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El vino tinto protege tus neuronas

http://cadenaser.com/ser/2017/03/15/ciencia/1489570764_810925.html
Algunos estudios afirman que el resveratrol puede ayudar a prevenir el cáncer y las enfermedades del corazón y diversas enfermedades neurodegenerativas.
Muchos alimentos aunque parezcan perjudiciales para la salud si se consumen en pequeñas dosis tienen en nuestro cuerpo el efecto contrario. Una copa de vino tinto al día puede tener efectos positivos en nuestro organismo debido a que el compuesto resveratrol, presente en algunas frutas como frambuesas, arándanos y moras, puede proteger nuestras neuronas contra los efectos no deseados del envejecimiento, según una investigación publicada en la revista The Journals of Gerontology, Series A: Biological Sciences and Medical Sciences’.
El estudio se realizó a través de experimentos con ratones de 2 años de edad, considerados viejos ya que la media de vida de un ratón es de 2 años, con la finalidad de descubrir el efecto que causaba este compuesto en sus neuronas. Así, los investigadores del Instituto de Investigación Virginia Tech Carilion en Roanoke, en Estados Unidos, administraron resveratrol a estos ratones durante un año y descubrieron que tenía los mismos beneficios que una buena dieta combinada con el deporte.
Una copa de vino para luchar contra los efectos no deseados de envejecer

Así este componente ayuda a mejorar el funcionamiento del corazón y los músculos al igual que lo hace el acto de hacer ejercicio durante una hora, según afirman en Tech Times. Además, este no es el único beneficio ya que otros estudios afirman que el resveratrol puede ayudar a prevenir graves enfermedades como el cáncer y enfermedades neurodegenerativa.

Por otro lado, los investigadores también examinaron el efecto de la metformina, un fármaco antidiabético y obsevaron que éste ralentizaba la tasa de envejecimiento de las fibras musculares por lo que podía ser acpaz de proteger la sinapsis, forma en la que nuestras neuronas se comunican y se relacionan unas con otras. Los científicos afirman que es importante continuar investigando para averiguar  el mecanismo exacto que hay detrás de los efectos neuroprotectores del resveratrol.

Si conocemos el mecanismo, podemos modificar el resveratrol o buscar otras moléculas que sean más efectivas en la protección de las sinapsis“, afirma Gregorio Valdez, líder de la investigación. “Trabajamos en la identificación de los cambios moleculares que disminuyen los déficits motores que se producen con el envejecimiento. Creo que nos estamos acercando a los mecanismos para reducir la degeneración inducida por la edad de los circuitos neuronales”, afirma.

El vino blanco también tiene beneficios para la salud

A pesar de que el vino tinto es más beneficioso que el vino blanco, no significa que éste último vaya a perjudicarnos si lo consumimos en pequeñas dosis. Beber una copa de vino blanco al día previene las enfermedades pulmoras y también el desarrollo de cáncer. Además, limpia las arterias, acelera la pérdida de peso y protege el cerebro protegiendonos de enfermedades neurogenerativas.

El vino blanco, al igual que el tinto, también contrarresta los efectos de llevar una vida sedentaria pero esto no significa que tenga los mismos efectos que practicar deporte. Por ello, hay que tener claro que consumir una copa de vino al día, o cada dos días, no perjudica a nuestra salud pero al mismo tiempo habrá que continuar con una dieta sana y equilibrada y con prácticas en las que ejercitemos el cuerpo. El vino es un buen complemento, pero nunca un sustitutivo.

Desvelado el secreto de por qué el vino es bueno para la salud

http://www.muyinteresante.es

Es probable que la mayoría de nosotros hayamos oído hablar ya del resveratrol, un compuesto que se encuentra en el vino tinto y, por tanto, en las uvas (aunque también en otros plantas como el cacao) que se ha relacionado con una serie de efectos beneficiosos para la salud, como la reducción del riesgo de enfermedades relacionadas con la edad. Ahora, tras muchos años de investigación, un equipo de científicos del Instituto de Investigación Scripps en La Jolla, California (EEUU) ha desvelado el secreto mejor guardado de este compuesto: el motivo por el que es tan beneficioso para la salud es porque el resveratrol estimula un gen de respuesta al estrés que activa una serie de genes que protegen el cuerpo de las infecciones o incluso de la radiación ultravioleta.

“Dicha respuesta de estrés representa una etapa de la biología que habíamos obviado, y parece que el resveratrol la activa en concentraciones mucho más bajas que las utilizadas en los estudios previos”, explica Paul Schimmel, coatur del estudio a la revista Nature.

La forma en la que resveratrol producía su efecto positivo en nuestro organismo era todo un misterio. Hasta ahora. Para llegar a su conclusión, los investigadores analizaron una antigua familia de enzimas, las Arlt sintetasas, que se ocupan principalmente de traducir material genético en los bloques de construcción de aminoácidos que luego forman las proteínas, descubriendo que el resveratrol en el proceso actuaba como un imitador de la tirosina (uno de los 20 aminoácidos que forman las proteínas).

Según los científicos, el resveratrol se adhiere a la proteína PARP-1, activándola y generando un factor de respuesta al estrés y de reparación de ADN. Esta teoría fue comprobada en un experimento con ratones a los que les fue inyectado el compuesto de resveratrol. La activación de esta proteína produjo en los ratones a la activación de varios genes protectores del organismo como el gen p53 (gen supresor de tumores) o los genes de la longevidad (FOXO3A y SIRT6), con los que siempre ha sido asociado el vino, o más concretamente, el resveratrol.

“Con estos resultados es más que posible que el consumo moderado de un par de vasos de vino tinto (rico en resveratrol) aportaría a una persona la cantidad suficiente de resveratrol para causar un efecto protector a través de esta vía”, aclara Mathew Sajish, líder del estudio.

Creemos que esto es sólo la punta del iceberg. Pensamos que hay muchos mas imitadores de aminoácidos por ahí quepuede tener efectos beneficiosos como el resveratrol en los humanos”, explica Paul Schimmel.

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Cómo iniciarse en el mundo del vino

Sumiller
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http://www.diaridetarragona.com/naltros/85791/como-iniciarse-en-el-mundo-del-vino

Anna Casabona (Tarragona, 1971) es sumiller y licenciada en Enología por la URV. Ha formado parte del jurado de diferentes concursos de vinos nacionales e Internacionales. Actualmente es delegada comercial y sumiller del Celler de Capçanes y finalista del Concurs Millor Sommelier de Catalunya 2016

“No saber de vinos no debería impedirnos disfrutar de una copa”

Hay un momento en la vida en el piensas que sino bebes vino no te puedes sentar en una mesa con personas adultas. Me pregunto: ¿Quiénes no bebemos vino porque tendríamos que empezar ahora, sino lo hemos hecho antes? Tal vez ha llegado el momento de saborear de otra manera la vida, los momentos especiales, las celebraciones, y disfrutar de una copa de vino, de un buen vino. Pero por dónde empezamos el ‘club de los indecisos’. La sumiller Anna Casabona me aconseja. «Cuando a alguien le decimos que pruebe un vino o lo compre se asusta y dice que no sabe de vinos», afirma. Cierto respecto es lo que comparto con otras personas no iniciadas. «Se piensa que beber vino es algo exclusivo de gente experta», asegura. Anna Casabona es experta y me puede ayudar.

No saber de vinos no debería impedirnos disfrutar del sabor de un tinto, un blanco o una botella de rosado. «El vino es para pasarlo bien. Es como la música, existe una melodía para cada momento. Tenemos vinos más desenfadados para cuando tenemos sed y queremos beber algo que nos gusta, otros que son más para celebraciones, y otros que son como una ópera y que podrían ser más intelectuales», explica.

Tenemos que prestar atención a lo que nos gusta y pasarlo bien degustando un vino. A más de uno el sabor de la primera cerveza que probamos seguro nos disgustó. En cambio seguimos disfrutando del extracto de lúpulo. Nos hemos acostumbrado. Con el vino nos pasará lo mismo. ¿Qué nos aconseja la sumiller? «Mejor empezar con vinos más suaves, que tengan incluso un poco de azúcar. Son una buena opción y resultan más fáciles de beber», afirma.

Ya hemos descorchado la primera botella y mejor disfrutarla comiendo. «El vino está pensado para comer. Un buen maridaje es aquel que uno más uno es igual a tres, es decir, un plato y un vino si están bien combinados hacen que sean mucho mejor y nos lo pasemos mejor», detalla Anna Casabona.

A partir de aquí seguiremos probando para encontrar los vinos que más nos gusten.

Hasta ahora me excusaba en el sabor para evitar que me echaran vino en la copa, pero el vino hay que disfrutarlo con los cinco sentidos e ir más allá. «El vino habla de territorio y de paisaje, de cultura, del esfuerzo y del trabajo de muchas personas. Merece la pena dejarse llevar», afirma la sumiller, y añade que «visitar ferias es una muy buena oportunidad para iniciarse. Además de degustar buenos vinos tienes la oportunidad de hablar cara a cara con los productores».

Nadie nos explicará mejor un vino que quien lo hace.

Por primera vez en décadas aumenta el consumo de vino en España

http://www.abc.es/espana/abci-primera-decadas-aumenta-consumo-5394195829001-20170411023004_video.html  11/04/2017 a las 21:39h.

Los españoles volvemos a brindar más con vino. Después de todos los años de la crisis en descenso, el año pasado aumentó su consumo un cuatro por ciento. Bebimos 1.000 millones de litros en total, 21 por persona de media, la mitad de lo que se consumía en los años 70.  Otros países productores, como la vecina Francia, beben el doble de vino que nosotros. Durante la crisis, consumimos menos caldos, sobre todo en restaurantes, pero ahora esa tendencia ha empezado a cambiar. Las bodegas han mejorado la calidad de sus vinos y se les están abriendo nuevos mercados como Estados Unidos y China. Y fuera de España, lo aprecian. Aquí consumimos menos de la mitad del vino que exportamos.-Redacción-

Vino Ecológico Español

 

¿Hay que dejar el alcohol para adelgazar? No, con condiciones

KRISTIN SULENG 2 ABR 2017 – 10:36 CEST http://elpais.com

Muchos renuncian por completo al vino o a la cerveza cuando se ponen a régimen. La ciencia no es tan tajante.Manuel (nombre ficticio), empresario de 44 años, ha decidido ponerse a régimen para combatir el sobrepeso. Pero rara es la semana en la que en su agenda no aparezcan las comidas y las cenas de negocios o el tapeo entre amigos, todo regado con alcohol, bien con cerveza o vino en las comidas, bien con combinados para el postre. En el listado de hábitos que conviene abandonar, Manuel ha puesto en el número uno dejar toda bebida alcohólica, pensando que ese cambio le beneficiará para deshacerse de los kilos de más. Si usted es de los que le echan la culpa al alcohol por haber ganado peso, puede que esté incurriendo en un error para el que la ciencia tiene respuesta.

Nadie discute que el alcohol constituye uno de los elementos más controvertidos a la hora crear acuerdos en cómo diseñar una dieta adecuada, sobre todo si en la balanza se tienen en cuenta todos sus posibles efectos adversos, como recoge la OMS: es factor cuasal en más de 200 enfermedades y trastornos. Si se atiende solo a su composición nutricional, un gramo de alcohol supone siete calorías, frente a las nueve de un gramo de grasa y las cuatro de un gramo de azúcar. Por ese carácter hipercalórico, muchos asocian el consumo de alcohol a la obesidad y expresiones populares como barriga cervecera lo refrendan. Pero, ¿hay que renunciar al alcohol si se desea realizar una dieta de adelgazamiento?

“Decir que el alcohol puede ser la causa de la obesidad es dar una información demasiado escasa y poco realista” (María Astudillo, nutricionista)

Para empezar, nunca va a ser el culpable de todo

“Decir que el alcohol puede ser la causa de la obesidad es dar una información demasiado escasa y poco realista. La obesidad surge por una suma de razones que llevan a acumular kilos de más, ya que junto con el consumo regular de alcohol se encuentran otros factores como el desorden alimenticio, el consumo elevado de alimentos procesados o el picoteo entre horas. El alcohol se acumula en forma de grasa en nuestro organismo muy rápidamente en los diferentes tejidos. En el caso de que un adulto consuma cuatro cervezas durante una tarde de fútbol, habrá tomado más de 12 gramos de etanol y más de 400 calorías. Si acompaña esas bebidas con una bolsa de patatas fritas, acabará tomando más de 1.000 calorías en una tarde de forma innecesaria, por lo que en seis tardes como esa habrá engordado un kilo”, señala la nutricionista María Astudillo, autora de La dieta ALEA.

Con una o dos copas de vino o cerveza al día, se puede adelgazar

En un reciente artículo, Jane E. Brody, columnista de salud en el New York Times, abordaba el consumo moderado de alcohol como aliado de una dieta equilibrada, rompiendo la vieja dicotomía entre los defensores y detractores a ultranza de las bebidas fermentadas. “En un mundo en el que puritanismo o los fundamentalismos rodean al alcohol, está muy bien que el artículo refleje la realidad de la cuestión. No se trata de decir ‘alcohol sí’ o ‘alcohol no’, sino de hablar de un consumo moderado que beneficia a quienes desean acompañar su dieta saludable, con verduras, frutas y legumbres, con un poco de vino o cerveza”, sostiene el doctor Ramón Estruch, del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN) del Instituto de Salud Carlos III.

Tras seguir a 7.447 personas durante un periodo de cinco años, Estruch, coordinador nacional de PREDIMED, dirigió un estudio publicado en 2016 en The Lancet en el que se observó que las personas que siguen una dieta mediterránea a largo plazo, en la que incluyen un consumo de moderado de vino o de cerveza, pierden peso. “El consumo de alcohol en esos casos era una copa de vino o una caña de cerveza de media al día. La clave para adelgazar está en mantener una dieta saludable, reduciendo el número total de calorías que una persona toma al día, es decir, mermar el tamaño del plato”, asegura este especialista en los efectos cardiovasculares de la dieta mediterránea.

Para Estruch, la relación entre obesidad y alcohol depende de la dosis y el tipo de bebida que se consuma. “Las personas que son alcohólicas, que consumen altas cantidades, engordan al principio, pero en una fase posterior, por el propio metabolismo del alcohol y la ingesta alimentaria, se altera el intestino y aparecen alteraciones en el organismo, de forma que les hace bajar de peso, por lo que aquellos que abusan del alcohol suelen ser muy delgados. Estamos viendo que el alcohol puede inducir cáncer, en concreto cáncer de mama, pero hemos visto que si se consume moderadamente vino o cerveza dentro de una dieta saludable tiene un efecto protector. Por tanto, depende absolutamente del contexto en el que se dé el consumo de alcohol, no solo del alcohol en sí mismo”, explica.

Ahora bien, acompáñelo de hábitos realmente saludables, pues beber alcohol no lo es

No obstante, recuerda Pilar Botella, dietista-nutricionista del Hospital La Luz, que cualquier consumo de un alimento calórico y poco saciante como las bebidas alcohólicas, refrescos y zumos está asociado a un mayor consumo extra de calorías, y a medio o largo plazo, junto con otros hábitos poco saludables, a padecer obesidad. “Un estudio de cohortes donde se siguió a 23.712 personas durante casi doce años en Taiwán, concluyó que quienes padecían obesidad y consumían alcohol cuatro veces a la semana durante un año tenían ocho veces más posibilidades de padecer carcinoma hepatocelular que los participantes no obesos y no consumidores”.

Revisiones como la publicada en 2015 por Current Obesity Reports, que subrayan que el consumo moderado de alcohol no está vinculado a la obesidad (dos bebidas como mucho al día en hombres y una en mujeres) pero sí un consumo excesivo puntual (cinco bebidas en un solo día) o un hábito frecuente de envergadura (más de cuatro bebidas al día en hombres y más de tres en mujeres), no valoran, según Botella, los factores de confusión, es decir, la multiplicidad de factores que condicionan la obesidad. “La mala alimentación y el sedentarismo son las causas principales, pero el consumo de alcohol es una mezcla de ambas. Las bebidas alcohólicas son calóricas al igual que un refresco azucarado o un batido de chocolate, y además su consumo no está asociado a una actividad física aumentada. ¿Consumimos alcohol para irnos a correr o para estar sentados al sol leyendo el periódico o poniéndonos al día con los amigos?”, subraya esta nutricionista.

Y olvídese del gin-tonic

Teniendo en cuenta los posibles riesgos del consumo desmesurado de alcohol, ¿cuál es la dosis tope que puede tomar una persona que quiera ponerse a dieta sin renunciar a las bebidas fermentadas? “Dos copas de vino comiendo o cenando. Y no media botella de vino, un gin-tonic o un coñac: con eso no se puede en absoluto adelgazar. El alcohol es todo azúcares. Media botella de un reserva puede tener entre 1.200 y 1.400 calorías [como una hamburguesa de fast food, patatas fritas y refresco], cuando el gasto calórico medio puede estar entre 2.400 y 2.600 calorías”, asegura Carlos Ballesta, director del Centro Laparoscópico Dr. Ballesta del Hospital Ruber Internacional.

Tras intervenir en 3.000 cirugías bariátricas, este especialista en cirugía de la obesidad reconoce, desde el ámbito clínico, que uno de los problemas de reganancia de peso más importantes, sobre todo en los hombres, reside en ese abuso de bebidas con etanol. “El alcohol influye en la obesidad, pero el hábito de beber una copa de vino al día no impide llevar una dieta. A aquellas personas con mucha vida social, como los empresarios, les indicamos que eliminen de sus hábitos la media botella de vino y el gin-tonic diario, para que el índice de glucemia se normalice, y les recomendamos que se tomen en su lugar una copa de vino blanco, porque de esa manera no engordarán”, recomienda Ballesta.

“El consumo moderado de alcohol es —anota Ramón Estruch— una o dos copas de vino o cañas de cerveza al día en los varones, y entre una o una y media en las mujeres, pero siempre dentro de un patrón de dieta mediterránea saludable. De ese modo, nadie tiene por qué tener miedo a ganar peso por beber alcohol”.

Si se pasa un poco, la cosa sale a entre 500 gramos y un kilo al mes

Si una persona no modificara su estilo de vida y añadiera a su consumo habitual dos latas de cerveza diarias podría subir de peso medio kilo al mes, “algo muy poco apreciable, porque se puede ganar fácilmente por el hecho de haber dejado de tomar leche desnatada y pasarse a la entera. Existe un estudioen ratas en el que no se observan cambios en el peso, pero sí en la función y la estructura del hígado”, apunta la nutricionista Botella.

“Para engordar un kilo de grasa —recuerda la nutricionista María Astudillo—, una persona necesita consumir 7.000 calorías más de las que su cuerpo requiere. Para llegar a este extra, habría que beber, de más, dos cervezas al día durante un mes o dos botellas de vino a la semana durante el mismo periodo de tiempo, así como cinco copas con alcohol y refresco durante cuatro fines de semana seguidos”

foto del http://elpais.com

¿Por qué los médicos recomiendan tomar vino tinto?

https://mejorconsalud.com

¿Sabías que, entre otros beneficios, el vino tinto puede ayudarnos a no tener problemas de audición? Gracias al resveratrol también ayuda a retrasar el deterioro cognitivo, así como problemas cardíacos

¿Qué hace tan bueno a este vino?

El vino tinto contiene una sustancia (presente en las uvas rojas) que se llama resveratrol químico y que parece ser que contribuye a retardar el proceso inflamatorio del cuerpo, retrasando así temas tan importantes como la pérdida de audición, el envejecimiento en general e incluso en aspectos cognitivos. El vino tinto además de ser beneficioso para el corazón, puede prevenir la sordera según afirman los estudiosos del tema.

Existen algunos alimentos que tienen gran cantidad de antioxidantes, entre ellos el vino y el té verde. Lo más interesante es que las investigaciones llevadas a cabo en la Universidad de Leeds, Inglaterra, concluyen que estos antioxidantes retrasan los signos de la edad y también ayudan en la lucha contra enfermedades tremendas como el Alzheimer.

Algunos de sus numerosos beneficios

  • Evita el cáncer. Los flavonoides que tiene el vino -tomados de forma continuada- reducen en un 25% las posibilidades de los enfermos de cáncer de próstata de sufrir la dolencia en su forma más potente, según investigaciones de la Universidad de Carolina del Sur.
  • Favorece la asimilación de las proteínas; por eso es muy bueno tomar una copa de vino con los quesos y las carnes de todo tipo.
  • Incrementa el colesterol bueno. Sus características como antioxidante evitan la oxidación del colesterol malo.
  • Mejora las várices.
  • Retrasa el envejecimiento y contribuye a mejorar la piel.
  • Favorece la visión. Estudios de la Universidad de Washington avalan que los antioxidantes que contiene reducen el desarrollo de vasos sanguíneos que derivan normalmente en dolencias de la vista como la retinopatía diabética, entre otras.
  • Reduce la probabilidad de tener hemorroides.
  • Evita infecciones urinarias.
  • Disminuye las alergias debido a que tiene un efecto antihistamínico y antibacteriano.
  • Favorece la circulación de la sangre en general, disminuyendo las posibilidades de coágulos.
  • Previene la formación de cálculos renales.

Usos del vino en el pasado

Es curioso saber que el vino y sus efectos sobre la salud son un tema de controversia y estudio continuo. Es innegable que el vino ha tenido una importante trayectoria en el pasado como medicación, como antiséptico para curar heridas, para favorecer digestiones e incluso se planteaba la conveniencia de beber vino a falta de agua potable.

Obviamente hay muy buenas razones para tomar vino con frecuencia, pero como todo en esta vida, con moderación. Uno o dos vasos al día y tu salud te lo agradecerá.

¿Qué es un vino ecológico?

INÉS MARTÍNEZ

Publicado en www.lomejordelvinoderioja.com – 11 agosto 2016

Para que un vino sea considerado ecológico deben reunir una serie de requisitos muy claros que se aplican no solo a la elaboración sino a la tierra en la que se cultiva la viña, a las uvas y a la conservación del caldo. Algunos de esos requisitos son:

– Que los abonos utilizados sean orgánicos naturales, de origen vegetal como orujos o sarmientos triturados y de origen animal, como estiércol o compost.

– Que los vinos se elaboren a partir de materia prima ecológica

– Que exista un control sobre la adición de sulfitos, que generalmente se añade en la vinificación convencional para conservar mejor el vino (inhibe bacterias y mohos y la oxidación del vino).

– Que no se aplique ningún tipo de abono mineral

– Está prohibida la quema de rastrojos para mantener la flora microbiana

Además de todo ello se elige el mejor momento de maduración de la uva, que suele ser en fechas tardías. El objetivo es conseguir una mayor concentración de sustancias antioxidantes, uno de los componentes más beneficios para la salud que posee el vino.

Además, por ejemplo, se prohibe la desalcoholización parcial del vino o la eliminación de anhídrico sulfuroso mediante proceso químico.

El sello de 'vino ecológico' con el que se diferencia a estas botellas
Foto Propia

El sello de ‘vino ecológico’ con el que se diferencia a estas botellas (en la imagen) permite al consumidor estar seguro de que el producto final y todo el proceso llevado a cabo anteriormente está libre de contaminación, es decir, se producen bajo los criterios bio establecidos por la Unión Europea.

En resumen, como explica ‘El educador en vinos, se trata de “vinos más puros, la viña crece sin ayuda y a lo largo de los años crea su ‘autoprotección'”.

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