Vinos recomendados para eventos: bodas, reuniones, congresos…

Propuestas de vinos para eventos

Para la celebración de un banquete lo ideal es que tengamos varias propuestas de vinos para eventos que ofrecer: vinos blancos, tintos y espumosos, incluso podemos sorprender al cliente presentando también algún rosado y algún vino dulce. Los vinos deben ser sabrosos, algo afrutados y suaves, pensando en la mayoría de los invitados, pues deben ser vinos que acompañen la comida y que no la enmascaren.

Se recomienda

En las comidas copiosas como son los banquetes, el vino blanco se toma antes que el vino tinto, el vino joven antes que el añejo y el seco antes que el dulce. Se recomienda el vino blanco para acompañar el aperitivo y con los platos más ligeros como son las ensaladas, el marisco, los pescados, o carnes blancas, aunque depende mucho de cómo está cocinado cada plato y de cómo se ha elaborado el vino.

Si el vino blanco tiene un paso por barrica, es decir, tiene algo de crianza, entonces podrá acompañar entrantes más contundentes. Con los entrantes también se puede optar por algún vino rosado, resulta muy apreciado por su afrutado sabor. Tanto el blanco como el rosado deben servirse fríos, aunque sin pasarse para poder apreciar sus aromas y todo su sabor.

El aperitivo

En el aperitivo podemos ofrecer distintos tipos de vinos y de distintas zonas, así los invitados podrán escoger en función de sus gustos y curiosidades.

El vino tinto

En un banquete no puede faltar nunca el vino tinto. Los platos principales, como la carne roja o los guisos, deberían ir acompañados de un buen vino tinto. Dependiendo de los años de envejecimiento en barrica se clasifican en tintos jóvenes, roble, crianzas, reservas o grandes reservas.

Estos vinos para eventos no tienen por qué ser conocidos, pueden ser vinos con otros valores añadidos, como por ejemplo que sean vinos de la zona de origen de los anfitriones. Y sobretodo deben ser vinos con una buena relación calidad-precio.

El postre

Con el postre es un clásico presentar un cava, un champagne o un espumoso, pero no caigamos en el error que sean del tipo brut nature, pues después de una comida de este tipo se va a disfrutar poco, no van a saber a nada.

Busquemos buenos espumosos brut reserva o brut gran reserva, y si se quiere también combinará a la perfección un buen espumoso semi o dulce.

Pero lo que más sorprendería a los invitados sería presentar el pastel del banquete con un vino dulce pues, aunque su consumo no sea muy representativo, en general estos vinos que os recomendamos para eventos, gustan a todo el mundo.

Las botellas que se necesitarán

Para calcular las botellas que se necesitarán durante el banquete (exceptuando los vinos del aperitivo) deberíamos dividir el número de invitados entre 2,15 si se trata de vinos blancos y espumosos, y entre 3 si se trata de vinos tintos. Es decir, si hay 100 invitados, con 46 botellas sería suficiente, pero teniendo en cuenta que normalmente las cajas de vinos son de 6 se puede redondear y contar con que se necesitaran 48 botellas.

Anna Vicens

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El color del vino

El aspecto y color del vino

El aspecto y color del vino nos habla de su edad, juventud o madurez; de su limpieza, limpio o turbio; del tipo de uva, blanca o tinta; del tiempo de contacto del mosto con las pieles, la maceración; de la fluidez del vino, denso o ágil; y de su momento de evolución, entre otras informaciones útiles que cabe considerar.

Por lo general

El color del vino se lo proporciona principalmente la piel de la uva con la que se haya elaborado. Por lo general, un vino blanco proviene de uvas verdes o blancas; un vino rosado se obtendrá de macerar durante un corto periodo de tiempo el mosto con la piel de la uva tinta; y un vino tinto se obtendrá dejando macerar más horas el mosto con la piel de la uva tinta hasta conseguir el color deseado del vino. La excepción está en los vinos “blanc de noirs”, que son vinos blancos obtenidos de uva tinta en los que no ha habido maceración del mosto con las pieles.

Los vinos blancos

Los vinos blancos suelen tener tonos pálidos cuando se acaban de elaborar, y su color va del amarillo verdoso, limón o pajizos en sus primeros años, con bordes blanquecinos, hasta tonalidades doradas, incluso ámbar a medida que van evolucionando. El dorado será normal en un vino blanco con crianza en barrica o con  mucha maceración con sus pieles, es decir, elaborado como si fuese un tinto. Mientras que el ámbar se suele identificar con los vinos dulces, rancios, mistelas o brandis.

Los vinos rosados

Los vinos rosados destacan, en su momento óptimo de consumo, por ser de color rosa brillante con borde frambuesa, aunque ahora se hayan puesto de moda los de color piel de cebolla. A medida que van evolucionando, los rosados van cogiendo tonos anaranjados.

Los vinos tintos

La cosa se complica un poco cuando nos fijamos en el color de los vinos tintos. La piel de la uva tinta tiene unas substancias colorantes naturales en las que domina el color azul, un color que con el tiempo va desapareciendo para dejar lugar a los tonos rojizos. Con lo cual, cuanto más azul, púrpura o violeta sea el vino tinto, menos evolucionado está.

Envejecimiento y guarda

Además de la uva que se utiliza para la elaboración, el color también depende del envejecimiento y guarda, y del momento de su evolución. Los vinos tintos se van aclarando con el tiempo.  El color del vino tinto puede variar desde un púrpura, pasando por diferentes tonalidades de rojo, hasta llegar al color teja y a los ocres.

Elementos puramente naturales

Además de los métodos de elaboración y conservación, hay elementos puramente naturales que influyen también en el tono y en la coloración final de un vino, como son el tipo de uva, por ejemplo la Pinot Noir es una variedad que tiñe poco; y las condiciones climatológicas, como son el frío, la lluvia, las horas de sol a las que ha sido expuesta la uva y la altitud de los viñedos, entre otros factores, influyen decisivamente en el color final de un vino.

Anna Vicens

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Vinos naturales sin aditivos

“vinos naturales”

El vino es un producto natural pues el proceso por el que se convierte de mosto a vino, la fermentación alcohólica, es un proceso natural.  Sucede, no obstante, que este proceso natural se produce a veces de forma libre y espontánea y otras, de forma más tutelada.

La corriente que ahora está de moda, la de los llamados “vinos naturales”, pretende precisamente eso: hacer vinos lo más naturales posible, es decir, con la menor intervención posible de la mano del hombre.

Tipos de vinos
• Vinos convencionales:

Cultivo convencional, permitiendo utilizar herbicidas, plaguicidas, abonos sintéticos, levaduras de todo tipo y todo lo autorizado en el cultivo de la viña convencional, así como en la bodega.

• Vinos certificados como ecológicos:

El cultivo ecológico de la uva y la elaboración están reguladas por la UE y la diferencia fundamental en relación a los anteriores es que no se permite el uso de organismos modificados genéticamente.

• Vinos biodinámicos :

Vinos elaborados siguiendo los principios de la agricultura biodinámica de Rudolf Steiner. Se trabaja respetando el equilibrio y la interrelación entre suelos, plantas y animales, asegurando la salud de la tierra.

• Vinos naturales:

Son los vinos obtenidos con la mínima intervención posible en todos los procesos desde el campo hasta la botella. Son vinos elaborados por pequeños productores y sin aditivos de ninguna clase y en ninguna fase del proceso. Contienen sulfitos en cantidades muy limitadas, normalmente inferiores a 20 mg/l, porque no se añaden artificialmente. Los sulfitos que contienen sus botellas son los que la fermentación alcohólica produce de forma natural.

“se hace lo que se dice, se dice lo que se hace”.

Desde la Asociación de Productores de Vinos Naturales se apuesta por contar la verdad y recomiendan a los elaboradores que pongan en las etiquetas la lista de ingredientes e informen a los consumidores de las manipulaciones que sufre el vino. Su lema es “se hace lo que se dice, se dice lo que se hace”.

Este modo de elaborar vinos, de la forma más auténtica y menos intervencionista posible (en este sentido, pues, lo más natural posible), muestra respeto, sensibilidad y amor hacia la tierra. Ser conscientes de esto se puede considerar como un gran avance en la conservación del campo, pues dejaremos a nuestros hijos una buena tierra, y, un avance en nuestra forma de alimentarnos. No hay que olvidar que todo lo que se echa al viñedo y a la cepa termina en forma de líquido dentro de una botella de vino.

La calidad y la salubridad

La preocupación por la calidad y la salubridad de lo que ingerimos nos ha llevado, a los consumidores, a buscar productos que respeten la tierra pero sobre todo a buscar productos que aporten su máximo valor nutricional  sin añadir tóxicos a nuestro cuerpo.

A nivel de cata, los vinos naturales bien hechos, bien elaborados, permiten que el vino no sepa a otra cosa que no sea aquello de donde viene, vinos que saben a tierra, a rusticidad, a sinceridad. Vinos que, sin utilizar levaduras industriales ni ninguna ayuda exterior, se muestren tal cual son.

Ante esta forma de elaboración, junto con el máximo cuidado e higiene que hay que mantener en todo momento en la bodega, uno se convence más de la sabia frase de Louis Pasteur: “el vino es el más saludable e higiénico de los brebajes”.

Anna Vicens

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La vendimia: criterios de madurez de la uva para el vino

Tradicionalmente la fecha de la vendimia se establecía según la experiencia y costumbre de vendimias anteriores realizadas en la zona vitícola, incluso con fechas fijas que se repetían año tras año a pesar de que las condiciones de maduración hubieran cambiado.

Sin embargo, hoy en día se estima la recogida de la uva mediante los llamados índices de maduración que aportan una valiosa información para predecir la fecha óptima de vendimia según las necesidades o el destino de la uva.

Fases maduración de la uva para el vino
ENVERO.

Para que llegue el momento óptimo de maduración de la uva, se debe controlar la uva desde el envero, es decir, desde el momento de coloración de la uva que suele ser en el mes de julio.

Si la variedad es blanca, del verde pasará al amarillo; y si la variedad es tinta, del verde pasará al rosado que se irá oscureciendo hasta los azules.

Esta fase es la frontera entre el periodo vegetativo de la viña y el periodo de maduración. La planta a partir del envero va a dejar de crecer, y solo va a estar madurando, es decir, produciendo azucares, ácidos y aromas que va a almacenar en los racimos. Se suelen calcular unos 40 días hasta la vendimia.

Los sarmientos también cambiarán de color y adoptarán un tono marrón, más oscuro.

MADURACIÓN.

A partir de este momento, la uva pasa de tener el tamaño de un guisante a su tamaño normal, y de ser una baya dura y verde a ser tierna y jugosa por la acumulación de agua y azúcares.

Estas concentraciones en azúcares (glucosa y fructosa) tienen lugar durante todo el proceso de la maduración, con lo que las horas de sol serán fundamentales.

El contenido en azúcar se traduce (en el vino) en contenido en alcohol etílico: por cada 17 gramos de azúcar se producirá durante la fermentación alcohólica un grado de alcohol.

En este periodo también se produce una disminución del contenido en ácidos. La uva antes del verano es tremendamente ácida.

Los veranos poco soleados favorecen una mayor acidez que los veranos secos y calurosos. Los coeficientes de maduración que relacionan la acidez y la concentración en azúcares son de los más usados para determinar el momento óptimo de maduración y el inicio de la vendimia.

Son muy importantes las condiciones climáticas. Hace falta mucho sol, pero no un calor excesivo. Es importante que llueva ligeramente, y que la diferencia de temperaturas entre el día y la noche sea amplia, es decir, días soleados y no excesivamente calurosos y noches frescas.

VENDIMIA.

La recojida se lleva a cabo cuando la uva está bien madura, o dicho de otra manera, en el momento en que nos la comeríamos. Cuando el sabor del grano es suave, azucarado y agradable; cuando el mosto es viscoso a la vista y pegajoso al tacto; cuando las semillas se separan fácilmente de la pulpa; cuando la uva se sabe completa y madura, cuando acidez y dulzura se unen, es el momento de empezar lo que nos dará el producto más deseado durante todo un año, el vino.

Anna Vicens

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Un tipo de Vino para cada Comida

Los productos

La tendencia gustativa del plato y la forma de cocinarlo es lo que se suele tener en cuenta a la hora de hacer maridajes.(La tendencia y maridajes).Si el producto se cocina puro, es decir, a la plancha y con pocos ingredientes adicionales, será más fácil encontrarle el tipo de vino adecuado pues se identificaran bien los aromas dominantes del plato.

Cuanto más fresco sea el producto, más joven puede ser el vino, en cambio los productos madurados combinaran mejor con vinos más viejos o con barrica.

Los productos más crudos armonizan con vinos menos alcohólicos mientras que las largas cocciones aguantan mejor los vinos con más alcohol.

Los productos salados

Empecemos por el salado. El salado es una sensación gustativa fundamental que se percibe, bien por la cantidad de sal en el alimento, bien por su tiempo de curación.

La sal es un enemigo del amargor y del tanino. Si el producto tiene un punto elevado de sal, deberemos buscar un tipo de vino blanco ácido, porque sal y acidez se realzaran, como por ejemplo el marisco con el vino blanco. También le acompañaría bien un vino tinto poco tánico o un espumoso, pues el carbónico refuerza la salinidad.

Los productos grasos

Para acompañar alimentos grasos el vino deberá tener taninos porque dan rugosidad y rusticidad al gusto y la saliva se coagula. Así podremos acompañar un guiso de carne roja de larga cocción con un vino estructurado.

En el caso que la untuosidad nos venga por una ensalada con aceite de oliva, deberemos hacer la contraposición con la acidez o la efervescencia y no con el tanino, y buscar un tipo de vino blanco ácido o un cava pues ayudaran a salivar y la saliva emulsionará la grasa del paladar y diluirá la sensación grasa.

Los productos ácidos

Si la tendencia ácida de la comida es elevada puede desequilibrar el maridaje. Por este motivo, algunos platos como las ensaladas, los cítricos, los platos a base de tomate, de vinagre y con aliños de limón pueden funcionar mal con la mayoría de los tipos de vinos.

Le podría ir bien una bebida amarga, pues el ácido realza el amargor, aunque lo ideal sería un vino con alta acidez, afrutado y persistente o buscar un contraste con vinos dulces.

Los productos amargos

Con la comida de tendencia amarga como serían alimentos cocidos a la parrilla, endivias, espárragos o alcachofas, por ejemplo, le acompañará bien un vino blanco dulzón, pues el dulzor suprime el amargor, o vinos de moderada efervescencia, o vinos secos tipo jerez.

Los productos picantes

Los platos picantes requerirán menos temperatura de lo habitual, pues a temperaturas más bajas, más sensación refrescante.

Los productos especiados

La comida especiada maridará con vinos blancos ácidos, refrescantes y afrutados para limpiar el paladar o ligeramente dulces.

Los productos ahumados

Los  con un tipo de vino altamente aromáticos, blancos con madera o tintos especiados.

Los productos dulces

Con los alimentos dulces necesitaremos concordancia porque la sensación dulce es poderosa. El grado de dulzor de la comida debe armonizar con el grado de dulzor del vino, teniendo en cuenta que los vinos alemanes tienen un azúcar menos consistente por la acidez.

La experiencia ha demostrado que puede existir el maridaje perfecto, pero en ningún caso es el único, pues el maridaje aparte de ser subjetivo es libre y tiene muchas posibilidades.

La elección de un vino es importante según los alimentos a servir, del alimento más dulce al más salado es necesario un tipo de vino diferente para cada comida

Anna Vicens

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Vinos para acompañar setas

Con las humedades, las lluvias y la llegada del otoño, la naturaleza nos regala muchos frutos de temporada. Es el momento perfecto, si el tiempo nos lo permite, para degustar uno de los productos más valorados por los amantes de la buena gastronomía, las setas. (Vinos y setas)

las setas

Las formas de cocinarlas son múltiples y variadas y en función de éstas escogeremos los vinos más apropiados para acompañar las setas. También tendremos en cuenta si las servimos como plato principal o como complemento. Suelen acompañar principalmente carnes guisadas.

Las setas presentan un sinfín de texturas, de sabores y de aromas, igual que los vinos, por lo que será importante tener en cuenta que ninguno de los dos, ni las setas ni el vino, destaque por encima del otro.

El aroma

El aroma de las setas se relaciona directamente con el de su hábitat, el humus y la descomposición de la materia orgánica en el sotobosque. En el vino, estas moléculas aromáticas aparecen cuando ha sido criado en barrica. Es un conjunto de aromas terciarios de los más reconocidos en los descriptores de cata…

Anna Vicens

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Vinos clásicos de España, los Rioja

Vinos clásicos de España

Cuando uno piensa en vinos clásicos de España, aquello que primero le viene a la cabeza son los riojanos, sin ninguna duda. Por supuesto, también hay algunos en la Ribera del Duero, y con seguridad otros muchos en el Marco de Jerez… Pero nos centraremos en los vinos clásicos de Rioja porque se trata de una de las regiones con más tradición vinícola de la península.

Las bodegas

Después de la filoxera se fundan en la zona de Rioja las bodegas que, con los años, se convertirán en las grandes bodegas clásicas, que harán historia gracias a la longevidad de sus vinos y a la riqueza de sus botelleros. Bodegas como Cune, fundada en 1879; Marqués de Riscal, creada en 1858; Viña Tondonia, hace 138 años; Marqués de Murrieta desde 1852; Conde de Valdemar, con 125 años; La Rioja Alta, desde 1890; Bodega Luis Cañas, que nació en 1928; Bodegas Ramón Bilbao, fundada en 1924; Bodegas Bilbaínas, nacida en 1901, y Bodegas Muga en 1932, por poner algunos ejemplos.

Vino clásico de Rioja

La tipificación del vino clásico de Rioja es mayoría de tempranillo, a veces con algo de mazuelo, graciano, garnacha… e incluso puede haber algo de viura (variedades muy interesantes para mezclar con la tempranillo y conseguir vinos de calidad), con buena acidez, y un grado alcohólico aproximado al 13%, y en botella clásica bordelesa.

La etiqueta suele ser austera, seria y emblemática, haciendo referencia a su historia y a su tradición familiar.

Los buenos vinos clásicos de Rioja se diferencian del resto porque son vinos que tienden a evolucionar bien, tienen un gran potencial de envejecimiento. Y cuando las añadas son buenas… ¡a saber los años que pueden llegar a durar!

“vino fino”

El color de un vino clásico de Rioja suele estar un poco evolucionado, se aprecian los reflejos caoba detrás de su rojo granate de capa media, pues son vinos que no destacan por su intensidad y sí, en cambio, por su finura. Los expertos suelen decir de un buen vino clásico de la Rioja que es un “vino fino”.

En nariz son vinos rectos, equilibrados, sabrosos y muy complejos, con ciertos recuerdos de fruta roja más que negra, algo de carne o cuero y notas ahumadas y especies (los típicos especiados del buen rioja maduro, con muchos matices).

No suelen presentar demasiada golosidad, pero pueden parecernos licorosos, con amables recuerdos de las guindas en licor.

Están muy presentes las notas aportadas por la larga crianza en madera, mayoritariamente envejecidos en roble americano y de varios usos.

En boca también se presentan muy complejos, con buena acidez y con un gran equilibrio. Son vinos frescos, amables, pulidos, francos, complejos y persistentes.

Grandeza de los vinos clásicos

Cada vez es más difícil encontrar buenos vinos maduros, ahora se guardan pocas botellas, bien por falta de paciencia o de espacio,  y se beben cada vez más vinos jóvenes.

Pero cuando se abre un buen vino con años, de esos que llevan mucho tiempo en barrica, de los que se han ido afinando en botella y en la paz, oscuridad y soledad de la bodega, de los que necesitan tiempo para hacerse, de los que  alcanzan una edad madura manteniendo el equilibrio y la armonía… cuando abrimos una de estas botellas nos damos cuenta de la grandeza de los vinos clásicos.

Anna Vicens

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El vino más caro, ¿es mejor o no?

¿si el vino es mejor porque es más caro?

¿Existe una relación directa entre el precio de un vino y su calidad, o los precios de los vinos se mueven según las modas, las tendencias,  los líderes de opinión  y la ineludible ley de la oferta y la demanda? Hoy trataremos de aclarar si el vino es mejor porque es más caro.

En una cata a ciegas

Los catadores un poco expertos deberían ser capaces de valorar un vino en relación a su precio, pues realmente debería existir esa relación. En mi opinión, sí existe relación entre lo que se paga por un vino y el placer que se recibe al beberlo.

Está demostrado, en distintas catas, que cuando conocemos el precio de un vino, y el precio nos parece alto, disfrutamos más de ese vino y valoramos más su calidad que cuando desconocemos su precio.

Es evidente, pues, que ante las fronteras habituales entre qué consideramos un vino caro o no hay que añadir la psicológica: la percepción subjetiva de lo que bebemos en función de nuestra experiencia y situación personales.

¿Qué entendemos, pues, por vino caro y por vino barato?

Un vino barato sería el que está por debajo del precio que estaríamos dispuestos a pagar por una botella de esa calidad, y un vino caro sería aquel que está por encima del precio de su calidad.

También podemos suponer como un vino caro, el que supera aquello que nos gastamos normalmente al comprar una botella.

Ante el gasto en un vino caro, esperamos encontrar un vino con la máxima calidad y que cumpla con nuestras expectativas, aunque a veces nos llevemos alguna que otra sorpresa.

Y por el otro lado, seguramente también habremos encontrado algún vino económico que nos haya gustado más que otros vinos más caros.

ni que el vino es mejor siempre porque es más caro

Somos plenamente conscientes de que los vinos con capacidad de envejecer, que son los que consideramos de mejor calidad, tienen un coste más elevado que los vinos sin crianza y sin capacidad de añejar, pero esto no significa que  tengamos que disfrutar más con unos que con otros, ni que el vino es mejor siempre porque es más caro.

Podemos disfrutar igual o más con otro tipo de vinos, como por ejemplo con los vinos blancos, los rosados y los tintos jóvenes. Alguna vez hemos oído decir eso de “me compré un vino carísimo y no me gustó”, no porque la calidad no fuera la correcta (no ponemos en duda eso), sino porque ese vino no coincidía con nuestros gustos. O bien, lo contrario, lo de “por ser un vino de 3€ no está nada mal”.

el precio de una botella de vino

Lo que debería determinar el precio de una botella de vino debería ser el trabajo en el campo, el rendimiento por hectárea, la mano de obra, los procesos y los materiales de la crianza, el tipo de botella, el corcho… aunque a veces también intervienen elementos que percibimos de forma más personal y subjetiva como pueden ser la marca, la denominación de origen, el nombre del enólogo, su trayectoria, los reconocimientos y puntuaciones en guías famosas, etc…

Anna Vicens

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Maridando quesos y vinos 2

Continuamos con la selección de vinos y quesos para poder ofrecer un buen maridaje y hacer que nuestro cliente disfrute al máximo con su combinación…Los quesos y los vinos

Gorgonzola. 

Este queso italiano, graso y dulzón, será un placer si se acompaña con una copa de vino blanco semidulce de Riesling o con un vino blanco que contenga esta variedad de uva.

Gouda.

De origen holandés, un queso amarillento y popular en todo el mundo que puede acompañar perfectamente el vino tinto Rocablanca DO Montsant. La textura firme del queso y su poco añejamiento, por lo general, se equilibrará en la boca con la sensación sedosa del vino.

Gruyere. 

El protagonista indiscutible de la fondue es este queso suizo, muy apreciado por su aroma sutil y delicado. Se puede expresar muy bien con  un vino blanco semidulce de Riesling, pero los amantes del tinto lo disfrutaran mejor con un tempranillo joven, como por ejemplo el Condado de Ovante Joven DOC Rioja.

Idiazábal.

Un extraordinario queso elaborado en País Vasco y Navarra. Por su textura firme y una cierta granulosidad es ideal para combinar con vinos tintos con cuerpo, como por ejemplo el Conde de Iznar Reserva DO Ribera del Duero.

Mahón. 

Los vinos blancos jóvenes, ligeros y afrutados, serán una combinación fantástica, como por ejemplo con el albariño Frailes do Mar DO Rias Baixas. 

Manchego. 

Su aroma láctico, intenso y persistente evoluciona hacia matices picantes en los de más curación. Algo ácido, es un queso fuerte y muy sabroso que acompañará perfectamente un vino tinto de tempranillo con crianza, Señorío de Erves Crianza DOC Rioja.

Mozzarella. 

Queso fresco y graso, de pasta blanda y elástica, y nos sorprenderá la combinación con una copa de chianti joven.

Parmesano. 

Este queso con el Eternium Chardonnay Barrica DOPenedes se disfrutará, sin duda.

Provolone. 

Es la mozzarella secada al aire, por lo que su pasta es semidura. De textura fibrosa, se puede presentar algo picante o con especies. Si a la mozzarella la hemos aparejado con el chianti joven, la pareja del  provolone puede ser un chianti riserva de taninos presentes.

Roncal.

Un vino de potentes taninos como el Ciutat Vella DOQ Priorat hará equipo con este queso de Navarra. La combinación será deliciosa.

Roquefort.

Estupenda combinación con un vino dulce de cosecha tardía. 

Stilton:

Excelente con un Oporto.

Tetilla de Galicia.

Como con el Mahón, un vino blanco como el palomino  Brisas do Mar DO Ribeiro, será una combinación fantástica.

Zamorano.

Combinan perfectamente con los vinos tintos con cuerpo como el Conde Iznar DO Toro, por equilibrar la grasa del queso y acompañar su aroma intenso y persistente.

Los quesos y los vinos se combinan muy bien pero hay que poner atención en si son suaves o fuertes. El queso y el vino se asemejan en que son alimentos fermentados, que pueden conservarse por largo tiempo, y que pueden ofrecer gran variedad de sabores y aromas.

Anna Vicens

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Maridando quesos y vinos 1

Los vinos y los quesos. Un buen surtido de quesos puede ser una perfecta opción, no solo para ofrecer a nuestros clientes como aperitivo o para postre, sino incluso para toda una comida. El problema muchas veces se presenta cuando los queremos acompañar con una copa de vino. ¿Cuáles son los vinos que mejor acompañan a los quesos?

Para poder ofrecer una buena combinación de texturas y sabores, les proponemos algunas combinaciones:

Brie

Este queso de pasta blanda le iría bien una bebida también delicada, como por ejemplo el champagne Prince d’Amblise blanc de blancs, un maridaje que se fusionará perfectamente en la boca y nos la limpiará gracias a las burbujas. Para los amantes de los tintos, el tinto Eternium Merlot Barrica DO Penedes nos dejará una sensación muy agradable.

Cabrales.

Es un queso con tendencia potente, algo salado y picante  Su textura es suave, y es ideal tanto para untar como para servir en salsas acompañando carnes principalmente. Un vino de licor le puede ir muy bien, tipo Oporto o un vino dulce de Pedro Ximenez.

Camembert.

De leche cruda de vaca, se presenta suave sólo en textura, por su pasta flexible y cremosa, pues este queso una vez madurado suele ser de sabor intenso. El buen Camembert posee un aroma puro y un pronunciado toque a hierbas frescas. Puede armonizar un buen vino blanco como nuestro Eternium Chardonnay Barrica DO Penedes o el Eternium Cabernet Sauvignon para una combinación de impacto.

Cheddar.

Es un queso duro, de pasta firme, lisa y cerosa. El aroma varía en intensidad de suave a fuerte, según su edad, que suele ir desde los tres meses, hasta los doce o incluso más. Puede armonizarse con un voluptuoso Condado de Ovante Crianza DO Rioja, aunque el Merlot y el Cabernet Sauvignon citados anteriormente pueden ser acompañantes perfectos para este queso. Para los amantes del vino blanco, una buena armonía sería con un vino blanco afrutado y ligero como el Conde de Iznar blanco DO Rueda.

Feta.

Un queso muy popular en Grecia que lo solemos utilizar aquí para condimentar ensaladas en porciones pequeñas y rectangulares. Su consistencia es sólida aunque flexible, y con pequeñas grietas. Por su suavidad tanto en aromas como en textura casa a la perfección con los vinos tintos ligeros como el Rocablanca DO Montsant y también con algún vino blanco afrutado, por ejemplo con la Garnacha Blanca, el Rocablanca DO Terra alta.

 

De Cabra.

Un queso no muy duro que se ablanda y se funde cuando se calienta. Los más firmes con corteza se hornean a veces para obtener un queso templado y poderlo untar. Por su suavidad se entenderá a la perfección con un vino blanco de Gewurztraminer o con un tinto suave tipo Pinot Noir.

 

Emmental.

Es un queso de textura más bien dura, pero de fácil corte. Su sabor y aroma, que nos puede recordar algún fruto seco, es de intensidad moderada, por ello el vino tinto joven Viñalón shiraz VT Castilla puede ser su pareja gastronómica.

Anna Vicens

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Cambiar rutinas

Somos “animales de costumbres”

Somos “animales de costumbres”: nos ayuda a sentirnos seguros y nos da comodidad. Pero hacer siempre las mismas cosas, de idéntica manera, a la larga nos puede provocar aburrimiento. (El vino y las costumbres)

Ser consumidores por rutina del mismo vino, de la misma marca, de la misma zona, de la misma variedad… hace que nos perdamos muchas oportunidades para descubrir, para experimentar, para conocer y para ampliar nuestro conocimiento.

Menos creativos y más apáticos

Hace años asistí a la conferencia de un gran publicitario de este país. Recuerdo que nos dijo, y desde aquel día me lo aplico siempre que puedo, que alimentamos nuestra creatividad haciendo las cosas de distinta manera. En cambio, nos volvemos menos creativos y más apáticos si funcionamos de forma mecánica y rutinaria.

 Nos puede sorprender algún tipo de vino que creíamos que no iba a ser de nuestro agrado

En la actualidad, tenemos a nuestro alcance multitud de vinos con características bien distintas y con aportaciones sensitivas muy diferentes. Incluso nos puede sorprender algún tipo de vino que creíamos que no iba a ser de nuestro agrado… Cuántas personas en las formaciones que ofrecemos descubren vinos que pensaban que no les gustaban. He oído frases como: “yo es que no soy muy de rosados, en cambio éste…”, o “a mí solo me gustan los vinos tintos… pero este blanco está espectacular”, “el cava me da acidez, pero el que hemos probado, no…”.

Por suerte cada vez existe más gente con ganas de romper esas estructuras mentales preconcebidas para ir más allá de sus zonas de confort y comodidad. Cada vez son más los que muestran interés por servirse de todos los sentidos, vista, olfato, tacto y gusto para descubrir nuevas sensaciones.

Vivimos en un mundo demasiado mecanizado

Vivimos en un mundo demasiado mecanizado, donde casi todo nos viene dado y forzamos poco nuestros sentidos. Sólo exprimimos al máximo el sentido de la vista, los demás apenas los usamos. Cuántas cosas nos perdemos por no experimentar más con nuestros sentidos… Además, no solo es bueno para descubrir nuevas sensaciones sino que a la salud de nuestro cerebro le viene fantástico. Los neurólogos ya nos lo vienen diciendo desde hace tiempo: “todo lo que el cerebro no usa, se pierde”.

Anna Vicens

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La elección de un vino puede ser determinante para conseguir un trabajo

Competencias transversales.

¿Soléis pedir la carta de vinos cuando salís a comer fuera? ¿Escogéis vosotros mismos el vino? ¿Tenéis en cuenta la comida que vais a tomar? ¿Tenéis en cuenta la comida de los demás comensales de la mesa a la hora de pedir el vino? Pues todo esto es y será muy importante a la hora de encontrar trabajo en EEUU, sobre todo en empresas que apuestan por las competencias transversales. (El vino y el trabajo)

“test del vino”

La nueva alternativa de usar la carta de vinos para analizar el comportamiento de un candidato, lo que se conoce como el “test del vino”, se está llevando a cabo en empresas de EE.UU que seleccionan a futuros directivos o puestos de alto cargo para empresas.

Con este sistema se trata de evaluar cómo se comporta el candidato en un ambiente profesional, pero informal, muy habitual entre directivos de empresas y hombres de negocios.

Vinetur, la revista digital del Vino

Así, más allá del currículo y la tradicional entrevista, y de tener saneados o eliminados los perfiles en Facebook, Linkedin y otras redes sociales, los aspirantes a futuros directivos deben estar también preparados y tener cultura del mundo de la gastronomía y los vinos, y del saber comportarse  en la mesa de un restaurante, según publicó Vinetur, la revista digital del Vino, el pasado 5 de febrero.

Charles Phillips, director ejecutivo de la empresa Infor, una compañía de software con sede en Nueva York, y conocido también como el Steve Jobs del software empresarial, es uno de los que utiliza este método.

El empresario o su responsable de RRHH lleva al candidato a comer a un restaurante con otros ejecutivos sénior para ver cómo reacciona ante esta situación durante un periodo de 45 minutos. Sin embargo, la clave de este método llega a la hora de elegir el vino.

Varias cualidades de la persona a contratar

Al candidato se le entrega la carta de vinos y debe elegir uno de la lista. Según señala el CEO de Infor, en ese momento se pueden ver varias cualidades de la persona a contratar:

Desde su habilidad para fingir que sabe mucho de vino o cómo lo hace para convencer a los demás de que su elección es la indicada, hasta cómo es su trato con el sumiller o el camarero que le atiende.

También valorarán su elección en función del precio de la botella elegida, de que el vino acompañe bien con la comida que han pedido, de si ha tenido en cuenta a los demás compañeros de la mesa o de si pide consejo al sumiller del local.

Esta innovadora forma de valoración de los candidatos ojalá sea pronto una práctica que se exporte a otros países, pues el interés por la cultura vinícola y gastronómica y un mejor saber estar en la mesa nunca estarán de más.

Anna Vicens

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Tres zonas de Rioja

Rioja Alta, Rioja Alavesa y Rioja Baja son las tres subzonas vitivinícolas de la denominación de origen calificada Rioja. Cada una de estas zonas presenta distintas peculiaridades en función de las composiciones de sus suelos y subsuelos, y de las diferencias climáticas.

Rioja Alta o Rioja Occidental

Se extiende por los territorios comprendidos entre Haro y Logroño, al sur del río Ebro. Es una zona húmeda y montañosa por su mayor elevación sobre el nivel del mar y con un perfil totalmente atlántico. La mayoría de sus suelos son de tierra aluvial, calizo- arcilloso-ferroso. Esta altitud retarda la madurez de la uva, una uva que presenta más acidez, más frescor, menos grado alcohólico, una intensidad de color media baja, y un gran potencial de envejecimiento…

Rioja Alavesa

En la zona norte de la región, al norte del río Ebro. Es la zona más alta e inclinada, con un suelo arcilloso calcáreo y de piedra caliza. De clima continental, algo más cálida que Rioja Alta por la protección que le aporta la Sierra Cantabria. Sus vinos son potentes, con cuerpo, buena acidez, florales y fragantes. Una elaboración muy característica de esta zona son los vinos jóvenes de cosechero, elaborados por la técnica de maceración carbónica en la cual las uvas enteras, sin prensar, fermentan en tanques cerrados. Y la variedad más cultivada es la tinta tempranillo…

Rioja Baja o Rioja Oriental

Situada en el sureste de la región y desciende hasta los 300 metros de altitud, con menor elevación, es una zona más mediterránea por su carácter más cálido, pues en los meses de verano se pueden llegar a alcanzar los 35º, y más seca. Es una zona expuesta a los vientos cálidos del sureste. Se encuentra mayoritariamente situada en La Rioja, aunque también incluye zonas de Navarra. Aquí abundan los suelos aluviales, de arenas marrones. Se producen vinos con mayor grado, de más alta intensidad de color, con notas minerales, algo menos de acidez pero unos vinos más jugosos…

Anna Vicens

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El vino y la salud

La Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN)

La Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN) explicó recientemente a los alumnos de la Escuela de Hostelería y Turismo de la Universidad de Barcelona (CETT-UB), los importantes beneficios del consumo moderado de vino sobre la salud.

Tanto FIVIN como el CETT-UB, apuestan por este tipo de formación necesaria y de gran utilidad para los futuros profesionales del sector de la restauración, como son los cocineros y los sumilleres.

Laboratorio de Medicina Interna del Hospital Clínico de Barcelona

En esta ocasión, la Dra. Rosa M. Casas, colaboradora científica de FIVIN y miembro del Laboratorio de Medicina Interna del Hospital Clínico de Barcelona, expuso:

Todos aquellos componentes que hacen que un consumo moderado de vino aporte beneficios sobre la salud, como por ejemplo la prevención de enfermedades cardiovasculares, la diabetes o enfermedades cognitivas, entre otros.

La Dra. Casas incidió en la importancia de concienciar al consumidor, en especial a los jóvenes, de cómo disfrutar de una copa de vino con moderación y responsabilidad, en el marco de una dieta sana y equilibrada, en pro de una mejor calidad de vida.

Los efectos positivos del consumo moderado de vino

Numerosos estudios intentan explicar los efectos positivos del consumo moderado de vino, se recomienda una o dos copas de vino, que supone de 10 a 30 g de alcohol.

Estos estudios sugieren que diferentes sustancias como los polifenoles y en particular el resveratrol presentes en la uva y en el vino, al ser antioxidantes muy potentes, podrían tener un efecto preventivo frente a diferentes enfermedades.

La síntesis de HDL-colesterol

Otros estudios parecen indicar que los efectos beneficiosos del consumo moderado de vino se deberían al alcohol presente en esta bebida. Se ha comprobado, en modelos animales, que la administración de dosis bajas de alcohol es capaz de inducir la síntesis de HDL-colesterol (el llamado «colesterol bueno») y de reducir los niveles de LDL-colesterol (el llamado «colesterol malo») contribuyendo de esta manera a la eliminación del exceso de colesterol.

La Universidad del Negev

Según un reciente estudio de la Universidad del Negev, en Israel, una copa de vino diaria podría ayudar a controlar la diabetes del tipo B, ya que el alcohol consume glucosa, aunque el mismo estudio reconoce la necesidad de ampliar el espectro y el plazo de estudio.

Hay expertos que apuntan que es en las semillas y no en la piel de la uva donde está la clave.

En lo que sí todos coinciden es en que la mejor forma de tomar vino es acompañado de la comida y de forma moderada. Así, son mayores las posibilidades de que el vino tenga un efecto beneficioso en la salud.

Anna Vicens

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¿Sabemos cuándo es necesario decantar un vino?

Decantar un vino

De entrada podríamos decir que de la misma manera que una decantación mejora la expresión del vino, un vino que no lo necesite puede empeorar, con lo que hay que ser prudentes y no decantar todos los vinos de forma sistemática. Lo que también le puede ir mal al vino es la decantación brusca y/o la mala decantación. (decantar un vino)

Vinos presentan sedimentos

Algunos vinos presentan sedimentos, bien por su edad, bien por su proceso de elaboración. Estos vinos antes de ser servidos necesitan decantación para eliminar esos sedimentos y pasar el vino limpio a la copa.

Proceso de elaboración reductivo

Otros vinos necesitan decantación porque provienen de un proceso de elaboración reductivo, donde no ha habido contacto con el oxígeno. Estos vinos para poder expresar toda su fruta y desarrollar sus buenos aromas necesitaran una decantación previa a su consumo.

En el caso de los primeros, la decantación no es necesario realizarla mucho antes de su consumo, al contrario. Sin embargo, en el caso de los vinos que necesitan aireación, es aconsejable abrir la botella algún tiempo antes de su consumo.

Una decantación adecuada

Para llevar a cabo una decantación adecuada, sobretodo en el caso de que la botella presente sedimentos, estos sedimentos deberán estar concentrados en el fondo de la botella, para que sea más fácil trasvasar sólo la parte del vino limpio. Si los sedimentos se encuentran flotando por todo el líquido, será imprescindible decantar con un filtro.

¿Cuándo sabemos si el vino contiene sedimentos o está faltado de oxigeno? Cuando el vino presenta sedimentos, esta información suele aparecer (o debería aparecer) en la contra etiqueta de la botella (en la etiqueta de atrás) “este vino presenta sedimentos y recomendamos su decantación” o bien “este vino no ha sido filtrado”.

El vendedor no nos haya proporcionado esta información

Cuando el vino necesite oxigenarse y el vendedor no nos haya proporcionado esta información, nos daremos cuenta cuando abramos la botella. El vino nos dará aromas de reducción, aromas muy desagradables que nos recordaran al azufre, al huevo podrido, a la cebolla o a la coliflor cocida. Entonces hay que tener a mano un decantador de boca ancha para que la oxigenación se produzca de forma más rápida. Esos aromas desaparecerán y se irán volviendo agradables con los que disfrutaremos del vino más y mejor.

Anna Vicens

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