Un vino para cada ocasión

MARK O’NEILL http://www.elmundo.es

El origen, varietal o forma de elaboración, hacen del vino un mundo realmente fascinante. Desde los grandes clásicos, hasta los vinos de diario, siempre hay un vino perfecto para cualquier ocasión.

Es de suponer, que si estás leyendo este artículo, es porque de alguna forma el mundo del vino te interesa. En ese caso, puede que también te interese saber, que la ocasión muchas veces marca que tipo de vino será el adecuado. A veces un Rioja joven puede ser mejor opción que un Vega Sicilia, y eso no se debe a que uno sea mejor que otro en cuanto a estructura, elaboración o matices, pero dada la ocasión, será más adecuado.

Hace unos días, me encargaron una degustación de vinos para un acto que se celebraba en el Instituto Francés de Valencia. Entre los vinos franceses que seleccioné estaban Guilhem Rouge y Guilhem Blanc. El primero es un coupage de Garnacha y Syrah mientras que el segundo es de Garnacha blanca y Sauvignon Blanc. Ambos vinos, fáciles y sencillos de entender para cualquier aficionado, se elaboran en una conocida bodega de Languedoc, Moulin de Gassac. Podía haber elegido cualquier otro, pero me pareció que la informalidad de la ocasión requería este estilo y en efecto, fue un acierto. Es importante tener un poco de ojo a la hora de decidir el vino, no hace falta que sea caro, ni tampoco complejo. ¿Cuántas veces te has gastado una fortuna en un vino y resulta que tus invitados no han sabido valorarlo?

Puede que con tus mejores intenciones buscaras un vino especial, pero no te paraste a pensar si era el ideal para esa ocasión. Quizás hubieras triunfado con un vino más sencillo, joven y con mucha fruta. Para un enólogo hacer un vino con una buena carga de fruta, accesible a todos los paladares y de corte popular, puede ser bastante más complicado de lo que parece. La madera bien utilizada es una aliada que nos ayuda a redondear matizar y dar riqueza al vino, el no contar con este elemento reduce las opciones del enólogo que sólo cuenta con su pericia y la pureza y calidad de la fruta.

¿Cómo sabes que vino es el adecuado en cada ocasión? Por poner un símil, piensa en tu selección de vinos como si fuera tu colección de LPs. Cada momento y compañía te pide un tipo de música, que puede variar desde Bach a Nirvana pasando por el Jazz. Pues, con el vino es un poco lo mismo, valora la situación, si es algo informal, social, la cantidad de gente que acude, y con qué crees que se encontrarán mas cómodos…………………………………………………………………………………………………………………..

 

 

4 situaciones que pueden modificar el sabor del vino

Pilar Tapia LA NACION 
Un vino puede gustarnos más (o menos) según en qué copa lo bebamos, en dónde y con quiénes. Es decir, su sabor no siempre será el mismo y depende de varios factores que podrían alterarlo. A continuación, algunos de los más curiosos.

La forma de la copa

“La forma y el tamaño de la copa afectan como percibimos el sabor y los aromas del vino”, explica Martín Bruno, sommelier y brand ambassador de Cafayate-Bodegas Etchart. Por eso podemos ver, en los restaurants que le dan mucha importancia al vino, que hay casi tantas copas como varietales.

Por supuesto, no hace falta tener en casa una enorme variedad de copas, pero lo más importante, según el experto, es que para vinos complejos la copa tenga el cáliz (donde se deposita el vino) de buen tamaño, “ya que los aromas del vino están formados por compuestos volátiles, que necesitan espacio para ‘abrirse'”.

Además, conviene evitar copas de vidrio muy grueso o de colores, ya que alterarían la percepción del sabor, la textura y el color del vino.

Viajar en avión

Las papilas gustativas y el sentido del olfato son las primeras cosas que desaparecen a alrededor de 10 mil metros de altura. Por eso, nuestra percepción de los sabores es menor cuando estamos dentro de una cabina presurizada.

“El 80% de lo que la gente percibe como sabor, es en realidad olor. Es necesario que evaporemos la mucosidad nasal para oler, pero en las cabinas presurizadas nuestros receptores olfativos no funcionan bien y el efecto hace que nuestra copa de vino no se exprese como en tierra”, cuenta Rodrigo Kohn, head sommelier.

Es probable que percibamos los aromas un poco más apagados y los taninos un poco más astringentes, según Bruno, quien recomienda beber a bordo vinos bien expresivos, aromáticos y suaves, para que se puedan apreciar mejor. Otra buena opción son los vinos espumosos.

El precio

Investigadores de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford y del Instituto de Tecnología, ambos en California EEUU, hallaron que si a una persona se le dice que está probando dos vinos diferentes, y que uno cuesta $5 y el otro $45 (aunque en realidad se trate del mismo vino), el sujeto evaluará como mejor y más sabroso el ejemplar más caro.

Resulta que la parte del cerebro que experimenta placer se vuelve más activa cuando el bebedor piensa que está disfrutando de la cosecha más costosa, según explicaron los investigadores. “El precio no sólo infiere en la calidad, sino que realmente puede afectarla”, explica en el sitio, Stanford Business, Baba Shiv, profesor de Marketing y coautor del estudio.

El entorno en el que bebemos vino

A la hora de catar un vino, la música ambiente impactaría en el sabor y en el disfrute del mismo, datos que arrojó un estudio de 2015, llevado a cabo por Charles Spence, profesor de psicología experimental en la Universidad de Oxford.

Resulta que la música influiría en la percepción que tiene el bebedor de la acidez, la dulzura, la astringencia y la duración del vino. Y también cualquier cambio en el estado de ánimo o estado emocional de la persona que escucha la música, influiría en la percepción de gusto y en el aroma de la bebida.

En cuanto al ámbito profesional, el entorno es fundamental. Para una cata técnica se recomienda hacerlo en un lugar tranquilo, sin aromas que distraigan y con luz natural. “No es lo mismo probar un vino en un lugar donde estamos cómodos y están dadas las condiciones para concentrarnos, que en un sitio donde hay mucha gente, ruido, mala iluminación y olor a comida”, aclara Bruno.

Y también con quiénes bebemos vino, tendría un gran impacto en nuestra percepción del sabor y Rodrigo Kohn lo manifiesta con una anécdota personal: “Un comensal venia junto a su pareja todos los sábados y pedía el mismo vino de la región de Borgoña. Siempre me comentaban lo maravilloso de esa región y de los momentos felices que pasaron allí. Por eso, escogían ese vino. La pareja dejó de venir por un tiempo, Hasta que un día nos visitó el señor, pero estaba solo, seleccionó el mismo vino y me confesó, entre lágrimas, que ya no sentía lo maravilloso del vino sin ella”.

¿Guardas el vino en la puerta de la nevera?

FERRAN CENTELLES http://www.lavanguardia.com

La temperatura de servicio del vino tiene una influencia capital en como lo acabamos percibiendo, unos cuantos grados de más o de menos, pueden desvirtuar o acentuar sus características organolépticas.

Si hablamos de un electrodoméstico convencional, en el cual refrigeramos alimentos y otras bebidas, la misión se pone difícil. La parte inferior de una nevera suele ser más fresca, así como las partes posteriores, por lo que se puede usar para blancos y rosados.

La temperatura de estos aparatos oscila entre los 2º C y los 5º C aunque enfriar el vino en un frigorífico es más lento que hacerlo en un recipiente que contenga agua y hielo. Especialmente en verano me gusta dejar los tintos 20 minutos en la nevera antes de abrirlos, es un tiempo estimado y dependerá de la temperatura de cada aparato.

Con la premisa de que a mayor complejidad y envejecimiento más elevada debe ser la temperatura de servicio, vamos a aprovechar esta pregunta para hacer un repaso:

> Blancos jóvenes: 4-8º C

> Blancos con crianza: 8-10º C

> Rosados: 4-8º C

> Tintos jóvenes: 12-14º C

> Tintos con crianza: 14-19º C

> Tintos reserva o gran reserva: 16-19º C

> Espumosos: 4-8º C

> Finos y manzanillas: 4-8º C

> Vinos dulces: 4-12º C

El origen del vino en el Mundo Antiguo

AUTOR ​Álvaro Hinrichs  http://mas.farodevigo.es

“Según la literatura griega, el inicia del vino se sitúa en la prehistoria”

Las obras literarias de la Grecia y Roma antiguas situaban el origen del vino en la prehistoria y rodeaban su nacimiento de multitud de leyendas. Descartado ese origen fabuloso del vino, podemos suponer que el primer vino surgió a partir de una fermentación accidental de uvas de vides silvestre, recolectados por algún nómada, el cual probó el caldo obtenido quedando fascinado. El éxito de este zumo fermentado, provocó que, con la llegada del sedentarismo, el hombre empezase a cultivar vides para asegurarse la disponibilidad de frutos para producir vino.

Evidencias científicas nos permiten asegurar que esto ocurrió alrededor del año 6.000 a.C. en la región transcaucásica. Concretamente, el hallazgo más antiguo de la producción y consumo de vino, son  los restos encontrados en una vasija datada en el año 5400 a. C., hallada en el poblado neolítico de Hajji Firuz Tepe, en los montes Zagros (actuales Irán e Irak) que  contiene un residuo rojizo, que los análisis  posteriores consideran restos de vino; también se han recogido numerosas evidencias arqueológicas en Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán datadas desde el neolítico hasta comienzos de la época de bronce.

Es sabido que en toda esta región,el clima y relieve son particularmente propicios para el cultivo de la vid, y que ésta crecía antaño en estado silvestre. Recientemente, se ha encontrado en Georgia lo que podrían ser los restos de la bodega más antigua conocida, con vasijas datadas en el año 8000 a. C., si bien este hallazgo aún no ha sido científicamente confirmado. Incluso hay quien sostiene la existencia de dataciones anteriores en Ohalo II (cerca del mar de Galilea) que señalan hacia el 20.000 a.C.; sin embargo ninguna de ellas está confirmada. 

Los arqueólogos también han encontrado indicios que fijan el origen de los primeros cultivos de la vid, realizado por el hombre, en Súmer, en las fértiles tierras regadas por los ríos Tigris y Éufrates en el Próximo Oriente, en la antigua Mesopotamia. Con el paso de los años, y con la llegada del comercio y la apertura de rutas comerciales, el consumo y producción del vino se extendió hacia occidente, llegando a Anatolia y Grecia; y hacia el sur, llegando hasta Egipto sobre el año 3.000 a.C., donde las orillas del Nilo fueron tierras de cultivo de la vid y en torno a estas plantas se desarrolló toda una actividad laboral e industrial arqueológicamente documentada, que rivalizaría con la cerveza que ya se elaboraba en el Antiguo Egipto por aquel entonces.

Los egipcios elaboraban el vino en grandes vasijas de barro, y producían vino tinto, el cual se convirtió en símbolo del estatus social y era empleado en ritos religiosos y festividades paganas. Gran número de faraones fueron enterrados con vasijas de barro que contenían vino y en las pirámides se han encontrado grabados y mosaicos que representan el cultivo de la vid, la recolección, elaboración y disfrute del vino en fiestas y actos religiosos. Ya en esta época el vino se guardaba en ánforas durante varios años, teniendo más valor el vino viejo que el nuevo y los alfareros grababan en las ánforas destinadas a la guarda del vino quién había cultivado las uvas, la fecha de elaboración y la calidad del mosto.

​Por tanto, aunque existen indicios de que el cultivo de la vid (al principio salvaje) y la elaboración de bebidas a partir de uvas silvestres ya se realizaban en torno a los años 6.000 y 5.000 a.C., no es hasta la Edad de Bronce (3.500 a.C.) cuando se estima que se empezó a producir vino de forma intencionada, siendo en esta época cuando se produjo el verdadero nacimiento del vino. Desde Egipto, siguiendo su proceso expansivo, el vino llega hasta la Grecia clásica sobre el 700 a.C. Los griegos tomaban el vino aguado, lo empleaban en ritos religiosos, funerarios y festejos, y asignado al vino una divinidad: el dios Dionisos, que aparece siempre representado con una copa de vino en la mano.

Los griegos mejoraron enormemente las técnicas de producción y conservación; crearon recipientes de diferentes tamaños para el almacenamiento y servicio del vino: ánforas de gran tamaño, que se sellaban con resina de pino; cráteras de tamaño medio; y pequeños aoinojé y ritones, preludio de las actuales botellas. Elaboraban vinos con particularidades propias de las diferentes regiones de Grecia, como Rodas, Icaria, Quíos, Lesbos, Eritrea, Naxos, Taasos, Corinto o Mende, adquiriendo especial relevancia los vinos de Creta y Chipre, así como el vino conocido como frigio, de un color rojo intenso.

Incluso existen documentos que demuestran que importaban vinos procedentes de países exóticos, como Líbano o Palestina, muy apreciados por su suavidad y graduación, el vino ligero del valle del Sharón, y el vino etíope, estos últimos ya desaparecidos, generalmente destinados a las mesas de las clases nobles. Para finalizar nuestro repaso a la historia del vino en el mundo antiguo, la elaboración de vino se introduce en Italia en el 200 a.C. Los romanos adoptan al dios griego Dionisos cambiándole el nombre por Baco.

Los romanos continuaron con los avances “tecnológicos” en el cultivo de la vid y elaboración del vino, y comienzan a experimentar con los injertos de vides. En su obra “Naturalis Historiae”, Plinio el Viejo dedica un libro entero a las diferentes variedades de uva existentes en la época, y al más de medio centenar de distintos vinos que ya se elaboraban. También son los romanos quienes abandonan la cerámica y comienzan a utilizar cubas de madera para transportar el vino, según se recoge en las crónicas de Julio César sobre la Guerra de las Galias.

Los romanos celebraban cada año la fiesta de la vendimia. Mezclaban el primer mosto con miel y obtenían lo que se conocía como mulsum, apreciada bebida que se servía al comienzo de los banquetes importantes. También en época de los romanos aparece la figura del vinatero (antecesor del enólogo moderno), quien añadía al vino sustancias para blanquearlos mediante procesos de clarificación, dado que los vinos blancos eran los más apreciados, realizaba maceraciones con hierbas para proporcionarles aromas o guardaba parte de la cosecha en ánforas durante 15 o 25 años para que el vino madurase.

La elaboración y comercio del vino se convierte en una importante actividad económica, incluso se importan vinos traídos de Grecia y de oriente próximo. Desde Italia, los romanos extendieron el cultivo de la vid hacia la Galia y desde ahí, los visigodos heredaron la tradición romana del cultivo de la vid y elaboración del vino. Una tercera parte de la vieja Europa se siembra de vides y se empieza a producir vino en Alemania, Francia, Italia y España.

¿Cómo beber una copa de vino cada día?

Sílvia Fornós https://www.diaridetarragona.com

Desde la primera hasta la última gota, el vino envasado con el sistema hermético ‘Bag in Box conserva todas sus características.

Bolsa dentro caja. No es un sin sentido. Es la traducción literal de la expresión en inglés Bag in Box, un envase creado en la década de los 60 en Australia. En España se utiliza desde la década de los setenta. El objetivo es conseguir que el típico vino de garrafa no se eche a perder.
«Todos sabemos que si compras una garrafa de 5 litros en una bodega, y te dura un mes o más, es posible que las últimas semanas el vino no esté en las mismas condiciones de los primeros días», detalla la sumiller y enóloga Anna Casabona. En estas condiciones las probabilidades de que el vino resulte defectuoso, se oxide o se avinagre, son mayores.

El sistema
Desde la primera hasta la última copa el vino tendrá las mismas características. El sistema es muy sencillo de utilizar. Consiste en una bolsa (normalmente metalizada) provista de una válvula o grifo para el consumo del producto. La bolsa, que se halla dentro de la caja, se irá contrayendo impidiendo que el vino entre en contacto con la luz y el aire, evitando así su oxidación y alargando la conservación del vino desde el primer servicio.

«El vino siempre está a resguardo del oxígeno, ya que la bolsa hace el vacío», detalla la sumiller. Es una forma de vender vino a granel pero con las máximas garantías de higiene (el vino está protegido de cualquier bacteria) y estabilidad, ya que conservará el sabor y aroma desde el primer día. Según la enóloga una vez se sirva la primera copa la vida útil del sistema es de poco más de 30 días, mientras que precintado puede durar muchos más meses a buen recaudo.

Tamaños para todos los gustos. Desde 3 hasta 20 litros, son algunos de los formatos disponibles. Sepa que el tamaño ‘XXL’ está pensado para el sector de la hostelería. «El envase pequeño es perfecto para tener en la nevera y que el vino esté siempre fresco, especialmente si es un vino blanco», asegura Anna Casabona, quien también recomienda, ahora en verano, servir el vino tinto fresco, sobre todo si es joven.
En Estados Unidos y los países nórdicos nos llevan ventaja en la utilización del Bag in Box. En cambio más cerca de casa, según la sumiller, «todavía somos reticentes a utilizarlo, se opta por la garrafa o bien por el vino embotellado». Vermut, aceite de oliva,… son otras bebidas que se pueden comprar en el formato Bag in Box, en cambio el sistema no es apto para bebidas carbónicas, como espumosos o cervezas.

Vino cotidiano
No siempre se tiene el ánimo para descorchar una botella. El Bag in Box es una gran solución para el vino del día a día, y si quiere seguir al pie de la letra la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que estima que dos copas de vino al día son, dentro de un consumo moderado, fuente de salud.
Vino de mesa o con denominación de origen. Son los tipos de Bag in Box que puede encontrar en el mercado. No se preocupe por el precio porque, según Anna Casabona, «no son vinos de alta gama, sino que son vinos cotidianos». El envase también destaca, además de por su facilidad de uso, por su practicidad así como por su reducido peso y volumen. Además el Bag in Box es un envase económico, ecológico (con una huella de carbono muy favorable ) y fácil de reciclar.
Pase lo que pase con el sistema Bag in Box siempre tendrá la garantía de que el vino estará bueno desde el primer hasta el último día.

El Vino Más Puro y de Mayor Calidad a un Sólo Deseo

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Este tipo de agricultura te garantiza su procedencia de viñedos tratados con abonos orgánicos y naturales, lejos de productos químicos y contaminantes, con controles de calidad y exigiendo para su elaboración el mejor momento de maduración de la uva, lo que le reporta mayor número de oxidantes que son beneficiosos para la salud.

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ERROR nº 23 GARRAFAL CON EL VINO

Error nº 23: Siempre mancho el mantel
“Las manchas en el mantel son un sufrimiento”, dice Alicia Estrada. “Para evitarlas, está el truco de girar ligeramente la botella cuando está cayendo la última gota, mientras la devolvemos a su posición vertical. Muchas veces ayuda tener una servilleta en la otra mano. Cuando vas a un restaurante está bien observar al sumiller cómo te sirve el vino, es bonito también aprender a servirlo”. Y si la gota finalmente aterriza en el mantel, la leyenda dice que un puñado de sal gorda, o un remojo posterior en leche, evitarán que la mancha pase a la posteridad.

ERROR nº 22 GARRAFAL CON EL VINO

Error nº 22: Lo que me sobra, lo conservo a temperatura ambiente
A veces sucede que abrimos una botella y no nos la bebemos entera. En serio: a veces sucede. Si tenemos pensado consumirla en uno o dos días, mejor guardemos la botella en el frigorífico. “Desde luego va a estar mejor conservada”, afirma Guillermo Cruz, “Eso sí, acordémonos de sacarla con tiempo para que no esté fría cuando la vayamos a servir. De todos modos, aunque las temperaturas son importantes, mejor pecar de fresco que de caliente. Una vez en copa se irá calentando, pero si el vino se sirve demasiado caliente las percepciones del alcohol siempre son mucho más altas y es un poco más desagradable”.