. Por eso su consumo debe ser también en el año máximo desde su producción.

En el caso de encontrarnos frente a los grandes vinos blancos o a tintos que han pasado por barrica aunque sea poco tiempo, hablamos de los crianza, su periodo de envejecimiento, aunque lo consigan en la propia botella, debe aumentar, por lo tanto también su consumo debe ser mas tardío.

Resto de vinos tintos

A partir de aquí, podemos decir que el resto de vinos tintos, envejecen embotellados, pero dicha evolución, es mas lenta que en la madera, lo que les permite una larga duración en el tiempo. También es verdad que a partir de un tiempo el vino al ser un ser vivo, evoluciona y va modificando sus características, pierde su bouquet, modifica su color vivo a colores mas apagados, mas ocres y comienza su curva de degradación.

Si hablamos de los vinos generosos, su vida por el contrario es muy larga siempre y cuando estén bien conservados.

Paola

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¿Cómo debemos manipular una botella de vino?

¿Cómo debemos manipular una botella de vino? Es la pregunta que nos hacemos los bebedores de vino cuando tenemos una pequeña reserva de vino para nuestro disfrute. Aquí unos procedimientos básicos.

Para servir un vino

Cuando tenemos que servir un vino, lo primero que debemos tener en cuenta es el hecho de manipular la botella sin brusquedad. Cortaremos la cápsula, limpiaremos la boca de la botella y sacaremos el corcho con el menor movimiento posible.

Temperatura idónea

Debemos diferenciar dos tipos de temperaturas diferentes: la temperatura de servicio y la temperatura de consumo. La temperatura de servicio es a la que servimos el vino y debe estar por debajo de la temperatura ideal unos 2 o 3 grados. La temperatura de consumo es la que consigue el vino una vez pasan unos minutos desde que lo hemos servido.

Conservación óptima del vino

Para conservar un vino adecuadamente, hay que conseguir en la medida de lo posible las condiciones similares a las de la bodega: lugar oscuro, sin vibraciones, ni ruidos, con una humedad relativa del 70% – 80% y una temperatura entre 12º y 20º grados máximo.

Vino fatigado

Cuando trasladamos una botella de vino por algún motivo, independientemente de la variación de altitud, presión, temperatura, humedad, clima …, lo normal es que el vino en su composición interna, no sufra alteraciones. Lo aconsejable después de esto, es que repose durante unos días para que recupere sus cualidades iniciales.

Paola
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Aromas de los vinos

Los olores y el vino

El vino posee más de 800 compuestos aromáticos que se unen y forman aromas conocidos, reconocibles en su mayoría. Cada persona identificará los aromas que le sean más familiares y los que estén en cantidad suficiente como para ser reconocidos. (Los olores y el vino)

Los aromas de los vinos, así como su intensidad, varían en función del tipo de vino y dependen de la variedad de uva, de los procesos de viticultura, de la vinificación y de su crianza.

Es importante tener en cuenta que no se le agrega nada al vino. El vino simplemente es producto de la fermentación alcohólica del mosto.

Existen tres tipos de aromas en los vinos:
aromas primarios de los vinos.

•La mayoría de los aromas del vino proceden de la uva, y se encuentran en la piel del grano de uva. Son los llamados aromas primarios de los vinos. Serán los aromas que podremos reconocer como frutas y como flores en su mayoría: rosas, violetas, jazmín, cítricos, cerezas, ciruelas, etc.

aromas secundarios de los vinos

•Los aromas secundarios de los vinos proceden de la maceración y las fermentaciones (alcohólica y malo láctica) y los más conocidos son los aromas lácteos y las levaduras o las reacciones que ellas provocan junto a la glucosa o fructosa. Podemos detectar aromas a manteca, queso o yogurt, estos viene de la transformación de ácido málico en ácido láctico. El málico está normalmente en la uva y es el que nos recuerda a la acidez de la manzana verde, el segundo es el ácido que se encuentra en los lácteos.

aromas terciarios de los vinos

•Los aromas terciarios son los que aparecen en el vino cuando éste entra en contacto con el roble u otro tipo de madera. Estos aromas no se encontrarán en los vinos jóvenes. La madera es utilizada en el vino para darle cuerpo y complejidad y la elección del tipo de madera y su grado de tostado, ya sea roble americano o roble francés influirá en los aromas del vino. Podemos reconocer al olor a caramelo, coco, vainilla, canela o café tostado, entre otros.

Existen cientos de miles de aromas

Cuando olemos en un cabernet sauvignon el pimiento verde lo que estamos reconociendo es la piracina, es decir el 3-isobutil-2-metoxipiracina. Nombre que rara vez recordaremos, pero no olvidaremos el aroma a pimiento verde. Existen cientos de miles de aromas, con nombres científicos, que podemos oler pero no identificar en su totalidad.

Algunas descripciones varietales

Procedentes de la variedad de la uva (aromas primarios), pueden ser:

Sauvignon blanc: aromas a cítricos, espárragos e incluso aromas a maracuyá y pomelo.

Chardonnay: puede recodar a peras y manzanas verdes junto a plátano con notas finales de coco y vainilla.

Pinot Noir: aromas a frutas rojas de bosque y sutiles notas de hongos y hojas secas.

Cabernet Sauvignon: maduro recuerda al aroma a rosas con notas de frutas rojas maduras y sutiles notas a cedro. Algunos con notas de mina de lápiz, eucalipto y tabaco.

El universo aromático es infinito y lo más divertido y enriquecedor es oler y reconocer los aromas de los vinos que tenemos a nuestro alcance.

Anna Vicens

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El color del vino

El aspecto y color del vino

El aspecto y color del vino nos habla de su edad, juventud o madurez; de su limpieza, limpio o turbio; del tipo de uva, blanca o tinta; del tiempo de contacto del mosto con las pieles, la maceración; de la fluidez del vino, denso o ágil; y de su momento de evolución, entre otras informaciones útiles que cabe considerar.

Por lo general

El color del vino se lo proporciona principalmente la piel de la uva con la que se haya elaborado. Por lo general, un vino blanco proviene de uvas verdes o blancas; un vino rosado se obtendrá de macerar durante un corto periodo de tiempo el mosto con la piel de la uva tinta; y un vino tinto se obtendrá dejando macerar más horas el mosto con la piel de la uva tinta hasta conseguir el color deseado del vino. La excepción está en los vinos “blanc de noirs”, que son vinos blancos obtenidos de uva tinta en los que no ha habido maceración del mosto con las pieles.

Los vinos blancos

Los vinos blancos suelen tener tonos pálidos cuando se acaban de elaborar, y su color va del amarillo verdoso, limón o pajizos en sus primeros años, con bordes blanquecinos, hasta tonalidades doradas, incluso ámbar a medida que van evolucionando. El dorado será normal en un vino blanco con crianza en barrica o con  mucha maceración con sus pieles, es decir, elaborado como si fuese un tinto. Mientras que el ámbar se suele identificar con los vinos dulces, rancios, mistelas o brandis.

Los vinos rosados

Los vinos rosados destacan, en su momento óptimo de consumo, por ser de color rosa brillante con borde frambuesa, aunque ahora se hayan puesto de moda los de color piel de cebolla. A medida que van evolucionando, los rosados van cogiendo tonos anaranjados.

Los vinos tintos

La cosa se complica un poco cuando nos fijamos en el color de los vinos tintos. La piel de la uva tinta tiene unas substancias colorantes naturales en las que domina el color azul, un color que con el tiempo va desapareciendo para dejar lugar a los tonos rojizos. Con lo cual, cuanto más azul, púrpura o violeta sea el vino tinto, menos evolucionado está.

Envejecimiento y guarda

Además de la uva que se utiliza para la elaboración, el color también depende del envejecimiento y guarda, y del momento de su evolución. Los vinos tintos se van aclarando con el tiempo.  El color del vino tinto puede variar desde un púrpura, pasando por diferentes tonalidades de rojo, hasta llegar al color teja y a los ocres.

Elementos puramente naturales

Además de los métodos de elaboración y conservación, hay elementos puramente naturales que influyen también en el tono y en la coloración final de un vino, como son el tipo de uva, por ejemplo la Pinot Noir es una variedad que tiñe poco; y las condiciones climatológicas, como son el frío, la lluvia, las horas de sol a las que ha sido expuesta la uva y la altitud de los viñedos, entre otros factores, influyen decisivamente en el color final de un vino.

Anna Vicens

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El vino más caro, ¿es mejor o no?

¿si el vino es mejor porque es más caro?

¿Existe una relación directa entre el precio de un vino y su calidad, o los precios de los vinos se mueven según las modas, las tendencias,  los líderes de opinión  y la ineludible ley de la oferta y la demanda? Hoy trataremos de aclarar si el vino es mejor porque es más caro.

En una cata a ciegas

Los catadores un poco expertos deberían ser capaces de valorar un vino en relación a su precio, pues realmente debería existir esa relación. En mi opinión, sí existe relación entre lo que se paga por un vino y el placer que se recibe al beberlo.

Está demostrado, en distintas catas, que cuando conocemos el precio de un vino, y el precio nos parece alto, disfrutamos más de ese vino y valoramos más su calidad que cuando desconocemos su precio.

Es evidente, pues, que ante las fronteras habituales entre qué consideramos un vino caro o no hay que añadir la psicológica: la percepción subjetiva de lo que bebemos en función de nuestra experiencia y situación personales.

¿Qué entendemos, pues, por vino caro y por vino barato?

Un vino barato sería el que está por debajo del precio que estaríamos dispuestos a pagar por una botella de esa calidad, y un vino caro sería aquel que está por encima del precio de su calidad.

También podemos suponer como un vino caro, el que supera aquello que nos gastamos normalmente al comprar una botella.

Ante el gasto en un vino caro, esperamos encontrar un vino con la máxima calidad y que cumpla con nuestras expectativas, aunque a veces nos llevemos alguna que otra sorpresa.

Y por el otro lado, seguramente también habremos encontrado algún vino económico que nos haya gustado más que otros vinos más caros.

ni que el vino es mejor siempre porque es más caro

Somos plenamente conscientes de que los vinos con capacidad de envejecer, que son los que consideramos de mejor calidad, tienen un coste más elevado que los vinos sin crianza y sin capacidad de añejar, pero esto no significa que  tengamos que disfrutar más con unos que con otros, ni que el vino es mejor siempre porque es más caro.

Podemos disfrutar igual o más con otro tipo de vinos, como por ejemplo con los vinos blancos, los rosados y los tintos jóvenes. Alguna vez hemos oído decir eso de “me compré un vino carísimo y no me gustó”, no porque la calidad no fuera la correcta (no ponemos en duda eso), sino porque ese vino no coincidía con nuestros gustos. O bien, lo contrario, lo de “por ser un vino de 3€ no está nada mal”.

el precio de una botella de vino

Lo que debería determinar el precio de una botella de vino debería ser el trabajo en el campo, el rendimiento por hectárea, la mano de obra, los procesos y los materiales de la crianza, el tipo de botella, el corcho… aunque a veces también intervienen elementos que percibimos de forma más personal y subjetiva como pueden ser la marca, la denominación de origen, el nombre del enólogo, su trayectoria, los reconocimientos y puntuaciones en guías famosas, etc…

Anna Vicens

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Almacenaje y recepción de vinos

La vida del vino depende en buena medida de su correcta conservación del vino. Para que esto se produzca, hay que tener en cuenta varios aspectos. Lo primero que tenemos que hacer si queremos almacenar vinos es tener el espacio idóneo para ello.

Lo ideal sería disponer de un sótano o garaje, en caso de no disponer de un espacio similar se puede aislar alguna habitación. Las estanterías para las botellas deben ser rígidas, estables y de fácil acceso y limpieza.

En caso de no disponer de una dispensa adecuada, existen en el mercado armarios frigoríficos capaces de mantener las condiciones ideales de almacenaje y que se pueden guardar en cualquier sitio.

Luz

Cómo regla general para el almacenaje del vino debe estar protegido de la luz. Aunque en muchos locales veamos que las botellas están expuestas, hay que evitarlo.

Lo mejor es guardarlas en un lugar oscuro, alejadas de las ventanas y la luz directa. La luz puede estropear un vino, especialmente los blancos.

Ruido

Tampoco le van muy bien las vibraciones, ni los ruidos en el proceso de almacenaje del vino.

Temperatura

Es la gran asignatura pendiente de la restauración aunque por suerte esta tendencia va cambiando y cada vez son más los que cuentan con neveras especiales para vinos. La temperatura del vino tiene mucha importancia, es un requisito fundamental para poder disfrutar de la botella como se merece. El vino debe guardarse a una temperatura constante de entre 5ºC y 18ºC, siendo el punto óptimo entre 10ºC – 12ºC. Hay que evitar los cambios de temperatura bruscos pues afectan principalmente al corcho, que cambia de tamaño y permite filtraciones de vino.

Humedad

Se recomienda que haya humedad en el ambiente, lo ideal es entre el 60% y el 70%. La humedad y la posición horizontal de las botellas son responsables de la buena conservación del corcho.

Olores

En la conservación y almacenaje del vino hay que evitar los olores fuertes cerca de las botellas. Se debe evitar almacenar otros objetos en la bodega, especialmente aquellos que desprendan olores.

Movimientos

El vino debe moverse lo menos posible, cuanto más añejo sea el vino más posibilidades tiene de estropearse.

Posición

Las botellas de vino deben guardarse en posición horizontal para que estén en contacto con el corcho y el tapón no se seque. Otra forma de colocarlas es ligeramente inclinada hacia arriba, para que el sedimento del vino se acumule en el fondo de la botella, siempre y cuando el corcho se mantenga húmedo. Si el tapón del vino es de silicona o de plástico se pueden conservar las botellas en posición vertical. Igualmente, para los vinos espumosos, cavas, champagnes, lambruscos, vinos de aguja, prossecos… hay una tendencia actual que indica que estarán mejor de pie.

Registro

Por último, es muy útil en la conservación de las botellas de vino, evitar moverlas demasiadas veces,  realizar un registro de cada entrada de nueva referencia con los datos básicos y poder colgar esta información en el cuello de las botellas para tenerla a mano en cuanto se necesite.

Anna Vicens

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¿Sabes cuánto tiempo puede durar una botella de vino luego de ser abierta?

Hay muchas teorías acerca de cuánto tiempo exactamente se mantiene en buen estado un vino abierto.

Existen muchos estilos de tapones para las botellas, pero lo cierto es que hagamos lo que hagamos, el sabor del vino no volverá a ser el mismo.

Lo mejor para el principio

Al menos, químicamente es así. Porque la conservación del sabor del vino es algo bastante subjetivo. Pero lo cierto es que en las primeras horas del vino abierto es cuando el sabor se conserva intacto.

Luego de que la botella contiene la mitad del vino o menos, inevitablemente dentro habrá aire y mucha exposición al aire hace que los componentes que afectan el sabor del vino (llamados fenoles), se disparen y le den un gusto negativo.

 Así como el vino, cuando está cerrado, se pone mejor con el tiempo, luego de estar el vino abierto sucede lo contrario pero a un ritmo mucho más acelerado.

Cuando abres una botella, lo mejor es beber el vino dentro de las seis horas posteriores a la apertura, pues luego de las 24 horas ya no será el mismo vino.

Claro que si pasan un par de días, no vas a enfermarte por beber ese vino abierto, pero lo que sí es seguro es que el sabor se habrá modificado bastante, y es muy probable que no sea agradable. Cuando se utiliza el vino para cocinar, la misma regla es válida.

Para ralentizar el procedimiento, obviamente, debes procurar tapar bien la botella y que entre la menor cantidad de aire, así como también mantenerlo refrigerado.

Eso sí, si lo que quieres es no llevarte una decepción con el vino, te sugiero que lo bebas en el momento en que lo abres.

ROMINA FIERRO

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6 secretos que cambiarán totalmente tu forma de beber vino

Secretos del Vino que cambiarán totalmente tu forma de beber vino

Sabemos que el vino es un asunto serio. Si has escuchado alguna vez a un sommelier estás al tanto de la cantidad de características que se pueden analizar sólo en una copa de vino. Pero a menos que hayas estudiado sobre la temática, es probable que tengas algunas dudas con respecto a los vinos o simplemente te gustaría conocer algunos secretos para hacer que beber un vino sea una experiencia completa y sumamente gratificante. Por eso hoy te contamos 6 consejos de la sommelier Whitney Adams que garantizan los mejores resultados. ¡A por ellos!

1# El corcho es la niñera sofisticada del vino

Whitney asegura que la mejor forma de conservar el vino es utilizando el mismo corcho que trae la botella. Simplemente ajusta el corcho lo más que puedas en la misma botella del vino recién abierto. De allí, a la heladera. Por supuesto, cada vino tendrá un tiempo de conservación distinto pero de seguro podrás disfrutarlo por un par de días más, sin desperdicio y sin gastos extra.

2# Sírvelo de la forma adecuada

El acto de servir el vino parece una mera acción que minimiza la distancia entre tu boca y ese néctar maravilloso. Sin embargo, Whitney afirma que la forma en que se sirve tiene un impacto importante en el sabor que luego experimentarás. Por ejemplo, si llenas la copa hasta el tope puedes apagar su sabor potencial (sobre todo el del vino tinto). La sommelier recomienda llenar la copa a la altura de tres dedos. Esta es la medida óptima para que el vino se airee y luego puedas deleitarte con el máximo de su sabor.

3# Refrigéralo con cuidado

Muchas personas prefieren beber el vino superfrío y, según Whitney, no tienen por qué avergonzarse de ello. (Los amantes del rosado saben a qué nos referimos). Sin embargo, existe una forma mucho más efectiva que colocar hielos dentro del vino: congelarlo en cubeteras. De esta manera, te aseguras de que el vino no estará rebajado y podrás disfrutar de su sabor a pleno.

4# El frío transforma el vino malo… ¡para mejor!

Seamos sinceros, no siempre podemos o queremos comprar un vino extremadamente caro. Para estas ocasiones existe una salvación: servirlo frío. Con este proceso eliminas los sabores indeseados y suavizas aquellas notas demasiado fuertes. En caso de que el frío no mejore la situación, Whitney aconseja mezclarlo con frutas y jugo para transformarlo en un delicioso cóctel.

5# El tamaño de la botella importa

Muchas veces nos vemos tentados de comprar una botella chica porque pensamos que así ahorramos dinero. Whitney asegura que resulta más conveniente comprar siempre las de 1 litro porque de esta forma obtienes más cantidad de vino por un precio menor que si llevaras dos de 750 ml.

6# Cambia las botellas dudosas por recipientes sexies

De acuerdo con Whitney, «la presentación es clave». Ella aconseja colocar el contenido de una botella de dudoso aspecto en botellas o recipientes glamorosos que te estimulen a beberlo con gusto. Eso sí, elige un recipiente por el que pueda ingresar suficiente aire al vino (esto dependerá de qué vino elijas).

Los trucos de Whitney Adams pueden cambiar por completo la experiencia de beber vino. Esperamos que los tengas en cuenta para la próxima vez que vayas a beber este elíxir de los dioses.

AGUSTINA LÓPEZ   http://www.vix.com

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¿Por qué el Tempranillo huele a fresas?

¿Importa la añada?

Errores sobre la añada del vino

La añada del vino es uno de los errores más comunes es pensar que el vino mejora con el tiempo. Como regla general esto no es así, la mayoría de los vinos mantienen sus características durante algún tiempo, pero luego empiezan a deteriorarse.

Elegir el vino puede ser ya bastante complicado como para además tener que pensar en que añada del vino es la mejor. Recuerda que los vinos que están a la venta es porque ya están listos para consumirse y la mayoría deberían disfrutarse entre el primer y el tercer año desde su lanzamiento.

Importancia de la añada del vino

La añada del vino es importante cuando se trata de los grandes clásicos, principalmente franceses o italianos, en los que por su forma de elaboración pueden tardar muchos años, incluso décadas, en llegar a su punto álgido, pero esto es la excepción a la regla.

Este tipo de vinos son muy caros debido principalmente a la baja disponibilidad y la alta demanda.

Influencia del año de vendimia

El año de la vendimia determinará la calidad del vino y su capacidad de envejecimiento. Recientemente hemos publicado un artículo sobre una degustación vertical de los vinos de Clos Rougeard en la que precisamente me impresionaron las diferencias tan marcadas entre diferentes añadas.

En la mayoría de los vinos la añada viene impresa en la etiqueta, indicando el año de la vendimia. Para madurar adecuadamente las uvas necesitan una combinación de agua, sol, calor y frío en las proporciones adecuadas, en el momento adecuado.

Pensamos en un buen año cuando hay un invierno frío y húmedo, seguido por una primavera suave y un largo verano seco con días calurosos y noches frías, produciendo vinos con un buen equilibrio entre fruta y acidez.

Un año malo es cuando hace demasiado frío durante la primavera, o demasiada humedad en verano, que impide que la uva madure correctamente, resultando en vinos desequilibrados.

¿ Cuando es importante la añada ?

La añada del vino es de suma importancia cuando se trata de las grandes bodegas de Burdeos, Borgoña, Rioja, Ribera del Duero, Alemania y en el norte de Italia, cuyos vinos son muy apreciados y donde no hay dos vendimias iguales, lo que hace muy difícil predecir la calidad hasta el mismo momento de la vendimia. En España nos encontramos con esa situación en el noroeste, siendo el Levante y la región de Valencia, por lo general, más uniforme.

En lo que respecta a los vinos del día a día, los enólogos pueden producir una calidad relativamente constante año tras año, apoyándose en los avances tecnológicos, que les permiten controlar y todo el proceso de elaboración, a lo que se suma la posibilidad de selección de uvas procedentes de diferentes viñedos, para lograr el coupage deseado.

Consecuentemente hay menos variación entre unas añadas y otras. Muchas veces, el productor indica en la etiqueta el periodo ideal en el que el vino debe ser consumido. La calidad de los vinos jóvenes ha mejorado mucho durante la última década. Los consumidores demandan vinos que estén listos tomar y en general no buscan vinos de guarda.

Cuando vayas a comprar una botella de vino y tengas dudas sobre la añada, presta atención a las recomendaciones del elaborador que aparecen en la etiqueta. Si vas a comprar vinos de cierta categoría, lo normal es que haya un profesional probablemente un sommelier o un experto en la materia, para ayudarte. Y un consejo para terminar, cuando se trata de vinos jóvenes y especialmente blancos y rosados pide siempre que te sirvan la última añada.

MARK O’NEILL   http://www.elmundo.es

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Características del vino

Las Características del vino derivada de la uva que se puede disfrutar solo o en compañía de alimentos. Además de tener la función de estimular el apetito, también es encargado de resaltar el sabor de algunos alimentos y agregar un toque de fiesta a la hora del almuerzo o la cena.

En un restaurante es importante que el mesero o el sommelier (experto en vinos) tengan los conocimientos necesarios para hacerle saber al cliente cuaá es el tipo de vino más adecuado a sus alimentos.

La mejor manera de identificar la calidad y sus características del vino es conociendo por separado sus características:

Color

Los vinos son blancos o tintos dependiendo de la calidad de uva, de lo jóvenes que sean y del tiempo en que la piel de la fruta pase en el jugo de uva mientras se fermenta. Mientras los vinos blancos se hacen fermentando el jugo de la uva sin la piel, los vinos rosados se hacen separando la piel apenas comienza la fermentación. En cambio, para los vinos tintos, la piel de la uva permanece en el jugo mientras este se fermenta.

Cuerpo

El cuerpo es la consistencia del vino, es decir, lo denso o líquido que este sea. Es posible determinar la consistencia al girar la copa suavemente. Un vino ligero fluye de forma más rápida que uno con más cuerpo. Esta sensación luego se traduce en la boca de quien lo está bebiendo.

Aroma

Hay una gran cantidad de aromas en los vinos. Los hay frutales, florales o con olor a madera. La clave para apreciar la fragancia de un vino es dejar que respire durante algunos minutos una vez que la botella ha sido abierta.

Sabor

El sabor va desde seco hasta dulce. Un sabor seco se produce cuando se deja una fermentación completa y el dulce al interrumpir el proceso. Dependiendo del sabor del vino se determina en que momento del consumo de alimentos se bebe; antes, durante o después.

Nombre y variedad

Existen tres manera de identificar los vinos: 1) Por el tipo de varietal: nombre de la principal uva utilizada para hacer el vino (Cabernet, Merlot, Sauvignon, etc.). 2) Añada: año de producción, proceso y añejamiento. 3) Denominación de origen: Región geográfica de donde provienen las uvas.

Cosecha

Año en que las uvas para hacer el vino fueron cosechadas. Normalmente, se coloca en la etiqueta para que un conocedor pueda evaluar si se trató de un año con buena cosecha.

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