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Una copa de vino tinto equivale a una hora de ejercicio

http://www.salud180.com

Todos soñamos con el mínimo esfuerzo para los mayores resultados en el gym, pero si te dijera que quizá solo te falta tomar una copa de vino tinto, ¿qué pensarías?

De acuerdo a un estudio de la Universidad de Alberta, el vino tinto es rico en resveratrol, el cual puede aumentar la frecuencia cardiaca y el rendimiento muscular.

Entonces, una copa de vino tinto al día podría tener los mismos efectos en el cuerpo que realiza una hora de ejercicios que te hacen sudar.

Mejora tu rendimiento físico

Una buena dosis de resveratrol mejora tu condición física, ya que tu funcion cardiaca se regula y tu fuerza muscular se incrementa.

Un consumo moderado de vino tinto con tu rutina de ejercicio, puede ser ese “empujoncito” que necesitas para bajar los kilitos de más.

Además con este descubrimiento, los científicos probarán con pacientes diabéticos, para conocer cuál es la respuesta a la exposición del resveratrol, con fines de mejorar su salud y su frecuencia cardiaca.

PRENSA DE VINO DE 1600 AÑOS DE ANTIGÜEDAD ES DESCUBIERTA EN EL NÉGUEV

Enlace Judío México – Una prensa de vino de 1600 años de antigüedad que fue descubierta en el Néguev, pudo haber sido utilizada por soldados romanos para la producción del líquido, el cual era muy apreciado en la época si su origen era de esta zona árida de Israel.

Un grupo de arqueólogos de la Autoridad de Antigüedades de Israel excavó una estructura que data del siglo IV después de nuestra era, en cuyo interior se descubrió una prensa de vino, en la región de Ramat Néguev. Todo gracias a un trabajo de mantenimiento que se realizaba en la zona que accidentalmente dejó al descubierto la construcción.

El edificio mide alrededor de 40 por 40 metros, y está hecha a base de piedra cincelada, lo que indicaría que la prensa de vino sirvió para una unidad del ejército romano en la región.

El pozo destinado para el almacenamiento del vino tiene un diámetro de 2.5 metros y una profundidad de 2 metros.

Se piensa que la producción de esta prensa alcanzaba los 6500 litros de vino.

“En toda la región sur del Néguev, solo hay otra prensa de vino que está dentro de una estructura cerrada, que es la que se localiza en la localidad de Avdat” comenta el arqueólogo Yoram Jaimi.

Junto con el equipo de arqueólogos, también participó un grupo de jóvenes de la yeshivá Belevav Shalem de la localidad cercana de Yerujam, para que se involucraran y se conectara con la historia de su entorno físico.

“El sur del Néguev es conocido como una región cultural que creció viñedos para la producción de vino, el cual se exportaba hasta los confines más lejanos del Imperio Bizantino” comenta la directora de la excavación Tali Gini. Debido a que se producía en una zona árida, era muy apreciado.

Según Gini, la prensa de vino pudo haber dejado de trabajarse en el siglo VI debido a alguna plaga que tuvo como efecto que menos vino se consumiera en la región. A esto se suma la invasión árabe musulmana del siglo VII que trajo a su fin la producción del líquido.

Fuente: The Times of IsraelThe Jerusalem Post

¿Qué vino beben los carnívoros?

MARK O’NEILL http://www.elmundo.es

Esta semana voy a hablar de qué vinos maridan bien con diferentes cortes y tipos de carne. En Valencia encontramos muy buenos restaurantes especializados en carnes y que merece la pena descubrir. Un ejemplo es Meat Market, el último con el que he colaborado ayudándoles a seleccionar los vinos para su menú degustación.

El sabor y la textura de la carne de vacuno varían dependiendo de la edad del animal, el tipo de corte, el tiempo de envejecimiento y de cómo se cocina. Como regla general en el maridaje, lo más importante es combinar bien la intensidad de los sabores.

El Steak Tartare es un plato en el vamos a encontrar una interesante variedad de texturas y sabores; Especias, notas picantes entrelazadas con notas dulces, y un alto nivel de umami, hacen de este plato un bocado suculento. Es importante que para maridar este plato elijamos un vino que no domine el paladar. En este caso optaría por un Pinot Noir de Languedoc, un tinto ligero y elegante, pero igualmente funcionarían muy bien un Champagne o un buen Cava.

Los cortes más grasos, tienen sabores intensos y requieren de un vino con más cuerpo y con un tanino potente que contrarreste y devuelva el equilibrio al paladar. Para estos casos pensaría en un Shiraz Australiano con tiempo en barrica, o un Malbec Argentino con mucho cuerpo.

La carne de ternera es más suave que la de vaca vieja, cuyos sabores y texturas son mucho más complejos. Por tanto, el vino adecuado en cada caso es diferente. Para una ternera pensaríamos en un vino tinto con carácter frutal como un Rioja joveno un Primitivo del sur de Italia. Para una vaca vieja buscaríamos más estructura, como la que nos daría un buen vino de Toro.

¿Cómo te gusta la carne? Poco hecha, al punto, muy hecha; La carne poco hecha tiene un alto contenido de sangre y esto hace que las papilas gustativas se saturen y por ello es recomendable acompañarla de un vino con altos niveles tánicos y una buena acidez, por ejemplo, un Cabernet Sauvignon Chileno. Si prefieres la carne un poquito más hecha, entonces es mejor pensar en un Garnacha que marida mejor con los sabores caramelizados que poco a poco adquiere la carne cuando se cocina lentamente en las brasas de carbón.

Las hamburguesas por lo general maridan muy bien con vino tinto. Todo dependerá de cómo esté sazonada la carne, pero casi seguro que acertamos con un tinto con estructura media y buena acidez que contrarreste las grasas de la carne y se complemente con los sabores dulces de las salsas de ketchup o barbacoa. Entre mis recomendaciones barajaría un Zinfandel de California o un Shiraz sudafricano y también un Garnacha de Calatayud.

Si eres de los que acompañas la carne con salsas tipo Chimichurri, entonces necesitas un vino con algo más de estructura como por ejemplo un Carmenere Chileno o un Bobal de Utiel Requena que consigan sobreponerse a la intensidad de sabores que aportan este tipo de salsas.

Hay múltiples combinaciones con las que disfrutar, no te limites a mis sugerencias, prueba y descúbrelas tú mismo…

Vinos tintos para tomar fríos

MARK O’NEILL http://www.elmundo.es

Esta semana ha sido muy calurosa y, para los amantes de los vinos tintos, se nos plantea una pregunta elemental, ¿qué vinos tintos se pueden refrescar sin que esto distorsione o perjudique su sabor?

La temperatura es un factor determinante en la cata. Para entender mejor su importancia pensemos, por ejemplo, en la cerveza, ¿fría o a temperatura ambiente? Lo mismo si tomamos un refresco ¿con o sin hielo? Seguro que tú lo tienes claro.

En cuanto al vino, es quizás algo más confuso y, muchas veces, recurrimos a guías o notas indicativas en la contra etiqueta, que nos den una idea de la temperatura ideal en cada caso. Un factor importante a tener en cuenta es la temperatura ambiente. No servirás igual un vino en una terraza un día de verano, que frente a la chimenea en invierno.

Es cierto que, no todos los vinos tintos pueden servirse fríos, ya que en estas condiciones, es muy probable que los taninos cobren protagonismo y tengamos más sensación de astringencia. Paralelamente, la sensación de fruta en boca se reduce considerablemente.

Así que, para algunos tintos estas condiciones son nefastas, mientras que para otros, son una ventaja evidente; Es el caso de vinos con una tanicidad moderada, como puede ser el caso de un Pinot Noir de Nueva Zelanda o un vino tinto típico del sur de Francia, cuyos sabores se benefician de estas temperaturas más frescas. En concreto la Pinot Noir es una variedad que agradece que la refresquen para abrirse a un paladar lleno de frutas rojas, que lejos de saturar, son jugosas e invitan a un segundo trago.

Otra de las variedades que disfrutar fresca es la Garnacha o también denominada Grenache, muy recomendable para maridar con carnes en esta época en la que triunfa la barbacoa.

La clave para poder decidir sobre la temperatura más adecuada, es la estructura del vino en cuestión. Piensa siempre que los vinos que más ganan cuando los enfriamos son los jóvenes.

Otro factor a tener en cuenta es la graduación alcohólica. Si servimos el vino fresquito, le otorgamos más ligereza y una sensación menos alcohólica.

Como enfriar correctamente un vino. Una forma sencilla y rápida es usando la típica cubitera con hielo, agua y un puñado de sal gorda. Sumerge la botella durante 10 minutos y lo tendrás rápidamente atemperado pero, cuidado con pasarse de tiempo, demasiado frío desvirtúa y apaga, no sólo los aromas, sino también el paladar.

Un Rioja joven, un Beaujolais francés, un Chianti italiano, o un Sangiovese, caracterizado precisamente este por su alta acidez, son también vinos recomendables para disfrutar frescos. Olvídate de vinos con mucho cuerpo y alta graduación como pueden ser los Shiraz australianos o el Cabernet SauvignonCaliforniano, estos, resérvalos mejor para cuando baje el mercurio.

Como todo en esta vida, es cuestión de experimentar e ir probando como te gusta más el vino en cuestión pero, con estas pautas, te resultará más sencillo saber que la temperatura ideal para cada vino y cada momento….

¿Qué son los vinos naturales?

MARK O’NEILL  http://www.elmundo.es

La demanda de ‘vinos naturales‘ sigue creciendo en todo el mundo. Cada vez es más habitual encontrar referencias a vinos naturales en prensa, blogs o en las cartas de los restaurantes y bares de vinos. Sin embargo, no hay una definición clara de que es un vino natural, y ésta, queda abierta a la interpretación del enólogo.

Para mí, un vino natural es un vino resultado de una agricultura respetuosa con el medio ambiente, auténtico, con personalidad, que expresa fielmente las características de un suelo y un clima determinados. Es, en este tipo de vinos, donde el enólogo es capaz de mostrar la mejor versión de un terroir determinado.

El término «Vinos Naturales» incluye, vinos ecológicos, orgánicos y biodinámicos, pero los vinos naturales no requieren de una calificación oficial para ser considerados naturales. Una de las razones que ha impulsado el crecimiento de la demanda de «vinos naturales» es, que los aficionados al mundo del vino buscan cada vez más la originalidad, evitando los vinos de corte estandarizado.

Muchas bodegas se ciñen a las tendencias comerciales replicando estilos de vino que ya funcionan. Esto es comprensible y tiene un claro sentido comercial, sin embargo, es importante no descuidar la búsqueda de la tipicidad como elemento diferenciador y que aporta valor a la elaboración.

La popularidad de los vinos naturales es también resultado de las tendencias del mercado, y si el incremento de la demanda nos facilita el acceso a vinos con personalidad y calidad a precios razonables, bienvenida sea esta tendencia, que espero sea cada vez más popular…..

¿Qué nos dice la etiqueta del vino?

MARK O’NEILL  http://www.elmundo.es

La etiqueta en una botella de vino es como la portada de un libro y debería ser un avance de su contenido: un clásico, un thriller, una historia romántica, una novela de caballerías…

El productor decide no solo sobre el estilo de vino que desea elaborar, sino también el tipo de etiquetado con el que quiere presentarlo. Ser capaz de expresar en la etiqueta el tipo de vino que representa, es una tarea complicada y requiere un entendimiento profundo del público con el que se quiere conectar.

¿A qué elementos debemos prestar atención? La ley obliga a que la etiqueta muestre el contenido alcohólico, que para los denominados vinos tranquilos, oscila entre los 8-15%vol.; Además, debe incluir el nombre del productor, el origen del vino, y el volumen del contenido, que en general para una botella de vino es de 75cl. Toda esta información debería plasmarse en la etiqueta principal, que por lógica debería ser la frontal.

La contra-etiqueta es el espacio donde se suelen encontrar referencias sobre el tipo de elaboración, las variedades utilizadas, la añada, la historia de la marca o de la bodega, si el vino es orgánico y cualquier otra información que el productor considere relevante. La añada se refiere al año en el que se han cultivado las uvas y es importante, porque dependiendo del origen, la calidad puede variar mucho de un año a otro. Hay aplicaciones de teléfono móvil bastante útiles, a las que puedes recurrir en caso de duda, y aunque no te puedes creer todo al 100%, puede ser una guía.

Cuando se trate de vinos jóvenes, independientemente de la procedencia, elige la última añada. La mayoría de los vinos se conciben para un consumo inmediato y no mejoran con el tiempo.

El nivel de alcohol es importante porque nos adelanta si se trata de un vino con cuerpo o si es un vino ligero. La mayoría de los vinos tienen entre 12% y 13.5% de graduación alcohólica. Normalmente los vinos procedentes de regiones cálidas suelen tener una graduación más alta que los de zonas frías.

La marca. Hay unas cuantas marcas de vino que han logrado hacerse con cierta popularidad y son inmediatamente reconocibles. Las etiquetas del vino muchas veces incluyen términos como QuintaBodegaCastilloChateauDomaine … refiriéndose a su origen. En otro artículo entraremos a hablar más a fondo de estos términos y en qué se diferencian unos de otros.

El varietal. Cada persona tiene sus preferidos, y por medio de los varietales podemos descubrir similitudes y diferencias en las distintas zonas de producción. Si te gusta la Garnacha española es muy probable que te guste la del sur de Francia. En ocasiones en la etiqueta no hace referencia un varietal, pero sí a una zona como por ejemplo, RiojaBordeaux Chablis. Si este es el caso, tenemos que profundizar un poco en la cultura del vino y es necesario saber que, por ejemplo, si se trata de un Chablis, hablaremos irremediablemente de un Chardonnay; Si es un Rioja, hablamos de Tempranillo y si es un Bordeaux, es Cabernet Sauvignon o Merlot.

Cuando vamos a comprar un vino, la mayoría de las veces no tenemos claro lo que buscamos. Dependiendo de la ocasión elegimos uno u otro. Insisto, déjate llevar por aquello que te llama más la atención, prueba y desarrolla tu paladar para ir descubriendo vinos increíbles con los que disfrutar..

Mark O’Neill DipWSET es fundador de TheWinePlace.es y experto en vinos internacionales.

Un vino para cada ocasión

MARK O’NEILL http://www.elmundo.es

El origen, varietal o forma de elaboración, hacen del vino un mundo realmente fascinante. Desde los grandes clásicos, hasta los vinos de diario, siempre hay un vino perfecto para cualquier ocasión.

Es de suponer, que si estás leyendo este artículo, es porque de alguna forma el mundo del vino te interesa. En ese caso, puede que también te interese saber, que la ocasión muchas veces marca que tipo de vino será el adecuado. A veces un Rioja joven puede ser mejor opción que un Vega Sicilia, y eso no se debe a que uno sea mejor que otro en cuanto a estructura, elaboración o matices, pero dada la ocasión, será más adecuado.

Hace unos días, me encargaron una degustación de vinos para un acto que se celebraba en el Instituto Francés de Valencia. Entre los vinos franceses que seleccioné estaban Guilhem Rouge y Guilhem Blanc. El primero es un coupage de Garnacha y Syrah mientras que el segundo es de Garnacha blanca y Sauvignon Blanc. Ambos vinos, fáciles y sencillos de entender para cualquier aficionado, se elaboran en una conocida bodega de Languedoc, Moulin de Gassac. Podía haber elegido cualquier otro, pero me pareció que la informalidad de la ocasión requería este estilo y en efecto, fue un acierto. Es importante tener un poco de ojo a la hora de decidir el vino, no hace falta que sea caro, ni tampoco complejo. ¿Cuántas veces te has gastado una fortuna en un vino y resulta que tus invitados no han sabido valorarlo?

Puede que con tus mejores intenciones buscaras un vino especial, pero no te paraste a pensar si era el ideal para esa ocasión. Quizás hubieras triunfado con un vino más sencillo, joven y con mucha fruta. Para un enólogo hacer un vino con una buena carga de fruta, accesible a todos los paladares y de corte popular, puede ser bastante más complicado de lo que parece. La madera bien utilizada es una aliada que nos ayuda a redondear matizar y dar riqueza al vino, el no contar con este elemento reduce las opciones del enólogo que sólo cuenta con su pericia y la pureza y calidad de la fruta.

¿Cómo sabes que vino es el adecuado en cada ocasión? Por poner un símil, piensa en tu selección de vinos como si fuera tu colección de LPs. Cada momento y compañía te pide un tipo de música, que puede variar desde Bach a Nirvana pasando por el Jazz. Pues, con el vino es un poco lo mismo, valora la situación, si es algo informal, social, la cantidad de gente que acude, y con qué crees que se encontrarán mas cómodos…………………………………………………………………………………………………………………..

 

 

4 situaciones que pueden modificar el sabor del vino

Pilar Tapia LA NACION 
Un vino puede gustarnos más (o menos) según en qué copa lo bebamos, en dónde y con quiénes. Es decir, su sabor no siempre será el mismo y depende de varios factores que podrían alterarlo. A continuación, algunos de los más curiosos.

La forma de la copa

“La forma y el tamaño de la copa afectan como percibimos el sabor y los aromas del vino”, explica Martín Bruno, sommelier y brand ambassador de Cafayate-Bodegas Etchart. Por eso podemos ver, en los restaurants que le dan mucha importancia al vino, que hay casi tantas copas como varietales.

Por supuesto, no hace falta tener en casa una enorme variedad de copas, pero lo más importante, según el experto, es que para vinos complejos la copa tenga el cáliz (donde se deposita el vino) de buen tamaño, “ya que los aromas del vino están formados por compuestos volátiles, que necesitan espacio para ‘abrirse'”.

Además, conviene evitar copas de vidrio muy grueso o de colores, ya que alterarían la percepción del sabor, la textura y el color del vino.

Viajar en avión

Las papilas gustativas y el sentido del olfato son las primeras cosas que desaparecen a alrededor de 10 mil metros de altura. Por eso, nuestra percepción de los sabores es menor cuando estamos dentro de una cabina presurizada.

“El 80% de lo que la gente percibe como sabor, es en realidad olor. Es necesario que evaporemos la mucosidad nasal para oler, pero en las cabinas presurizadas nuestros receptores olfativos no funcionan bien y el efecto hace que nuestra copa de vino no se exprese como en tierra”, cuenta Rodrigo Kohn, head sommelier.

Es probable que percibamos los aromas un poco más apagados y los taninos un poco más astringentes, según Bruno, quien recomienda beber a bordo vinos bien expresivos, aromáticos y suaves, para que se puedan apreciar mejor. Otra buena opción son los vinos espumosos.

El precio

Investigadores de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford y del Instituto de Tecnología, ambos en California EEUU, hallaron que si a una persona se le dice que está probando dos vinos diferentes, y que uno cuesta $5 y el otro $45 (aunque en realidad se trate del mismo vino), el sujeto evaluará como mejor y más sabroso el ejemplar más caro.

Resulta que la parte del cerebro que experimenta placer se vuelve más activa cuando el bebedor piensa que está disfrutando de la cosecha más costosa, según explicaron los investigadores. “El precio no sólo infiere en la calidad, sino que realmente puede afectarla”, explica en el sitio, Stanford Business, Baba Shiv, profesor de Marketing y coautor del estudio.

El entorno en el que bebemos vino

A la hora de catar un vino, la música ambiente impactaría en el sabor y en el disfrute del mismo, datos que arrojó un estudio de 2015, llevado a cabo por Charles Spence, profesor de psicología experimental en la Universidad de Oxford.

Resulta que la música influiría en la percepción que tiene el bebedor de la acidez, la dulzura, la astringencia y la duración del vino. Y también cualquier cambio en el estado de ánimo o estado emocional de la persona que escucha la música, influiría en la percepción de gusto y en el aroma de la bebida.

En cuanto al ámbito profesional, el entorno es fundamental. Para una cata técnica se recomienda hacerlo en un lugar tranquilo, sin aromas que distraigan y con luz natural. “No es lo mismo probar un vino en un lugar donde estamos cómodos y están dadas las condiciones para concentrarnos, que en un sitio donde hay mucha gente, ruido, mala iluminación y olor a comida”, aclara Bruno.

Y también con quiénes bebemos vino, tendría un gran impacto en nuestra percepción del sabor y Rodrigo Kohn lo manifiesta con una anécdota personal: “Un comensal venia junto a su pareja todos los sábados y pedía el mismo vino de la región de Borgoña. Siempre me comentaban lo maravilloso de esa región y de los momentos felices que pasaron allí. Por eso, escogían ese vino. La pareja dejó de venir por un tiempo, Hasta que un día nos visitó el señor, pero estaba solo, seleccionó el mismo vino y me confesó, entre lágrimas, que ya no sentía lo maravilloso del vino sin ella”.

¿Guardas el vino en la puerta de la nevera?

FERRAN CENTELLES http://www.lavanguardia.com

La temperatura de servicio del vino tiene una influencia capital en como lo acabamos percibiendo, unos cuantos grados de más o de menos, pueden desvirtuar o acentuar sus características organolépticas.

Si hablamos de un electrodoméstico convencional, en el cual refrigeramos alimentos y otras bebidas, la misión se pone difícil. La parte inferior de una nevera suele ser más fresca, así como las partes posteriores, por lo que se puede usar para blancos y rosados.

La temperatura de estos aparatos oscila entre los 2º C y los 5º C aunque enfriar el vino en un frigorífico es más lento que hacerlo en un recipiente que contenga agua y hielo. Especialmente en verano me gusta dejar los tintos 20 minutos en la nevera antes de abrirlos, es un tiempo estimado y dependerá de la temperatura de cada aparato.

Con la premisa de que a mayor complejidad y envejecimiento más elevada debe ser la temperatura de servicio, vamos a aprovechar esta pregunta para hacer un repaso:

> Blancos jóvenes: 4-8º C

> Blancos con crianza: 8-10º C

> Rosados: 4-8º C

> Tintos jóvenes: 12-14º C

> Tintos con crianza: 14-19º C

> Tintos reserva o gran reserva: 16-19º C

> Espumosos: 4-8º C

> Finos y manzanillas: 4-8º C

> Vinos dulces: 4-12º C

El origen del vino en el Mundo Antiguo

AUTOR ​Álvaro Hinrichs  http://mas.farodevigo.es

“Según la literatura griega, el inicia del vino se sitúa en la prehistoria”

Las obras literarias de la Grecia y Roma antiguas situaban el origen del vino en la prehistoria y rodeaban su nacimiento de multitud de leyendas. Descartado ese origen fabuloso del vino, podemos suponer que el primer vino surgió a partir de una fermentación accidental de uvas de vides silvestre, recolectados por algún nómada, el cual probó el caldo obtenido quedando fascinado. El éxito de este zumo fermentado, provocó que, con la llegada del sedentarismo, el hombre empezase a cultivar vides para asegurarse la disponibilidad de frutos para producir vino.

Evidencias científicas nos permiten asegurar que esto ocurrió alrededor del año 6.000 a.C. en la región transcaucásica. Concretamente, el hallazgo más antiguo de la producción y consumo de vino, son  los restos encontrados en una vasija datada en el año 5400 a. C., hallada en el poblado neolítico de Hajji Firuz Tepe, en los montes Zagros (actuales Irán e Irak) que  contiene un residuo rojizo, que los análisis  posteriores consideran restos de vino; también se han recogido numerosas evidencias arqueológicas en Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán datadas desde el neolítico hasta comienzos de la época de bronce.

Es sabido que en toda esta región,el clima y relieve son particularmente propicios para el cultivo de la vid, y que ésta crecía antaño en estado silvestre. Recientemente, se ha encontrado en Georgia lo que podrían ser los restos de la bodega más antigua conocida, con vasijas datadas en el año 8000 a. C., si bien este hallazgo aún no ha sido científicamente confirmado. Incluso hay quien sostiene la existencia de dataciones anteriores en Ohalo II (cerca del mar de Galilea) que señalan hacia el 20.000 a.C.; sin embargo ninguna de ellas está confirmada. 

Los arqueólogos también han encontrado indicios que fijan el origen de los primeros cultivos de la vid, realizado por el hombre, en Súmer, en las fértiles tierras regadas por los ríos Tigris y Éufrates en el Próximo Oriente, en la antigua Mesopotamia. Con el paso de los años, y con la llegada del comercio y la apertura de rutas comerciales, el consumo y producción del vino se extendió hacia occidente, llegando a Anatolia y Grecia; y hacia el sur, llegando hasta Egipto sobre el año 3.000 a.C., donde las orillas del Nilo fueron tierras de cultivo de la vid y en torno a estas plantas se desarrolló toda una actividad laboral e industrial arqueológicamente documentada, que rivalizaría con la cerveza que ya se elaboraba en el Antiguo Egipto por aquel entonces.

Los egipcios elaboraban el vino en grandes vasijas de barro, y producían vino tinto, el cual se convirtió en símbolo del estatus social y era empleado en ritos religiosos y festividades paganas. Gran número de faraones fueron enterrados con vasijas de barro que contenían vino y en las pirámides se han encontrado grabados y mosaicos que representan el cultivo de la vid, la recolección, elaboración y disfrute del vino en fiestas y actos religiosos. Ya en esta época el vino se guardaba en ánforas durante varios años, teniendo más valor el vino viejo que el nuevo y los alfareros grababan en las ánforas destinadas a la guarda del vino quién había cultivado las uvas, la fecha de elaboración y la calidad del mosto.

​Por tanto, aunque existen indicios de que el cultivo de la vid (al principio salvaje) y la elaboración de bebidas a partir de uvas silvestres ya se realizaban en torno a los años 6.000 y 5.000 a.C., no es hasta la Edad de Bronce (3.500 a.C.) cuando se estima que se empezó a producir vino de forma intencionada, siendo en esta época cuando se produjo el verdadero nacimiento del vino. Desde Egipto, siguiendo su proceso expansivo, el vino llega hasta la Grecia clásica sobre el 700 a.C. Los griegos tomaban el vino aguado, lo empleaban en ritos religiosos, funerarios y festejos, y asignado al vino una divinidad: el dios Dionisos, que aparece siempre representado con una copa de vino en la mano.

Los griegos mejoraron enormemente las técnicas de producción y conservación; crearon recipientes de diferentes tamaños para el almacenamiento y servicio del vino: ánforas de gran tamaño, que se sellaban con resina de pino; cráteras de tamaño medio; y pequeños aoinojé y ritones, preludio de las actuales botellas. Elaboraban vinos con particularidades propias de las diferentes regiones de Grecia, como Rodas, Icaria, Quíos, Lesbos, Eritrea, Naxos, Taasos, Corinto o Mende, adquiriendo especial relevancia los vinos de Creta y Chipre, así como el vino conocido como frigio, de un color rojo intenso.

Incluso existen documentos que demuestran que importaban vinos procedentes de países exóticos, como Líbano o Palestina, muy apreciados por su suavidad y graduación, el vino ligero del valle del Sharón, y el vino etíope, estos últimos ya desaparecidos, generalmente destinados a las mesas de las clases nobles. Para finalizar nuestro repaso a la historia del vino en el mundo antiguo, la elaboración de vino se introduce en Italia en el 200 a.C. Los romanos adoptan al dios griego Dionisos cambiándole el nombre por Baco.

Los romanos continuaron con los avances “tecnológicos” en el cultivo de la vid y elaboración del vino, y comienzan a experimentar con los injertos de vides. En su obra “Naturalis Historiae”, Plinio el Viejo dedica un libro entero a las diferentes variedades de uva existentes en la época, y al más de medio centenar de distintos vinos que ya se elaboraban. También son los romanos quienes abandonan la cerámica y comienzan a utilizar cubas de madera para transportar el vino, según se recoge en las crónicas de Julio César sobre la Guerra de las Galias.

Los romanos celebraban cada año la fiesta de la vendimia. Mezclaban el primer mosto con miel y obtenían lo que se conocía como mulsum, apreciada bebida que se servía al comienzo de los banquetes importantes. También en época de los romanos aparece la figura del vinatero (antecesor del enólogo moderno), quien añadía al vino sustancias para blanquearlos mediante procesos de clarificación, dado que los vinos blancos eran los más apreciados, realizaba maceraciones con hierbas para proporcionarles aromas o guardaba parte de la cosecha en ánforas durante 15 o 25 años para que el vino madurase.

La elaboración y comercio del vino se convierte en una importante actividad económica, incluso se importan vinos traídos de Grecia y de oriente próximo. Desde Italia, los romanos extendieron el cultivo de la vid hacia la Galia y desde ahí, los visigodos heredaron la tradición romana del cultivo de la vid y elaboración del vino. Una tercera parte de la vieja Europa se siembra de vides y se empieza a producir vino en Alemania, Francia, Italia y España.